Los tejemanejes del DAO

Los tejemanejes del DAO

Publicado por el 27/06/2016

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“Parece claro que las pretensiones del DAO, deducidas de sus propias manifestaciones, no eran otras que las de interferir claramente en la instrucción de una investigación policial en curso intentando impedir que investiguen a un comisario“. La grave acusación figura en la pieza separada del sumario del “caso Nicolay” y se refiere al que hasta el pasado jueves era el director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, Eugenio Pino, quien se ha jubilado con una Cruz de Plata y la petición de otro comisario y antiguo amigo, Marcelino Martín-Blas, de que se le detuviera. Le acusaban de proteger al comisario Villarejo que salió a relucir ya en la primera declaración de Francisco Nicolás. La Cruz prosperó; el arresto no. Son dos caras de la insoportable descomposición en la que ha caído el Ministerio del Interior, sacudido por una tormenta tras otra. Como todas están relacionadas con las tripas y las luchas de poder en el seno de la Policía Nacional, los personajes se van repitiendo mientras los hombres y mujeres del Cuerpo ajenos a esas intrigas no salen de su asombro.

 

Hoy lunes, horas después de las elecciones ha comparecido ante el juez Zamarriego el director general del Cuerpo, Ignacio Cosidó, como testigo. El instructor lleva más de un año y medio intentando averiguar quién grabó al que entonces era jefe de Asuntos Internos (Martín-Blas) en su despacho con agentes del CNI y quién difundió esa grabación a la Prensa. Pese al ingente trabajo de este tiempo, ha llegado el día en el que han confluido estas pesquisas con las nuevas encargadas por el ministro del Interior sobre sus propias grabaciones, también en su despacho, y también aireadas en un medio. Otra caza de brujas en marcha, ya sin Pino y su cuestionable papel al frente del Cuerpo.

 

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Pino declaró también como testigo ante Zamarriego. Sus respuestas y su actuación en el “caso Nicolay” causan perplejidad. Según el sumario, ordenó a otro comisario y a su jefe de gabinete, el inspector jefe José Ángel Fuentes Gago, del que también hablan el ministro y el director de la Oficina Antifraude, que se presentaran al juez para “ofrecerle” un cambio en la instrucción policial del caso, dado que le estaba creando “problemas personales”. El magistrado le preguntó por qué llamó dos veces a su despacho al instructor de las diligencias, un inspector de Asuntos Internos, y no a su jefe, el comisario Martín-Blas. “Pues entre otras cosas porque no se pueden ver Marcelino y Villarejo. ¿Qué quiere usted, que en mi despacho se peguen entre los dos?“, responde sin descomponerse. “Yo tenía que ver en mi agenda que cuando viniera Marcelino y cuando venía Villarejo que no coincidieran”.

 

“He hablado muchas veces con Marcelino. Le he rogado, le he dicho que por favor no bajara al terreno personal con el comisario Villarejo, que me creaba problemas…problemas personales a mí (…) Los hechos demuestran que no me ha hecho caso”. En el sumario, se afirma después de esas palabras: “Se desconoce a qué se refiere el DAO cuando dice que le ha rogado al jefe de Asuntos Internos que no bajara al terreno personal con el comisario Villarejo, ya que en una investigación no se discrimina nada y el éxito de la misma depende de la capacidad del instructor de no pasar nada por alto”.

Esa declaración se analiza por parte del instructor, un inspector. No es lo habitual que un inspector sea llamado dos veces por el DAO a su despacho, que se le advierta expresamente que no informe a su jefe de esas reuniones y que en una de ellas esté presente la persona a la que está investigando (el citado Villarejo). Con todo, lo más inusual es lo que sigue: “Le advirtió que el comisario Villarejo se va a querellar contra él, que ningún abogado del sindicato le iba a defender, que corría peligro su seguridad jurídica y que le iba a mandar a Kuala Lumpur”. Hay miembros del Cuerpo que dudan de esas amenazas nada veladas. Otros ven al exDAO en su papel habitual de mandamás y en sus tejemanejes de estos cuatro años que no le han impedido jubilarse en el máximo cargo.

Pino desempeñó su papel ante el juez: “Soy del antiguo Cuerpo Superior y el Cuerpo Superior sabe perfectamente que el que escribe es el que firma“. Fue su forma de justificar que él no podía influir en nada ni beneficiar a Villarejo. Este último es el único de todos que por ahora ha sido imputado por el juez Zamarriego. La sospecha es que está detrás de la grabación de la conversación en el despacho de Asuntos Internos para invalidar el caso Nicolás.

P. D. El comisario José Manuel Villarejo, el hombre de las identidades múltiples, tenía que haber declarado hoy como imputado pero no lo ha hecho. Según fuentes judiciales, ha pedido más tiempo al instructor para preparar su defensa.

 

 

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