El bulling, una lacra social

El bulling, una lacra social

Publicado por el Oct 6, 2015

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Porque “todos lo hacían”, porque “era gordo” o porque “se lo merecía” son algunas de las excusas que utilizan los niños que hacen bulling. Se trata de un acoso mantenido en el tiempo que comienza en las aulas y que continúa en las redes sociales.  El  acoso escolar es una realidad social que puede comenzar con una simple burla o amenaza en el patio y acabar con episodios de marginación y violencia física en las aulas.

“Si no actuamos a tiempo y el bulling se mantiene durante un periodo prolongado, el niño puede no deshacerse de síntomas como ansiedad o inseguridad. También puede costarle trabajo confiar en sí mismo o en otras personas, incluso en sus amigos. Son determinantes el tiempo en el que se mantiene el ataque y la intensidad“, explica el Dr. Soutullo, especialista en Psiquiatría infantil y Responsable de la Unidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente de la Clínica Universidad de Navarra.

El 5% de los niños reconoce que algún compañero les pega y el 49% asegura que le critican o le insultan en el colegio. Es esencial que los padres estén atentos a ciertos cambios en el comportamiento de sus hijos. Entre los principales síntomas del bulling destacan: empeoramiento del rendimiento escolar, problemas del sueño, falta de energía, síntomas depresivos (tristeza, retraimiento, etc), pérdida de interés por las cosas que le suelen gustar, miedos ante situaciones relacionadas con la escuela o directamente evitar ir al colegio. Los padres no deben esperar a que los niños les hablen del problema porque, para entonces, ya habrán sufrido todo tipo de vejaciones y humillaciones.

El Dr. César Soutullo Esperón explica que los niños que sufren bulling “suelen poseer una dificultad previa para las relaciones sociales, un cociente intelectual bajo o una dificultad interpersonal seria”.

El especialista da consejos para que los padres puedan poner fin a esta lacra social.

  • ¿Le cambio o no le cambio de colegio?: aunque hay que proteger al niño y poner las medidas disciplinarias contra los agresores, no siempre se resuelve el problema trasladando a la víctima a otro colegio. Lo importante es que el niño se sienta protegido allá donde esté.
  • Acudir a un psicólogo: es necesario ya que las víctimas suelen tener una percepción personal distorsionada, considerándose el más tonto de la clase o el más débil. Hay que conseguir que el niño abandone la vergüenza y exponga todos los hechos para que llore sin sentimiento de culpa.
  • Poner en conocimiento al colegio: no de manera reivindicativa, sino viendo cómo se puede actuar en conjunto para proteger al niño. Hay que identificar a los agresores, hablar con ellos y proteger a la víctima.
  • Tomar conciencia de que están ante una situación clínica: se debe analizar lo que ha pasado, cómo lo ha sentido el niño y cómo le va influir a la hora de relacionarse con los compañeros.

Es esencial que los padres enseñen a los hijos que cada persona es diferente, con sus características, cualidades, defectos y también virtudes. “Es fundamental que si hay noticias en la prensa sobre el bulling, se hable en casa con los niños para hacerles ver que estas agresiones son intolerables y que deben aceptar las diferencias de cada persona”, subraya el Dr. Soutullo. La educación es la mejor arma de prevención. 

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