Vuelta al cole: cómo afrontar el inicio de curso

Vuelta al cole: cómo afrontar el inicio de curso

Publicado por el Sep 11, 2015

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Llegó septiembre y, con él, el fin de las ansiadas vacaciones. Las palabras normalidad y rutina caen como un jarro de agua fría. “¿Tendré amigos?, ¿aprobaré todas?, ¿seguirá Doña Fulanita dando matemáticas?…”. Y, en medio de la vorágine de sentimientos, toca retomar las actividades.

Es fundamental que los padres hablen con sus hijos sobre el inicio escolar, les preparen y acompañen en el cambio y la novedad. Un mensaje del tipo “yo tampoco quiero ir a trabajar y me aguanto” solo conseguirá resignación y tristeza en el niño, pero no una actitud de reto y superación. Si restamos importancia a las dificultades y aspectos negativos, facilitaremos el afrontarlos con seguridad y optimismo.  Si los padres transmiten entusiasmo, la actitud de los pequeños será positiva. Cuando un niño no quiere ir al cole es importante escucharle, darle herramientas para superar las dificultades y explicarle los beneficios que obtendrá al ir: “¡Qué suerte, vas a ver a tus amigos!”, “aprenderás mucho con esta profesora”, “vas a poder jugar al baloncesto…”.

Pilar de Castro-Manglano, especialista en Psiquiatría Infantil y Adolescente en la Clínica Universidad de Navarra, da las claves para afrontar esta etapa y obtener los mejores rendimientos.

1. Acompañarles en la adquisición de hábitos y rutinas estables: los niños necesitan estructura, horarios y rutinas. El colegio aporta estabilidad; saben lo que tienen que hacer en cada momento y pueden aprovechar el tiempo al máximo. Es importante tener los mismos hábitos en casa. Cuando lleguen del colegio, es bueno que descasen para merendar y, a continuación, ponerse con sus deberes. Los ordenadores y juegos siempre después de terminar sus tareas y preferiblemente reducidos al fin de semana. También es importante crear una rutina en el horario de irse a dormir.

2. Trasmitir ilusión y entusiasmo: los niños deben saber que pueden disfrutar aprendiendo y, que en un futuro, ese conocimiento les hará mejores y más felices, aunque cueste esfuerzo. Deben unir el aprendizaje no solo al esfuerzo, sino a la satisfacción de aprender, para poder ser mejores y compartir los conocimientos con los demás.

3. Acompañar al niño emocionalmente en sus éxitos, sus fracasos y superaciones tanto académicas como sociales. Esto permite un desarrollo sano a medida que va creciendo y adaptándose a las exigencias propias de la edad. Hay que saber que el esfuerzo es positivo siempre que conseguimos un objetivo, que debe trazarse adaptándose a la capacidad y el ritmo del niño.

4. Compartir los momentos del niño: la ilusión de recibirles cuando lleguen, preguntarles cómo les ha ido, preparar el uniforme, el material y ayudarles con las dificultades en relación a la amistad o a las asignaturas. Lo ideal es llenar el tiempo poco a poco y de manera progresiva.

Si a pesar del acompañamiento emocional sano, las rutinas, los condicionantes favorables, el niño se resiste o sufre por ir al colegio, lo más prudente es pedir consejo a los especialistas para afrontar las dificultades. No todos los casos se curan con el tiempo.

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