4 síntomas de la alergia primaveral

4 síntomas de la alergia primaveral

Publicado por el abr 21, 2015

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La llegada de la primavera no sienta igual de bien a todo el mundo. Esta estación, que empezó hace un mes y finaliza en junio, suele ser para muchos un sinónimo de malestar.

La causa de la temida alergia estacional se produce cuando el polen (células reproductoras de las plantas) prolifera durante un tiempo concreto para germinar las plantas. Esto ocurre durante casi todo el año, desde invierno con el ciprés, pasando por las gramíneas en mayo y hasta que las malezas finalizan su ciclo en septiembre.

Según el doctor Gabriel Gastaminza, especialista del Departamento de Alergología e Inmunología de la Clínica Universidad de Navarra, uno de los aspectos más importantes de la alergia estacional es buscar un buen diagnóstico de la enfermedad. Los primeros meses, los síntomas pueden ser confundidos con los de un catarro corriente debido a su similitud. Para ello, debemos distinguir los principales síntomas característicos de la alergia:

  • Tos seca, acompañada en ocasiones de sibilancias (leve pitido producido con la inspiración y/o espiración) o disnea (fatiga) de predominio nocturno
  • Picor en el paladar
  • Conjuntivitis (ojos rojos con picor ocular) y rinitis (estornudos, mucosidad y obstrucción de la nariz)
  • Inexistencia de fiebre

Estos rasgos sintomáticos aparecen siempre en la misma época del año y principalmente durante los días soleados, (con mejoras durante los días de lluvia y empeoramiento en los días de viento). Tras realizar las pruebas oportunas por el especialista, en el caso de dar resultado positivo, es esencial disponer del tratamiento específico cuando se acerca la época de polinización. Entre los principales tratamientos médicos para impedir la aparición de la sintomatología destacan:

  • Medicación sintomática (corticoides, antihistamínicos, etc.): este tratamiento se administra anualmente y no cura la enfermedad, pero permite aminorar o eliminar los síntomas.
  • Inmunoterapia (vacunación): a diferencia del anterior, sí es parcialmente curativo, porque disminuye el grado de alergia a los pólenes responsables, puede llegar a eliminar la necesidad de medicación sintomática y corta la evolución de la enfermedad. Al cabo de 3-5 años, las vacunas permiten al enfermo no notar prácticamente los síntomas que producen los alérgenos en el organismo.

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