Hay 31 artículos con el tag terrorismo en el blog Salam, agur.

  • Seis años esperando justicia

    18 Marzo 2010, 10:35

    Flayeh Al Mayali pasó once meses en la cárcel bajo la acusación de ser "un colaborador necesario" en la emboscada que costó la vida a siete agentes del CNI en Irak el 29  noviembre de 2003. Ante la falta de pruebas las fuerzas americanas le pusieron en libertad tras haber permanecido encerrado en Abu Ghraib y Um Qaser.  Once meses como chivo expiatorio, como presunto culpable de haber informado a la insurgencia sobre el paso de los vehículos de los agentes españoles que cayeron en una emboscada en Latifiya, treinta kilómetros al sur de Bagdad.

    Siete años después de la tragedia recorremos el lugar de los hechos y todo parece bajo el control de las fuerzas de seguridad iraquíes. Digo recorremos porque yo trabajo con el "colaborador necesario" de aquella acción que parece olvidada y sobre la que ningún ministro, servicio de inteligencia o medio de información ha querido profundizar. Sólo el trabajo de Gervasio Sánchez ha mantenido viva la llama de aquellos siete asesinatos y de la injusticia cometida con Flayeh Al Mayali, doctor en Lengua Española, profesor de la Universidad de Bagdad y padre de cinco hijos.

    Aunque la situación de seguridad ha mejorado, sigue siendo complicado moverse en Irak. En estos lugares los periodistas ponemos la vida en manos de traductores y conductores.

    "Parece que lo quieren olvidar, esconderlo en el pasado", repite el doctor Al Mayali cuando piensa en la reacción de las autoridades españolas ante su caso (una orden del ministerio de Interior le prohíbe entrar en territorio español). El no lo olvida, su familia y los que disfrutamos de su amistad tampoco. España, dentro de la fuerzas de la coalición, invadió Irak en nombre de valores como  la democracia y la justicia y esto es lo que pide el doctor, justicia y explicaciones sobre su detención.

    Amigo personal del comandante Alberto Martínez, asesinado en la emboscada,  recuerda triste la muerte de "mi hermano"  y la impotencia ante los interrogadores que, según declaró en la primera entrevista concedida a Gervasio Sánchez tras su puesta en libertad (febrero 2005), le sometieron durante los cuatro días que permaneció en Base España de Diwaniya a un trato inhumano y le privaron en todo momento de asistencia jurídica.  Así relataba el propio doctor Al Mayali a Gervasio lo ocurrido en la base (apareció publicado en El Heraldo de Aragón y La Vanguardia):

    "Me pusieron una capucha, me ataron las manos a la espalda y me pegaron bofetadas en las mejillas y golpes en la cabeza. Entre ellos había un hombre bajito gordo y bastante burro que sólo preguntaba tonterías. Así estuve los tres días de interrogatorio.

    El cuarto día me quitaron la capucha y me entregaron a la sección de la policía militar. Me metieron en una habitación muy húmeda y me impidieron dormir. Me llamaban perro cuando les pedía que me dejaran ir al servicio".

    El próximo lunes 22 se cumplirán seis años de su detención, tiempo más que suficiente para que el silencio se convierta en justicia de una vez.

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  • Occidente y la amenaza iraní

    17 Marzo 2010, 09:19

    Hoy quiero ser optimista y ver la botella medio llena. He podido sacar la cámara sin problemas en Bagdad, Nayaf y Basora (con la acreditación electoral de prensa colgada al cuello), asistir a mítines de campaña, viajar al sur del país (con mi coche) y tomar café y té en lugares mágicos que pese a los siete últimos años de violencia conservan su espíritu intacto...  No hay que confiarse porque la violencia sigue estando sobre la mesa como herramienta para resolver las diferencias internas en el país, pero confío en que todo vaya bien.

    Las sensaciones son positivas, sobre todo después de hablar con la gente y sentir sus ganas de dejar atrás la oscura etapa de la guerra entre sectas. ¿Lo permitirá la comunidad internacional? ¿Lo permitirán los vecinos?

