El enfermo psíquico como cualquier otro

Publicado por el ene 17, 2014

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En épocas de crisis, palabra tristemente desgastada por el uso, los problemas psicológicos y psiquiátricos aumentan como expresión de lo que sufre la gente. Ante esta realidad, la psiquiatría ha de estar preparada y formada para dar una respuesta personalizada a los problemas y para afrontar el desafío que se avecina. Esa es una de las grandes responsabilidades de la profesión que, sin embargo, no puede, no debe, afrontar en solitario semejante reto.

No es un juego de niños ni una sucesión de problemas que puedan ocultarse como las humedades en la pared, con un cuadro. Ni siquiera puede aplicarse del todo la ingeniosa definición del escritor estadounidense Shannon Fife, esa que dice que “la psiquiatría es el arte de enseñar a la gente cómo permanecer de pie mientras se recuestan en un sofá o un diván”. La psiquiatría va más allá, atraviesa como un rayo y de manera transversal, la realidad que nos ocupa.

Es por ello que la psiquiatría española demanda para si la misma consideración que tiene cualquier otra especialidad. Esta solicitud se extiende a la Administración y a la sociedad, tanto hacia los profesionales que se forman en Psiquiatría como para los propios pacientes. Ambos agentes, duele decirlo en pleno siglo XXI, todavía arrastran la cruz del estigma sobre sus hombros.

Así como algunas especialidades médicas mantienen una mirada diferente sobre los profesionales de la Psiquiatría y eso es algo a corregir, hay que exigir la mima consideración y las mismas posibilidades para un enfermo psíquico que para un enfermo físico. Esta demanda no se aplaca con palmaditas en la espalda y un “tienes razón” sino que se expresa en una necesidad de más recursos, equiparables a los de otras especialidades. La enfermedad mental exige los mismos cuidados que cualquier otra.

No es, contra lo que pudiera parecer, una mera petición de recursos sino también la asunción de responsabilidades. Es necesario abrir las ventanas para la expresión de los investigadores en Psiquiatría, para que salga a la luz el conocimiento generado en un foro científico y para difundir esa ciencia en la sociedad.

No se trata de una cuestión baladí. No por nada, en la actualidad se ha detectado en España un incremento de los trastornos mentales más comunes, como la ansiedad y la depresión que, según la Organización Mundial de la Salud, será en 2020 la principal causa de falta de asistencia al trabajo en las naciones desarrolladas, y la segunda enfermedad más frecuente en todo el mundo.

Ante esta realidad, se hace necesaria una visión crítica de la psiquiatría donde se observe, siendo necesarias las catalogaciones que le confieren rango de ciencia, la importancia del factor humano. Tanto porque cada individuo responde de manera diferente a las situaciones como para dar respuesta a las necesidades de los propios psiquiatras.

Uno de los grandes desafíos de la psiquiatría es ampliar su capacidad pronóstica. La esquizofrenia, por ejemplo, arrastra una media  más de un año de retraso en su diagnóstico. Y ahí pueden señalarse varias causas, desde la consideración de la Sanidad Pública, que no siempre juzga los síntomas de manera certera, hasta  una falta de formación en la población. Cuando uno tiene un problema –no duerme durante tres días seguidos, por ejemplo…– busca la solución antes que la causa. Y siendo necesario hallar el cómo solucionar un problema, es esencial identificar el por qué surgió.

Miguel Gutiérrez

Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría

 

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