El amor en los tiempos de Tinder

El amor en los tiempos de Tinder

Publicado por el 26/08/2016

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«First dates» arrasa en la tele veraniega como Tinder lo hace en la vida (¿ha arrasado tu vida?). Actualmente, las citas concertadas por internet son algo corriente y moliente, nada proscrito ni lamentable, e incluso uno juega a adivinar en los bares si «ésa de ahí» es una pareja ya resabiada o si se trata de dos desconocidos alumbrados por la «fiamma del amore» tinderiano. Pero no solo de esta app vive el hombre/mujer (y viceversa), también hay Wapa, Edarling, Happn, 3ender, etc. Nombres horterísimas en los que encuentras todo lo que busques y más; pronto los nichos de mercado serán individuales como los ataúdes. Y para los amantes, pero en este caso de las series, traemos «Dates» y «Cites». Porque es de lo que se ha venido a hablar… Me van a disculpar.

La primera es una ficción británica estrenada en 2013 en Channel 4 (en España se pudo ver en Canal +). Su creador es Bryan Elsley, el de«Skins». En la bendita tradición inglesa, solo cuenta con 9 capítulos de 25 minutos, lo que viene a ser una gozada para los que aborrecemos la idea de enfrentarnos a una serie de tropecientas temporadas X 25 capítulos X 50 minutos cada uno. Inmisericorde sacrificio… Volviendo al tema, si en la excitante «In treatment» cada episodio contaba la cita en el diván entre un psicoanalista y su paciente, «Dates» muestra una única cita entre dos usuarios de una agencia de contactos en su búsqueda del amor, como diría La Romántica del Tinder. O de lo que se pueda rascar, que diría El Bonobo 2.0. Entre ambos extremos, cuyo género sería intercambiable (¡bonoba!), cabe toda la patulea de complejas personalidades e historias diversas que habitan esta ficción.

Y es que se trata de una serie coral en la que los personajes van cruzándose por Londres en una suma de encuentros y desencuentros muy potentes gracias a sus cuidados y ágiles diálogos, con sus replicas soñadas, escasos titubeos,… Algo así como la vida misma pero en su versión perfeccionada, como si asistieras a un Nadal-Djokovic del flirteo entre dos seres que, evidentemente, no tienen por qué ir en busca de lo mismo. Hay capítulos independientes pero también una trama central, la del triángulo de amor bizarro formado por Ben Chaplin, Oona Chaplin y Will Mellor. Personajes poliédricos y adultos que intentan distraer la soledad como buenamente pueden en el barullo londinense. La serie tiene chispa y saltan chispas.

Y ahora toca hablar de «Cites», la versión catalana de la anterior, y cuyas dos temporadas se pueden ver desde hace poco completas en Filmin. Pau Freixas («Héroes») está detrás del proyecto, que cuenta con un excelente reparto formado por Eduardo Noriega, Eva Santolaria, un inmenso Francesc Garrido, Laia Costa, Jordi Sánchez… Y sí, no han leído mal: dos temporadas. Quitando alguna trama que es igual que en la británica, que son las menos motivantes si ya te las sabes, la española propone nuevas historias, ensancha el campo de juego sexual, y sustituye a Londres por una pijísima Barcelona en la que se viven un montón de aventuras sentimentales. «Citas», como se llama en castellano, aguanta el nivel de la inglesa. Al ser de más capítulos y de más duración, es menos vertiginosa aunque a cambio desarrolla más a los personajes. En cualquier caso, se trata de una fórmula ganadora cuya versión patria ofrece con notable «savoir faire» nuevos encontronazos entre variopintos personajes envueltos en ese torbellino de complicaciones y dudas que acentúa la hiperestimulante existencia moderna. Una vez me hicieron la revelación personal definitiva: «Me pegaría viendo películas intimistas toda la vida». Aunque sean series, ambas te valen.

(Fin de la cita).

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