    El mensaje de los grandes medios es que "los chiíes de Irak están respaldados por Irán", esto se presenta como una amenaza para Occidente, como un nuevo peligro a evitar. Aunque ambos países, que comparten una frontera de miles de kilómetros, comparten secta no hay más que viajar por las provincias del sur iraquí para darse cuenta de que son muy árabes y nada persas. A diferencia de lo que ocurre en el sur del Líbano, aquí no se ven banderas de Irán -nadie olvida la larga guerra de los ochenta y no hay familia sin víctimas de la contienda-, retratos de Jomeini o Jamenei, ni siquiera se puede beber el té aguado que gusta en Teherán o entenderse en farsi.

    Los dirigentes de los partidos religiosos tienen relaciones con Teherán, lógico después de los largos años en el exilio a causa de la represión baazista, pero a nivel de calle, de pueblo, la gente no es pro iraní. Ven al gigante persa como un rival, como una amenaza en el campo energético... el gran nexo de unión son las peregrinaciones a las ciudades santas, donde sí se puede escuchar farsi, pero aquí no hay política de por medio y si mucha fe.

    Los medios occidentales, por tanto, alertamos de la "amenaza de la influencia iraní" (algunos incluso ven su mano destrás de los últimos grandes atentados sufridos en Bagdad), pero nadie alerta de la influencia de Turquía (que es el mayor socio comercial de Irak), o de Arabia Saudí. Irak está buscando su posición en el panorama internacional tras décadas de tiranía, embargo y ocupación. Que sean los iraquíes quienes elijan.

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  • "Están locos estos americanos"

    28 Febrero 2010, 21:10

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    "Putos americanos, los mataría a todos. Están locos". En el puesto de control número doce de la Zona Verde lo tienen claro. Las fuerzas de seguridad iraquíes no se cortan a la hora de hablar de la gente con la que supuestamente están trabajando codo con codo en la llamada guerra contra el terror. Los soldados iraquíes han aprendido de memoria las palabras clave en la jerga militar de sus socios y las repiten sin saber muy bien lo que dicen. ‘Fuck' parece la palabra mágica para establecer una conversación con un extranjero a las puertas de este cinturón de cemento.

    Cuando uno les dice que no es americano y muestra su pasaporte, comienza la discusión. "¿Real Madrid o Barselona?" El fútbol ha sido capaz de borrar la huella dejada por la intervención militar española en el país y es tema de debate nacional. Las ligas de Inglaterra o Italia no tienen ni la mitad de tirón que la española. "Sociedad, Real Sociedad", respondo seguro de que les sonará a chino, pero me equivoco. "¿Sociedad? Pero si está en segunda", responden extrañados estos jóvenes que han encontrado en las fuerzas armadas un trabajo seguro y bien remunerado, aunque de muy alto riesgo en el Irak actual.

    El fútbol y las bromas sobre el detector de explosivos que los británicos vendieron a los iraquíes sirven para matar las horas de espera a las puertas de la FOB Prosperity en la que los americanos no se terminan de poner de acuerdo sobre quién debe ir a escoltar al periodista. Sólo dos PM (policía militar) americanos se enrollan y tratan de acelerar unos trámites imposibles. Dos horas de espera y decenas de llamadas y sms después, entre inhibidor e inhibidor,  son suficientes para arrojar la toalla y salir de esa especie de cárcel gigante que es la Zona Verde. Ni una disculpa, ni una llamada por tenerle a uno dos horas en la puerta después de exigirle papeles, fotos y documentos como para firmar una hipoteca. Lo que más rabia da es perder ese tiempo cuando Bagdad está esperando lleno de historias.

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  • “Necesitamos urgentemente dinero para calentar la casa y comida”

    28 Enero 2010, 12:02

    Recupero la historia sobre la primera víctima civil que España reconoce haber matado en la misión afgana. El superviviente pide ahora ayuda de emergencia para salir adelante y estas son sus palabras.

    “Me invitó a cenar en su casa de Shiwasan, a las afueras de Herat. Por la mañana, a las seis en punto, montamos en su motocicleta para ir a trabajar y cuando estábamos cerca de dejar el camino de tierra para pasar al asfalto nos encontramos con el convoy español. Abrieron fuego sin hacer ninguna señal antes y alcanzaron a Abdul Latif en el pecho, que perdió el control y nos caímos. Estando en el suelo tirados seguimos recibiendo disparos. Tiraron hasta contra un perro que pasaba por el lugar”.

    El herido en su casa a las afueras de Herat.

