Modesto: “Me tocó la lotería cuando entré en el ensayo clínico”

Modesto: “Me tocó la lotería cuando entré en el ensayo clínico”

Publicado por el Jul 27, 2017

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Con su excavadora, Modesto Alcolea pasaba largas horas al aire libre. El viento, la lluvia, pero también el sol le acompañaban cada día sin saber que el astro rey le iba a jugar una mala pasada. Un lunar despertó la sospecha en su mujer “porque ella vio que un día sangraba” y el dermatólogo les confirmó que se trataba de un melanoma avanzado con metástasis en hígado y pulmones.

En ese momento, comenzó el duro trabajo de superación: “Me lo pusieron tan mal que tuve que dejar de trabajar. Se me vino el mundo encima porque para mí el trabajo era mi pasión. Me gustaba tanto lo que hacía que no descansaba ni en vacaciones”.

La inmunoterapia, tratamiento clave en su recuperación

Modesto fue derivado desde Logroño, donde reside, a la Clínica Universidad de Navarra donde, tras analizar su caso, comprobaron que disponían de un ensayo clínico para él. Consistía en la administración de un fármaco inmunoterápico, vía intravenosa de manera ambulatoria, con el que tuvo una mejoría transitoria. Animado por el resultado, Modesto decidió participar en un segundo ensayo clínico con otro agente inmunoterápico. La tolerancia a la medicación fue buena, pero la extensión y la agresividad de la enfermedad hicieron necesario realizar algunas intervenciones, recuerda Modesto, que tuvo que afrontar los peores meses su vida. Al inicio del tratamiento “estaba tan mal que tenía que ingresar cada dos meses, pero afortunadamente las metástasis se redujeron en número y tamaño hasta que solo quedó una lesión en el hígado que los especialistas de la Clínica recomendaron operar”, añade.

Tras varias semanas de recuperación, el riojano fue asistiendo a su propia recuperación. Cada quince días, acudía a su cita en el Hospital de Día de la Clínica Universidad de Navarra, donde recibía el fármaco inmonoterápico. “Es una pasada, al poco tiempo de tomarlo, yo veía que me encontraba bien. Me hacían escáneres y los resultados eran cada vez mejores. Por eso, para mí, entrar en el ensayo fue como tocarme el gordo de la lotería”.

Un privilegiado con su nueva vida

En la actualidad, Modesto vive junto a su mujer y dos hijas “mirando el día a día” y disfrutando de su pueblo natal, Villoslada de Cameros (La Rioja), donde da largos pasados hasta Ermita de la Virgen de Lomos de Orio. Eso sí, siempre evitando el sol.

Asegura que se encuentra “normal” y ya no precisa tratamiento. Pero se emociona al acordarse de algunas de las personas que conoció en el centro médico navarro y no tuvieron su misma suerte: “Lo que peor llevo es recordar la gente que conocí afectada como yo pero que no pudo entrar en el ensayo por no cumplir los requisitos. He sido un privilegiado”.

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