Las cataratas, un regreso a la nitidez

Las cataratas, un regreso a la nitidez

Publicado por el Jun 29, 2018

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A partir de los 65 años, alrededor del 50% de la población se ve afectada por las cataratas. Una enfermedad oftalmológica en la que el envejecimiento es su principal causa. No es la única, existen también otros factores desencadenantes: congénitas o de nacimiento, inducidas por medicaciones como los corticoides, y traumatismos.

“Puede haber factores ambientales que influyan pero no están tipificados como tal, entonces no hay nada que puedas hacer para prevenir que se forme la catarata. Si vas cumpliendo años y genéticamente en tu familia ha habido cataratas, también las vas a tener y a una edad similar a la de tus antecesores”, reconoce la Dra. Sara Llorente, especialista en Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra en su sede de Madrid.

¿Qué consecuencias tienen las cataratas? La catarata es una dolencia que va opacificando el cristalino, la lente natural del ojo encargada de filtrar la luz y que en su estado natural es transparente. Paradójicamente, los primeros síntomas pueden mostrar una corrección de la visión. Personas con pérdida de visión de cerca, de repente, comienzan a no necesitar las gafas y a ver mejor mientras que empeora la vista de lejos. “Hay un punto en el que la catarata no les quita excesiva visión y encima les aporta un poquito de graduación que les compensa su vista cansada y comienzan a ver de cerca”.

Sin embargo, conforme la catarata avanza la visión va empeorando, volviéndose más borrosa hasta poder provocar una ceguera. “El cristalino tiene una cantidad de dioptrías y nos ayuda a ver, a enfocar a una determinada distancia para que se formen bien las imágenes en la retina”, describe y añade que “no es lo mismo ver a través de un cristal limpio y transparente que a través de uno esmerilado”.

Una pérdida de visión que puede ir acompañada de una mayor sensibilidad a la luz con molestias y halos alrededor de las iluminaciones, visión borrosa o distorsionada, pérdida de intensidad de los colores. Unos síntomas que van surgiendo progresivamente y que terminan influyendo de forma evidente en la vida diaria del paciente.

La cirugía, único tratamiento

Como ha mencionado la Dra. Llorente, su prevención es complicada ya que sus causas no pueden tratarse y su progresión tampoco se puede frenar. Aun así, esta ceguera es curable. La única forma de tratar esta afectación del cristalino es la cirugía: una lente artificial sustituye quirúrgicamente la lente natural del ojo que se encuentra opaca. Un cambio que, en principio, no es necesario realizar de nuevo.

“Es una cirugía ambulatoria, el paciente viene y va en el día. No es con anestesia general ni siquiera regional, es una anestesia local, en la que se ponen unas gotas en el ojo y se opera”,  detalla y añade que “lo normal es que el postoperatorio sea una vida normal sin esfuerzos la primera semana. Puede ver la tele, salir a pasear, puede estar con luz natural o artificial… Tiene que estar en sus condiciones de vida normal pero sin esfuerzos la primera semana”. Además, se realiza un tratamiento tópico con gotas de colirios antibióticos y antinflamatorios durante cinco semanas.

A la vez que el paciente recupera la vista, retoma su calidad de vida. Y lo hace mediante una intervención que dura unos 15 minutos y no necesita hospitalización. “Se han publicado unos estudios de la Universidad de California que demuestran el aumento en la esperanza de vida, sobre todo, en mujeres. Reduce el riesgo de mortalidad entre un 30 y 60%. Un dato nada desdeñable”, apunta la especialista.

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