    Tras cuatro jornadas en el hospital Role 2 de la base de Apoyo Avanzado de Herat, el joven Sharafeddin, de diecisiete años, se recupera en su casa de las heridas provocadas por las fuerzas españolas el pasado 22 de diciembre. Se protege del frío entre montañas de mantas porque su familia apenas tiene dinero para comprar leña. Vive junto a su madre, viuda desde hace trece años, y su hermano pequeño a las afueras de la ciudad en la que España mantiene desplegado al grueso de sus tropas en Afganistán.

    Recuerda cada minuto de aquella fatídica mañana y quiere contarlo “para que se haga justicia. Los soldados que nos dispararon deber ir ante la Justicia y el Gobierno de España pagar a las familias para que podamos salir adelante”. En el momento de la entrevista le acompañan su hermano mayor, Abdussattar, que ha sido el encargado de mantener contactos con unas fuerzas españolas con las que “no ha habido grandes avances. Prometieron que nos ayudarían, pero nos avisaron que llevaría tiempo”. Un tiempo que corre de diferente manera para unas familias que han perdido a las personas que llevaban dinero a casa y “necesitamos urgentemente dinero para calentar la casa y comida, los familiares nos ayudan, pero no podrán seguir haciéndolo por mucho tiempo”, lamenta Abdussattar.

    Según la versión oficial del ministerio de Defensa, el tirador español realizó los disparos tras llevar a cabo los pertinentes avisos que marcan las normas de enfrentamiento. Al ver que la moto no se detenía, abrió fuego ante la sospecha de que se tratara de terroristas. Sharafeddin resultó herido, pero Abdul Latif murió y ha dejado viuda y una hija de seis meses, Sohaila. La versión española de los hechos contrasta con el relato del herido que repite una y otra vez que “no hubo señales desde el convoy, si no hubiéramos parado”.

    Fuentes militares aseguran que “España responderá” ante estas víctimas civiles, pero no determinan ni cuándo, ni la cantidad que asignarán a las familias afectadas. “Tras el tiroteo nos dejaron tirados en el campo y fue el Ejército Afgano el que nos llevó hasta el hospital de Herat”, recuerda Sharafeddin, donde no se pudo reanimar a su compañero de trabajo. Veinticuatro horas después España reaccionó y trasladó al herido hasta el hospital Role2 de la Base de Apoyo Avanzada (FSB, por sus siglas en inglés) en el que, según fuentes de la base, “fue sometido a intervención quirúrgica por fractura de fémur derecho y fractura del metatarso del pie derecho”. Los servicios sanitarios de la base aseguran que “precisa rehabilitación de rodilla y apoyo con muletas durante aproximadamente tres meses”, pero matizan que tras ser dado de alta el pasado día 28, “pasa a depender del sistema afgano de salud”.

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  • Al Qaeda y fútbol

    16 Enero 2010, 18:40

    Los periódicos de Yemen abren con la noticia de la muerte de Qassem al-Raimi, líder militar de Al Qaeda en la Península Arábiga, pero nadie se termina de creer la noticia. No es la primera vez que le dan por muerto y, como se ha visto con otros casos, las noticias difundidas por los medios oficiales terminan por no ser verdaderas. Hoy se ha detenido a otros tres presuntos terroristas vestidos de militares en a frontera con Arabia Saudí. El goteo es interminable desde que aumentara la presión internacional. También son interminables los vuelos de los cazas del Ejército que sobrevuelan Saná para llevar a cabo sus operaciones.

    ¡Que alguien ponga un toldo!

    Pero en los periódicos también hay espacio para la gran victoria de la selección nacional por tres goles a una contra Kenia. Como hago en todos los países donde trabajo, he estado en el estadio Ali Mohsen, a las afueras de la capital, siguiendo el enfrentamiento. La entrada gratuita no terminó de animar a unos yemeníes decepcionados con un combinado nacional que siempre falla en las rondas de clasificación para los grandes eventos. No más de tres mil personas en las gradas, sol de justicia y un césped pesado hacían presagiar un bodrio de partido, pero no fue así.

    Gooooooooooool de Yemen

    Se adelantó Kenia con un gol de penalti al cuarto de hora y el primer tiempo fue muy soso. En el segundo tiempo, en cambio, Yemen salió lanzado (¿sería por el qat del descanso?) y anotó tres goles en apenas veinte minutos. Guiados por su estrella, el número diez Ali Nuno (todo un veterano de 33 años que juega en el Al Ahlin de Saná), y por la gran esperanza local, Ala Sasi, dieron todo un repaso a los africanos que se vieron desborados por el juego vertical de los yemeníes.

