El valor de una madre

El valor de una madre

Publicado por el abr 30, 2015

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Terrence Malick afirma en la película “El árbol de la vida” que existen dos caminos en la vida: el de la naturaleza y el de la gracia, de lo divino. La naturaleza quiere que nos hagamos fuertes. La gracia es el amor y viene representado por la madre.

Este domingo festejamos el Día de la Madre, una figura fundamental en la crianza del ser humano. La relación temprana del niño con su madre ha ocupado el foco de atención principal en la investigación sobre el desarrollo infantil. Necesitamos a nuestra madre, nos da afecto y comprensión. Nuestra madre nos da sentido. Equilibra nuestro desequilibrio.

Según la doctora Irene Alústiza, psicólogo interno residente del Departamento de Psiquiatría y Psicología de la Clínica Universidad de Navarra, un desarrollo sano, tanto a nivel emocional como social, requiere un vínculo desde el nacimiento, vínculo habitual con la figura materna.
Fue John Bowlby (1968), psiquiatra y psicoanalista inglés, quien denominó el comportamiento de proximidad entre personas como apego. Este término hace referencia al vínculo emocional específico y permanente establecido entre el niño y su madre o cuidador primario.

Dentro de este comportamiento, podemos resaltar 3 ideas claves:

  • Existen 4 tipos de apego: el seguro, el evitativo, el ambivalente y el desorganizado. Son los más estudiados y en su desarrollo influye de forma considerable las condiciones familiares. El estilo de apego seguro se asocia con un mayor desarrollo de relaciones emocionalmente sanas, caracterizadas por afecto, empatía o solidaridad. Por el contrario, un apego más empobrecido podría conllevar problemas de funcionamiento a nivel emocional, conductual, social y fisiológico a lo largo de la vida adulta.
  • Se desarrolla en los tres primeros años de vida: puede tomar formas múltiples, que tienden a configurar el patrón de relación interpersonal de la vida adulta.
  • Las experiencias de vinculación con la madre son determinantes en el moldeado de las futuras relaciones íntima: los estudios muestran que el contacto físico positivo de la madre con el niño (coger en brazos, besar o abrazar) influye en la adecuada organización de los sistemas cerebrales responsables de esta misma conducta. Puesto que este vínculo genera seguridad, afecto y consuelo, su pérdida o ausencia puede conducir a reacciones de ansiedad.

Y todo esto sin entrar en las necesidades de la mujer madre, que todo lo da. Valoramos poco a nuestra madre, porque siempre está. La valoramos más cuando no está. Con frecuencia y en muchos ambientes la vida es compleja, y hasta puede parecer cruel. Muchos crecen sufriendo, sin comprender. Concluye Malick: “algún día caeremos, lloraremos y entenderemos”.

Necesitamos sentirnos amados, necesitamos amar. Agradecer y perdonar.

¡Feliz día a todas las madres!

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