«Happy Valley», un drama de suspense sin misterio

«Happy Valley», un drama de suspense sin misterio

Publicado por el 23/08/2016

Compartir

A remolque de «Fargo» y, todavía más, eclipsada por esta. Sin nieve y con menos sangre, pero con mucho más drama humano. Happy Valley quizás no tenga la épica de la historia de los hermanos Coen, su brutalidad muchas veces injustificada, pero sí coincide con esta adaptación televisiva en el gran relato de personajes cotidianos. Su complejidad, sus contradicciones: su grandeza.

La serie no necesita mucho. Bastan personajes esbozados de manera inteligente y con motivaciones creíbles para suplir la ausencia de suspense. No hay misterio, se resuelve en el primer capítulo. Pero las dobleces morales de sus protagonistas y su humanidad impredecible sobran para empatizar con cada uno de ellos y seguir sus vicisitudes, entender su sufrimiento y disfrutar con sus gestas, por muy ordinarias que sean. O precisamente por eso, y quizás ahí está la proeza de esta miniserie. Conquistar a un público que conoce las desdichas y desventuras de sus personajes, y que por ello consiga comprender qué sienten, incluso los «villanos», porque también lo han sentido. Humanidad, que se llama.

El malo es malo por algo, y si se ve más allá de la coraza de maldad, su cinismo («Me has arruinado la vida») y frialdad con que infiere daño a quien se cruza en su camino, el personaje adquiere otra dimensión. Lo mismo sucede con cada uno de los que se cruzan insultos, abrazos, o comparten lágrimas y  cigarrillos en pantalla.

catherineEspecial mención para la sargento Catherine Cawood (Sarah Lancashire), una persona entregada a todo, al trabajo y a su familia, a sus convicciones, siempre firmes, y a la venganza, su motor para superar el suceso que arruinó su vida. Su presentación es suficiente: «Por cierto, soy Catherine. Tengo 47 años. Estoy divorciada. Vivo con mi hermana, que es exheroinómana. Tengo dos hijos adultos –una muerta, el otro no me habla– y un nieto». Ella no necesita un compañero gracioso que la acompañe y que la ayude a resolver sus casos; tampoco un ingenio por encima de la media que eleve su oficio. Las medallas se las cuelga, no sin cierta sorna, por su valor, el coraje de su fe en lo justo, aunque no lo sea, y su intuición, siempre alerta. Su ironía, sórdida y a veces cruel, hace que su personaje no sea plano, simple, y con quien uno siempre concuerde. Los creadores de la serie no la cuidan por ser mujer. No solo recibe volantazos de la vida, también sus golpes, que duelen y la demacran. La violencia existe y la serie no la maquilla.

tumblr_nlx56sMRza1urrgojo2_400Pero lo mejor de todo quizás sea que no existe ningún tipo de moralina. El drama policiaco de Sally Wainwright no pretende ser didáctico, aunque cada capítulo sea una lección, si cabe con más criterio que las que se aprenden en clase. Sus personajes se equivocan, y su virtud no es esconder esas costuras, sino enseñarlas, y proceder con ellas en la evolución del argumento, de las personas, del devenir de un pueblo, además, azotado por una crisis de narcotráfico. Ahí uno aprende, si quiere, como en la vida. Si no mira hacia otro lado.

«Happy Valley» es inquietante, absorbente y no necesita contraponer colores, el rojo y el blanco, como su «melliza». Es sombría y, pese a los matices de su imperfección, queremos que lo siga siendo, porque le basta con escenas costumbristas en un valle rural de Yorkshire, y el contraste de las personalidades, que a veces chocan, y a veces se alían. Como en la vida.

Compartir

ABC.es

Cabezas de serie © DIARIO ABC, S.L. 2016

En la oficina solo hablan de la última escena de «Juego de tronos», quedas con tus amigos y mandas callar al incontinente verbal para evitar el spoiler, te peleas con tu pareja para ver quién va más adelantado con «Daredevil»... No puedes sacarte las series de la cabeza. Y nosotros, tampoco.Más sobre «Cabezas de serie»

Categorías
Etiquetas