    Público entregado, vendedores de agua, huevos cocidos y palomitas sin parar de subir y bajar el graderío presidido por una enorme foto del presidente saludando a los suyos en plan padre protector… una tarde de fútbol como en otro cualquier estadio del mundo y un choque entre dos selecciones con poco nombre internacional, pero que ofrecieron un buen espectáculo en un país en el que el fútbol es el deporte rey.

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  • La Embajada americana a prueba de bomba

    15 Enero 2010, 22:52

    Cerveza dos mil riales (seis euros al cambio), vaso de vodka, mil (tres euros). Los precios de las bebidas cuelgan de cartelitos escritos a mano y pegados al fondo de una barra presidida por un gran frigorífico blanco en el que se guardan latas y latas de Heineken. Banderas de Rusia, Letonia y Moscú, con San Jorge matando a un dragón, completan la decoración del club nocturno más popular de Saná, ‘el ruso’. Los miércoles y jueves a partir de la media noche este lugar escondido en lo alto de la ciudad se convierte en el punto de reunión y esparcimiento de la comunidad de expatriados que trabaja en el país. Mezcla entre discoteca de pueblo en los años ochenta y chiringuito de playa, la música suena a todo volumen en la tranquila noche de Saná.

    No hay controles de seguridad a la entrada. Un hombretón se dedica a cobrar la entrada de tres mil riales (nueve euros), “consumición incluida, señor”, repite en inglés una y otra vez aunque todos lo saben de memoria. Desde la barra no hay más que girar la cabeza a un lado para distinguir claramente el escudo de Estados Unidos en el edificio contiguo. La amenazada embajada americana, blindada por controles policiales y muros de cemento en su parte delantera, parece a tiro de piedra desde el club. “¿Recuerdas el atentado que costó la vida a diecisiete personas en septiembre de 2008? Pues unos días después aquí seguía la fiesta sin ningún problema”, recuerda uno de los clientes ante un incrédulo periodista que no se acostumbra a escuchar el grito de “booooooomba” de King África a escasos metros de una legación americana cuya seguridad interna es competencia de los Marines.

    Una noche más, como todas las anteriores, las mismas canciones, las mismas luces de colores en la pista, el mismo alcohol de dudosa procedencia y calidad, y un público “que es como una familia porque siempre estamos los mismos”, comentan los presentes. El pasado tres de enero la embajada de Estados Unidos en Yemen cerró sus puertas al público por la “seria amenaza” de un ataque por parte de una célula de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) y “esa semana sí se notó un bajón en el club”, comentan en una barra en la que la que hay una extraña mezcla de rostros occidentales, orientales y jóvenes de color muy preparadas, la mayoría llegadas a Yemen huyendo de su Somalia natal.

    “Es la única salida que tenemos en un país donde la presión social es muy fuerte”, confiesa una expatriada europea a la que le gusta bailar hasta el cierre a las tres y media de la mañana. El camarero busca en el ordenador un tema con el que cerrar la velada. Pincha ‘Yesterday’ de los Beatles y las luces de colores se cambian por fluorescentes blancas que dejan al descubierto la modestia de un club que compite con la discoteca de uno de los hoteles de cinco estrellas de la capital como alternativa de ocio nocturno. A la salida se forma una caravana de coches que desciende a la ciudad por unas calles desiertas. Son los dueños de una noche en la que seguro que nadie les parará para hacerles un control de alcoholemia.

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  • ¿Es usted terrorista?

    11 Enero 2010, 20:31

    ¿Es usted un terrorista? Es la única pregunta que ha faltado hoy en la rueda de prensa que Abdul Majeed Al-Zindani ha ofrecido a los medios extranjeros destacados en Saná. Apelotonados en torno a una de las grandes figuras del salafismo, a la que Occidente acusa de ser padre ideológico de Al Qaeda, los blanquitos intentábamos sacar un titular vendible (o pinchable en el caso de las webs). Pero nada, un Al Zindani de lo más correcto ha toreado el interrogatorio sin excesivos problemas porque todas las cuestiones eran de lo más previsibles.

    Sonrisa ante el nivel de las preguntas.

