Hábitos de alimentación que creemos saludables y realmente no lo son

Hábitos de alimentación que creemos saludables y realmente no lo son

Publicado por el Apr 3, 2017

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Consumir productos naturales para evitar conservantes y colorantes. “No es necesario eliminar los productos con conservantes y colorantes porque los aditivos utilizados en la elaboración de los alimentos se someten a evaluaciones de seguridad”, asegura.

Así, en el contexto de una dieta variada no se excede la ingesta máxima de conservantes y colorantes que, por otra parte, a veces son tan naturales como la vitamina C (ácido ascórbico).

Suprimir el gluten de nuestra dieta: Ser “gluten free” está en auge hoy en día. Muchos famosos han cambiado su dieta incorporando alimentos que no contienen gluten, pero según explica el Dr. Camilo Silva, endocrinólogo de la Clínica Universidad de Navarra, “no se debe realizar esta modificación de la dieta sin un diagnóstico médico. Si presenta algún síntoma digestivo o de otra índole, lo indicado es acudir a su médico para orientar el proceso diagnóstico antes de iniciar cualquier tipo de dieta”.

  • Es una dieta más cara que puede suponer un incremento del precio de la cesta de la compra de más de 1400 euros al año por persona.
  • Podría derivar en una dieta menos saludable por un incremento de la ingesta de carnes o quesos grasos.
  • La integración de una dieta sin gluten puede hacer más compleja la dieta de algunos pacientes, como aquellos con diabetes mellitus.
  • Podría limitar innecesariamente la ingesta de fibra, vitaminas del grupo B o hierro.
  • La realización de una dieta sin gluten condiciona frecuentemente las comidas fuera de casa, las celebraciones en grupo, los viajes, el tiempo invertido en realizar la compra y, así, podría favorecer una ansiedad anticipatoria o un sentimiento de frustración.
  • No hay estudios que constaten la efectividad de una dieta sin gluten en personas sin celiaquía.

Sustituir la leche de vaca por otras leches o preparados lácteos. “Aunque los estudios epidemiológicos tienen dificultades metodológicas al estudiar un alimento concreto, la sustitución de la leche de vaca por otros preparados no conlleva beneficios en personas que no precisan esta modificación dietética”, explica. Algunos estudios revelan un incremento del riesgo de fracturas con la restricción de la leche de vaca.

  • No hay una equivalencia nutricional entre la leche de vaca y otros preparados lácteos; la sustitución de la leche como producto de riqueza nutricional no es fácil.
  • Podría limitar innecesariamente la ingesta de calcio.
  • Podría limitar el aporte de vitaminas A, D, E y B.

Los zumos. “Hay gran variedad de zumos naturales e industriales, por lo que no se debería generalizar una recomendación sobre los mismos”, explica. Por ejemplo, el tipo de fruta o mezcla de frutas utilizada, la adición de azúcar, el contenido en fibra o la fortificación con algunas vitaminas hace que la composición varíe la calidad nutricional. Sin embargo, “tomar la fruta en forma de zumo puede disminuir el aporte de fibra y aumentar la porción de azúcares ingerida”.

 

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