La vida en penunmbra: retinosis pigmentaria

La vida en penunmbra: retinosis pigmentaria

Publicado por el jun 23, 2015

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La semana pasada, la prensa se hacia eco del caso de Josefa Jiménez Rodríguez, una cordobesa de 62 años que recuperaba la visión tras 30 años de ceguera absoluta. El milagro se produjo gracias a la implantación de un ojo biónico, operación que sólo se puede realizar a los pacientes que padezcan retinosis pigmentaria. Dicha técnica, pionera en España, ha devuelto la visión a la mujer a través de imágenes bidimensionales en blanco y negro proyectadas por una videocámara que lleva incluida en sus gafas.

La retinosis pigmentaria es una enfermedad ocular degenerativa y hereditaria. Se nace con ella o con la disposición a padecerla, pero no suele manifestarse antes de la adolescencia. Reduce gravemente la capacidad visual y, en muchos casos, conduce a la ceguera. Suele afectar por igual a los dos ojos. Normalmente no se es consciente de la enfermedad hasta fases avanzadas.

La retinosis pigmentaria destruye de manera paulatina algunas células de la retina que llevan las imágenes al cerebro. Pero no todas las retinosis pigmentarias son iguales ni conllevan igual pérdida de visión.

En familias con varios enfermos en todas las generaciones, el 50% de los hijos de un afectado, igual mujeres que hombres, corren el riesgo de padecer la enfermedad.

De padres portadores de la enfermedad aunque no la padecen, el 25 % de su descendencia podrá estar afectado. De madres que no padecen la enfermedad pero son portadoras, el 50% de sus hijos varones tendrán el riesgo de padecerla.

Entre los síntomas más frecuentes, destacan:

  • Ceguera nocturna: se manifiesta como una mala adaptación a la oscuridad y a los lugares poco iluminados. La retina es la capa más interna del ojo, donde se encuentran las células que diferencian la visión diurna y de colores llamadas conos y la visión nocturna o en lugares poco iluminados llamadas bastones. En la retinosis, generalmente se afectan primero los bastones y después los conos, por lo que, se conoce esta enfermedad como ceguera nocturna.
  • Campo de visión limitado como pérdida de visión periférica: hay que girar la cabeza para ver los objetos circundantes. Se conoce como visión “en túnel”.
  • Deslumbramiento: como molestias ante excesiva luminosidad, haciéndose necesarias gafas de sol especiales.
  • Disminución de la agudeza visual: dificultad para percibir formas y objetos.
  • Deslumbramientos y fotopsias: muchos afectados perciben luces o pequeños flases en la periferia de su campo que dificultan la visión, especialmente en condiciones de excesiva luminosidad.
  • Alteración de la percepción de los colores: suele afectar más el eje azul amarillo. Se produce cuando la enfermedad está muy avanzada.

Además de la intervención pionera anteriormente mencionada, según los especialista del Departamento de Oftalmología de la Clínica Universidad de Navarra, existen otros tratamientos para esta enfermedad, entre los que destacan:

  • Vitaminoterapia (Vit. A, C, E y B6)
  • Minerales
  • Hemorreológicos
  • Electroestimulación
  • Magnetoterapia
  • Ozonoterapia cubana
  • Tratamiento quirúrgico
  • Proteger los ojos de la luz solar
  • Dejar fumar y de beber en exceso bebidas alcohólicas y café
  • Dieta rica en: frutas y vegetales
  • Realizar ejercicios físicos de forma sistemática
  • Asistir a consultas programadas y cumplir con el tratamiento
  • Estudios genéticos para garantizar la detección precoz de la enfermedad

 

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