    La distancia que nos separa de esta gente es enorme, insalvable. La línea entre el radical que se echa al monte, como su alumno Anwar Al Awlaki, y el radical que se queda en su casa es mayor de lo que parece. Religiosos como Al Zindani son radicales por su forma de entender el Islám y aplicarlo a su vida diaria, por su forma de leer la política internacional y luego explicársela a los suyos. Una lectura que tiene siempre de fondo guerras como las de Afganistán o Irak, o un conflicto palestino que cada día dan argumentos para mantener el radicalismo, la oposición frontal y sin matices a las acciones militares extranjeras.

    Pide que nos pongamos en su lugar. “¿Qué harían ustedes si Yemen invadiera Estados Unidos?”, pregunta a los periodistas americanos que no están para preguntas filosóficas y cuando el anciano se pone a filosofar sobre el carácter de la yihad sacan los iPods y repasan sus títulos de iTunes (verídico).

    Después de una semana en Yemen en la que se supone que el país está en “alerta máxima”, a la entrada de Al-Zindani ha sido la primera vez que el registro de cámaras y bolsas y los cacheos han sido mínimamente profesionales. La seguridad corre a cargo de su gente de confianza, nada de fuerzas de seguridad del estado. Así que de momento tampoco las empresas de seguridad están haciendo negocio en el país.

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  • Un pedazo de guerra en Saná

    09 Enero 2010, 20:17

    Una caravana de vehículos 4x4 hacen cola a las puertas del lujoso Movenpick. El ministerio de Información ha organizado un viaje para ver en directo un entrenamiento de las unidades antiterroristas de Yemen. Las grandes cadenas británicas y americanas han enviado a sus estrellas para presentar a su audiencia a la nueva ‘amenaza global’ y se ve a los equipos nerviosos antes de su primer contacto directo con la guerra contra el terror en este país.

    Que empiece el show.

    Los periodistas que usan taxis convencionales no llegan hasta el campo de entrenamiento, situado al final de una pista de montaña, pero no hay excesiva solidaridad por parte de los colegas anglos y hay que forzar el Hyundai al máximo. Al final todos nos encontramos en la misma tribuna y, como si fuera un partido de fútbol, asistimos a las evoluciones de los ejercicios de estos hombres que conforman la línea del frente contra Al Qaeda.

    En menos de una hora todo ha terminado y no hay declaraciones de ningún tipo, pero la gente sale satisfecha porque ya tiene sus primeras imágenes bélicas propias. Al bajar de la montaña uno se encuentra de nuevo con una Saná tranquila en la que el eco internacional del auge yihadista preocupa sobre todo por los rumores de un despliegue americano en el país.

    Las autoridades ya han repetido que no les parece una idea adecuada y lo que piden es más ayuda militar y más entrenamiento para sus hombres. El presidente Saleh parece reforzado por el respaldo internacional recibido en su lucha contra el terror y ahora sólo le falta conseguir que se apruebe la enmienda constitucional que le permita poner a cero sus mandatos y así volver a presentarse. Yemen entra en la agenda internacional por la puerta grande, la puerta de los países que precisan ayuda urgente para frenar lo que Occidente considera su mayor amenaza.

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  • Las Mil y una pesadillas

    07 Enero 2010, 21:54

    Por fin es viernes. La ciudad descansa después de una semana marcada por las amenazas a intereses occidentales por parte de Al Qaeda. Esto ha servido para colocar a Yemen en el mapa. Poco importan los años de guerra en el norte contra lo que aquí se considera el ‘Hizbolá’ yemení, los Houthis, o la fuerte ofensiva militar para evitar las ansias secesionistas en el sur. Sólo cuando Estados Unidos ha recibido una amenaza seria se han comenzado a mover los hilos.

    La amenaza eran 80 gramos de explosivo en unos calzoncillos. Es el resultado final de un hilo que lleva hasta el clérigo al-Awlaki, un personaje que a través de Internet parece haber llegado al público que buscaba. Primero fue el mayor estadounidense que asesinó a trece soldados en la base de Ford Hood el pasado noviembre, y luego Abdulmutallab, el joven nigeriano, al que adoctrinó en persona.

    Niños 'aghdam' (servidores) en un barrio chabolista de Saná.

