Una técnica nueva y más segura para el estrechamiento de las arterias carótidas

Una técnica nueva y más segura para el estrechamiento de las arterias carótidas

Publicado por el Jan 9, 2018

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Una estenosis carotídea es un estrechamiento de la arteria carótida por la acumulación de placa aterosclerótica. Una placa que puede provocar el taponamiento de la arteria y, a su vez, puede llegar a provocar un ictus. La carótida es una de las principales arterias que riegan el cerebro, por lo que aquello que viaje en su flujo sanguíneo puede acabar en él. El riesgo que se produce si esa placa acumulada se desprende y viaja por el torrente hasta el cerebro, es la provocación de un ictus. De hecho, a día de hoy, el ictus supone un grave problema en el mundo occidental al ser una de las causas más importantes de incapacidad permanente del adulto y la segunda causa de muerte (la primera en mujeres). Es por ello que su intervención cobra mayor importancia.

La cirugía es el único tratamiento ante esta dolencia, sin embargo, existen diferentes métodos de abordaje. La Clínica Universidad de Navarra ha incorporado una nueva técnica (Revascularización Transcarotídea), que se suma a las dos convencionales, que conlleva menos riesgos para el cerebro. Aun así, qué método quirúrgico utilizar dependerá de cada caso.

1. Revascularización Transcarotídea

El Dr. Ignacio Leal, cirujano vascular en la Clínica Universidad de Navarra y uno de los desarrolladores de esta técnica, explica este procedimiento quirúrgico que solo se realiza en otros cinco hospitales europeos: “A diferencia de los métodos convencionales en la que es necesario una incisión más grande y anestesia general, este nuevo tratamiento, la Revascularización Transcarotídea, se realiza con anestesia local a través de una pequeña incisión en la base del cuello, donde se controla la arteria carótida común”.

¿Cuáles son las ventajas de esta nueva técnica?

-Mayor seguridad gracias a la inversión del flujo sanguíneo: Durante cualquier intervención, al manipular la placa es posible que se desprenda algún fragmento. Sin embargo, esta nueva técnica utiliza un dispositivo que invierte el flujo de sangre en la arteria carótida, aspirando los posibles fragmentos desprendidos y reteniéndolos en un filtro, evitando así la posibilidad de sufrir infartos cerebrales perioperatorios (después de la intervención).

-Es una técnica mínimamente invasiva: la intervención se hace desde una pequeña incisión en la base del cuello, sin necesidad de tener que cruzar el arco aórtico ( a diferencia de los métodos convencionales) y con una anestesia local, por lo que se reduce así también el riesgo de complicaciones.

2. Endarterectomía carotídea

La cirugía convencional, la endarterectomía carotídea, es empleada en el 90% de los casos, pero se trata de una cirugía en abierto que incluye riesgos asociados. “Es una cirugía madura, lleva casi cien años realizándose y todos los cirujanos vasculares sabemos utilizarla. Pero hay que hacer una incisión mayor en el cuello, una zona con nervios importantes que pueden lesionarse hasta en el 3% de los casos, según estudios. Además, necesita anestesia general”, admite el especialista.

3. Stent con acceso femoral

Aunque con el stent con acceso femoral no presenta las limitaciones mencionadas, esta técnica se asocia a un mayor riesgo de sufrir ictus postoperatorios. El acceso a la arteria carótida situada en el cuello se hace desde la femoral, con una punción en la ingle. De esta forma, se debe atravesar el arco aórtico ampliando las posibilidades de complicaciones. Además, al no tener el flujo revertido cualquier desprendimiento que se produzca llega al cerebro.

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