Lo que tienen en común Joyce Byers y Charlie Pace («Lost»)

Lo que tienen en común Joyce Byers y Charlie Pace («Lost»)

Publicado por el 29/08/2016

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[Atención, esta entrada contiene spoilers sobre «Stranger Things» y «Lost»]

Ni creo que «Stranger Things» es la serie del verano ni considero que Winona Ryder ha resucitado como actriz gracias a la producción de Netflix. No entiendo la fijación de la plataforma por promocionar la serie en torno a la figura de Winona, como si Winona no fuera Winona y por el contrario sí fuera una estrella de alfombra roja de los 90 que ha decidido poner todo su talento al servicio de los hermanos Duffer. Venga ya.

«Stranger Things» no es la serie del verano aunque se deja querer. Y lo cierto es que sus personajes principales, esos niños «frikis» con los que algunos nos identificamos con bastante facilidad, proporcionan a la trama un toque de encanto y enganche que te deja con ganas de un poco más de aventura. Como si estuvieras leyendo un libro de «Los cinco» (qué viejuno todo).

Pero no me gusta que Netflix haya tirado de Winona como gran reclamo cuando, en realidad, la producción cuenta con un conjunto de ingredientes lo suficientemente potentes como para funcionar sin la que consideran estrella de la trama. Se trata de una serie entretenida y diferente, algo que, por lo pronto, son dos características que a mí, en particular, me convierten en espectadora incondicional de cualquier ficción (pido más bien poco). Además, cuenta con unos personajes bien construidos, un guión trabajado con algún que otro «sustito» de esos que te hacen dar un respingo en el sofá mientras te terminas la cena y esa nostalgia ochentera, punto débil para muchos de nosotros y que, en mi caso, ha tenido bastante que ver con mi enganche veraniego a esta ficción.

Pero tampoco nos vengamos arriba. Ni «Stranger Things» es una obra maestra de la ciencia ficción como he leído por ahí ni la pobre Winona es responsable de su éxito. Y sí, tengo una relación de amor-odio con esta serie porque, aunque en cierto modo me ha cautivado, confieso que la que fuera protagonista de «Eduardo Manostijeras» me ha sacado de quicio en demasiadas ocasiones. Winona me cansa, me da pereza. Encarna a un personaje inexpresivo y exagerado a partes iguales que, a pesar de sus incansables esfuerzos, transmite más bien poco. Ni cuando llora, araña la pared, grita ( y vaya si grita) o pone esa cara de sufrir un desequilibrio mental severo me identifico con ella. Pobre Joyce Byers, ha perdido a un hijo en extrañas circunstancias y ni siquiera así me inspira lástima. Más bien, me pone de los nervios. Una escena de Winona es una escena con tensión. Y no precisamente por la trama.

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Tengo unos amigos con quienes he visto alguna que otra serie al mismo tiempo. Por eso de comentar cada capítulo y ver juntos el final como si de una especie de café literario se tratase. Es una experiencia que recomiendo. Cuando vimos juntos «Lost», mis amigos y yo odiamos a Charlie Pace con todas nuestras fuerzas. Tan profundo era aquel odio, que el capítulo en el que el pobre hobbit murió ahogado se convirtió en una auténtica celebración. Nunca me alegré tanto de la muerte de un personaje. Fue un pequeño, pero importante triunfo en nuestras vidas. Somos así de crueles. El caso es que, desde entonces, mis amigos y yo siempre encontramos a un «Charlie» en cada una de las series que visionamos juntos. Ese personaje que te cabrea cada vez que aparece en pantalla. Ese al que matarías en la próxima escena si te hubieran dejado participar del guión. Seguro que vosotros también tenéis alguno. Ya sabéis quién es mi «Charlie» en «Stranger Things».

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