    Esta ciudad es reconocida en el mundo entero por su increíble parte vieja, pero sin alejarse demasiado uno encuentra barrios de chabolas que justifican el título de Yemen de “país más pobre del mundo árabe” que reflejan los informes de las organizaciones internacionales en los que se puede leer que el 45 por ciento de los yemeníes vive con menos de dos euros al día.

    Pese a la tensión de estos días, se pueden ver turistas en sandalias que se entregan al placer de perderse por los mercados y callejuelas seguros de que ningún grupo organizado de un tour-operador les va a fastidiar la caminata. No son muchos, pero sirven para dar algo de esperanza a un sector hundido por la inseguridad en buena parte del país que ha hecho variar los recorridos a las agencias que cada vez tienen más difícil atraer a clientes a un país que ha pasado de ser de las Mil y una noches a las Mil y una pesadillas.

    Nabil al-Nuzaili frente a su agencia en la ciudad vieja.

    En una de las calles de la parte vieja he encontrado la oficina de BTA, la agencia que coordina los grupos de Banoa en Yemen. Nabil al-Nuzaili hacía cuentas en su ordenador, pero los números no salen. En el pasado 2009 apenas 150 turistas pasaron por la agencia de mayor prestigio y antigüedad de la ciudad vieja. El último grupo español aterrizó en Saná el pasado 26 de diciembre. Juntos hemos recordado aquellos días del mes de julio de 2007 en el que ocho turistas españoles y dos guías de la agencia fueron asesinados por un kamikaze en la hoy inaccesible Maareb. “No me lo puedo quitar de la cabeza, nunca podré olvidarlo, yo aun no me he recuperado”, asegura mientras se seca las lágrimas.

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  • Las Mil y una pesadillas

    07 Enero 2010, 21:54

    Por fin es viernes. La ciudad descansa después de una semana marcada por las amenazas a intereses occidentales por parte de Al Qaeda. Esto ha servido para colocar a Yemen en el mapa. Poco importan los años de guerra en el norte contra lo que aquí se considera el ‘Hizbolá’ yemení, los Houthis, o la fuerte ofensiva militar para evitar las ansias secesionistas en el sur. Sólo cuando Estados Unidos ha recibido una amenaza seria se han comenzado a mover los hilos.

    La amenaza eran 80 gramos de explosivo en unos calzoncillos. Es el resultado final de un hilo que lleva hasta el clérigo al-Awlaki, un personaje que a través de Internet parece haber llegado al público que buscaba. Primero fue el mayor estadounidense que asesinó a trece soldados en la base de Ford Hood el pasado noviembre, y luego Abdulmutallab, el joven nigeriano, al que adoctrinó en persona.

    Niños 'aghdam' (servidores) en un barrio chabolista de Saná.

    Esta ciudad es reconocida en el mundo entero por su increíble parte vieja, pero sin alejarse demasiado uno encuentra barrios de chabolas que justifican el título de Yemen de “país más pobre del mundo árabe” que reflejan los informes de las organizaciones internacionales en los que se puede leer que el 45 por ciento de los yemeníes vive con menos de dos euros al día.

    Pese a la tensión de estos días, se pueden ver turistas en sandalias que se entregan al placer de perderse por los mercados y callejuelas seguros de que ningún grupo organizado de un tour-operador les va a fastidiar la caminata. No son muchos, pero sirven para dar algo de esperanza a un sector hundido por la inseguridad en buena parte del país que ha hecho variar los recorridos a las agencias que cada vez tienen más difícil atraer a clientes a un país que ha pasado de ser de las Mil y una noches a las Mil y una pesadillas.

    Nabil al-Nuzaili frente a su agencia en la ciudad vieja.

    En una de las calles de la parte vieja he encontrado la oficina de BTA, la agencia que coordina los grupos de Banoa en Yemen. Nabil al-Nuzaili hacía cuentas en su ordenador, pero los números no salen. En el pasado 2009 apenas 150 turistas pasaron por la agencia de mayor prestigio y antigüedad de la ciudad vieja. El último grupo español aterrizó en Saná el pasado 26 de diciembre. Juntos hemos recordado aquellos días del mes de julio de 2007 en el que ocho turistas españoles y dos guías de la agencia fueron asesinados por un kamikaze en la hoy inaccesible Maareb. “No me lo puedo quitar de la cabeza, nunca podré olvidarlo, yo aun no me he recuperado”, asegura mientras se seca las lágrimas.

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