Los efectos adversos del ibuprofeno y el paracetamol

Los efectos adversos del ibuprofeno y el paracetamol

Publicado por el May 30, 2018

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“No hay ninguna sustancia química que ingiramos como principio activo de un medicamento que sea totalmente inocuo”, advierte el Dr. José Ramón Azanza, director de Farmacología Clínica de la Universidad de Navarra. La resistencia bacteriana a los antibióticos es el ejemplo más claro de este principio. El mal y excesivo uso de antibióticos ha favorecido que pierdan su efectividad y el organismo no responda ante ellos.

Sin embargo, no solo los antibióticos cuentan con efectos adversos para los pacientes, sino que cualquier medicamento no está exento de riesgo. Un hecho que cobra mayor relevancia ante fármacos que son consumidos sin receta y de forma rutinaria. Ante un dolor de cabeza, muscular o fiebre, los antiinflamatorios o analgésicos son la solución más recurrente. Accesibles en la farmacia, la automedicación olvida en muchos casos leer los prospectos.

Pero, ¿qué riesgos tienen el paracetamol o el ibuprofeno? El paracetamol, como principal fármaco de los analgésicos, es empleado para dolores de cabeza o fiebre siempre y cuando no estén relacionados con inflamaciones. No obstante, un mal uso del mismo, especialmente de forma abusiva, puede producir daños hepáticos. Este fármaco tiene un componente tóxico que, ante una dosis alta y reiterada, puede provocar un mal funcionamiento del hígado.

Mientras que el ibuprofeno es recomendado tanto para el dolor de cabeza como para molestias menstruales o musculares. De nuevo, su abuso puede conllevar riesgos, en este caso, para el riñón. “Una de las principales causas de diálisis sigue siendo el consumo crónico de antiinflamatorios. Una persona aparentemente sana, que no tenía problemas, se encuentra con que tiene una insuficiencia renal y que necesita un tratamiento irreversible como la diálisis”, reconoce el Dr. Azanza. No solo pueden darse fallos renales, sino que aumenta el riesgo de padecer problemas de morbilidad cardiovascular como “arritmias, insuficiencia cardíaca o infartos”.

¿Qué hacer si su ingesta es inevitable?

Es cierto que no hay ningún medicamento inocuo, pero también lo es que un uso esporádico y normal del mismo no conlleva riesgos. “Con una única dosis convencional de un medicamento, como la que tomamos de forma esporádica cuando a uno le duele la cabeza, es muy raro que pase nada, sobre todo cuando ha tomado ya ese fármaco previamente. Los problemas surgen cuando la situación que exige la toma de un medicamento es crónica”, recalca.

Por ello, una de las principales recomendaciones es consumir la dosis mínima efectiva de cada medicamento. Por ejemplo, si es posible, es preferible el ibuprofeno de 400mg que el de 600. Una dosis que no es igual para todos, ya que cada persona responde de diferente manera ante un medicamento, es por ello que no todos los efectos son iguales.

Del mismo modo, si una dolencia necesita del consumo crónico de un medicamento, su consumo será inevitable. Esto junto al envejecimiento de la población ha provocado que cada vez haya más personas polimedicadas. En estas circunstancias, lo recomendable según los expertos es llevar un adecuado seguimiento médico. Es importante un control médico que analice cómo está respondiendo el organismo a ese medicamento, ver si interfiere con otro fármaco o si está causando efectos adversos. Y con esos datos, contemplar si es necesario hacer cambios en el tratamiento, cambiando la dosis o, incluso, el fármaco.

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