«The Shield» vs. «The Sopranos»: de los malos a los muy malos

«The Shield» vs. «The Sopranos»: de los malos a los muy malos

Publicado por el 05/09/2016

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¿Qué pasaría si juntásemos a Vic Mackey y Tony Soprano? Para empezar, he de confesar que hasta hace poco no vi «The Shield», esa serie creada por Shawn Ryan y emitida entre 2002 y 2008, que me habían recomendado pero que aparqué para ver otras más actuales. Gran error el mío porque junto con la mucho más reconocida «The Sopranos» son imprescindibles, de esas sin las que no puedes entender la revolución de la televisión a principios de este siglo. Después de ellas han llegado muchas, algunas buenas y otras no tanto que intentaron beber de su herencia. Pero, ¿por qué marcaron tanto estas dos series?

Para empezar porque estaban bien escritas, dirigidas e interpretadas, pero no solo por eso, porque planteaban realidades muy diferentes a la de una televisión edulcorada que se vendió durante mucho tiempo. No, el mundo no es de color de rosa y os lo vamos a mostrar con toda la crudeza que tiene, pero con personajes tan atractivos a la par que oscuros que no vais a poder despegaros de la pantalla. Eso parece que nos quieren decir ambas.

the_shieldLa primera, cuyo nombre completo es «The Shield: Al margen de la ley», ya nos dice mucho en su título y no defrauda, sobre todo porque los que están al margen de la ley son los propios policías. Hablamos de un grupo de asalto de la policía de Los Ángeles que impone el orden en la ciudad a su manera, con una de cal y otra de arena. Limpia las calle de la ciudad, sí, pero con corrupción de por medio para sacar tajada del lucrativo negocio de la droga. Quien está al mando de este grupo es Vic Mackey (Michael Chiklis), un personaje magnético, el antihéroe de manual porque es policía, pero corrupto, violento y con una gran capacidad para manipular y manejar la ley para su propio beneficio. Eso sí, es realmente efectivo limpiando la escoria guiado por sus propios principios, porque para él no todo vale aunque se asocie con traficantes. El magnetismo de este personaje es el plato fuerte de la serie, hasta el punto de que te preguntas, por lo menos en mi caso: ¿Es tan importante que gane dinero al margen de la ley si a cambio consigue atrapar a pedófilos y asesinos? Me imagino que cuando se te pasa esta cuestión por la cabeza Shawn Ryan sonríe y acaricia a su gato con regocijo.

SopranosSi Mackey es antihéroe, con Tony Soprano (cuánto te echamos de menos James Gandolfini que estás en los cielos) nos quedamos solo con el «anti» porque de héroe no tiene nada. He de reconocer que me costó ver «Los Soprano» porque no había ningún personaje de esa serie que me causara ni un mínimo aprecio, no, de hecho era más bien repulsión. Un efecto que solo me ha causado esta serie, porque hasta los malos de otras series tienen sus cosillas, son malos tan increíbles que te pueden hacer gracia, pero Tony es distinto. A Tony te lo crees tanto que asusta a pesar de sus problemas depresivos. Y eso que no es el peor de su familia de mafiosos de Nueva Jersey, ahí están Paulie o Chris Moltisanti que directamente son nauseabundos. La crudeza de todos ellos era tan atrayente que después de cada capítulo necesitaba digerir con calma lo que había pasado y procesarlo para estar preparada para el siguiente.

Pero es que como diría en mi imaginación David Chase, el creador de «Los Soprano», «C’est la vie» y no estamos aquí para contar cuentos de hadas. Otro que estoy segura de que acariciaba a su gato cada vez que ver a Paulie Gualtieri en la televisión me daba repelús.

¿Qué pasaría si ambos se juntasen? (¡Cómo molaría un encuentro entre Vic Mackey  y Tony Soprano! ) Se tomarían un par de copas, hablarían de sus cosas, como de que los dos quieren mucho a sus hijos a su manera y que el trabajo les estresa -normal, porque ser un poli corrupto y un jefe mafioso es un no parar-, y al final… Solo digo esto, Vic, ten mucho cuidado porque ser un poli malote a este no le asusta, y si tú eres malo él es peor.

 

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