Hay 13 artículos con el tag periodismo en el blog Salam, agur.

  • Empotrado con los talibanes

    17 Febrero 2010, 16:41

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    Americanos y británicos avanzan en Helmand casa a casa para intentar controlar Marjah. Periodistas de las principales cadenas anglosajonas les acompañan en esta misión e informan cada día de los progresos de una operación en la que pese a las ganas de acción, apenas están encontrando resistencia. Ni la encontrarán, porque los insurgentes saben muy bien que esta no es su guerra, lo suyo empezará cuando se aplaque la ofensiva.

    En una medida sin precedentes, un portavoz talibán se dirigió a una agencia de noticias internacional vía email para proponer "una visita a Helmand y ver con sus propios ojos en qué consiste en realidad esta ofensiva". El Emirato Islámico de Afganistán lanza este llamamiento a "periodistas independientes de todo el mundo". Hasta el momento las experiencias de empotramiento en la línea del frente talibán no han sido posibles.

    La invitación de los militantes se produjo horas después de que el ministro de Defensa afgano llevara a una docena de reporteros a recorrer la zona en helicóptero para mostrar desde el aire los progresos de las fuerzas OTAN y afganas.

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  • De conferencias, periodismo 2.0 y premios

    25 Diciembre 2009, 13:19

    Se me hace raro pasar estas fechas en casa, pero toco madera y espero que todo siga en calma para terminar las fiestas en familia. Este mes de diciembre lo he pasado de conferencias en Málaga (inauguradas por Ramón Lobo), Madrid y con un curso de periodismo 2.0 en la redacción de ABC. Después de un calendario como el de este 2009, con más de doscientos días de trabajo sobre el terreno, es todo un halago volver a casa y ver que a la gente le interesa lo que has hecho y que además quiere saber más sobre los lugares en los que te mueves.

    Pakistán, último viaje de este 2009.

    Las batallitas las dejo siempre para el momento de cañas, las cenas o los cafés. En estas charlas lo que hago es mostrar ejemplos reales de historias de este 2009 y su diferente manera de funcionar en la tele, radio, prensa e internet. Un análisis del trabajo en multimedia que hago desde 2006 y que cada vez tiene una dinámica más sólida. Este trabajo es el que ha sido premiado con el Premio Internacional de Periodismo que concede el Club Internacional de Prensa y que pasaré a recoger el próximo día 19 en Madrid. Un premio con el que, como freelance, me ha mostrado como enviado especial de los principales medios con los que trabajo como ABC y el resto de periódicos de Vocento y los medios de EiTB, que incluso han lanzado un anuncio con algunas de mis imágenes de este año. Muchas gracias a todos.

    Empecé el año en Jerusalén comiendo las uvas con los colegas que estábamos allí siguiendo los bombardeos sobre Gaza y lo termino con un reconocimiento “de los serios”, como me aseguraron los corresponsales de ABC con los que compartí mesa y ordenadores durante el curso de Periodismo 2.0. Facebook, Twitter, aprender a venderse en la red, redactar titulares “pinchables”… esto cambia a gran velocidad y los medios insisten en invertir en la forma y el diseño.

    Todos se rompen la cabeza intentando hacer rentable Internet. Tratan de que los redactores cambiemos nuestra forma de pensar para el papel, pero ellos también deben cambiar su forma de entender el negocio, ese negocio que con la caída de la publicidad cada vez está más en el aire… que en 2010 nos quedemos como estamos.

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  • Los de la ‘barba corta’ gobiernan Irán

    26 Noviembre 2009, 11:53

    Cuando visité el diario Hamshari a comienzos de 2006 nunca imaginé que el rotativo oficialista fuera a tener problemas con las autoridades de Irán. Me recibió su entonces director, un clérigo llamado Mohamed Reza Zaerí al que meses más tarde me encontré en el sur de Beirut celebrando ‘la victoria divina’ de Hizbolá contra Israel, el día en el que Hasán Nasralá en persona apareció en público para agradecer a los suyos el apoyo a la resistencia durante el mes largo de guerra.

    Mohamed Reza Zaerí, en la redacción de Hamshari.

    Este clérigo de 37 años gozaba de una reputación de persona de ideas progresistas dentro del régimen y llegó a la dirección del periódico tras la elección de Mahmud Ahmadineyad como presidente del país hace ocho meses. Zaerí fue el ideólogo del certamente de caricaturas del Holocausto y me lo intentó vender como “un intento de diálogo entre culturas”. Dotado con un premio de doce mil dólares, se abrió a autores de todo el mundo que podían enviar sus originales sin firmarlos, guardando el anonimato.

    Pero las cosas han dado un giro de 180 grados en Irán después de las últimas elecciones y ahora no se libran ni aquellos que llegaron a organizar un concurso de caricaturas sobre el Holocausto. La lucha de poder y de intereses económicos entre los nuevos neocon de la clase dominante, ‘los de la barba corta’ como les conocen los iraníes, van más allá de lo que nunca fueron los mulás, ‘los de la barba larga’, y hay guerra abierta en la cúpula del régimen.

    Ahmadineyad y su discurso nuclear tratan de unificar a todos los oficiales bajo el mismo paraguas atómico, pero las fisuras son irreparables. Esta semana la autoridad pertinente ordenó el cierre de dos diarios cercanos a dos hombres duros y bien establecidos en el actual régimen. Hamshari, de Mohamed Qalibaf, alcalde de Teherán, y el Khabar, de Alí Lariyani, portavoz del parlamento y ex negociador nuclear. Fue un cierre de 24 horas, un aviso muy serio.

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  • Periodistas 'sandwich' en Waziristán

    21 Noviembre 2009, 22:00

    Guerra, guerra y guerra. Waziristán del Sur monopoliza la atención de medios y analistas en Pakistán. No hay fisuras sobre la operación, todos a una con el Ejército y contra el terror talibán. El mensaje de unidad ha calado hondo y de momento se mantiene, pero todos saben que esto no va a terminar con los atentados. En las calles el público medio respira unas horas sin atentados y sin el bombardeo de imágenes a los que le somete las decenas de cadenas de televisión que siguen cada explosión casi en directo llevando la sensación de terror a cada rincón del país.

    Simbal Khan, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad

    “La operación es todo un éxito y vemos una relación directa entre la ofensiva y el fin de las bombas en todo el país excepto en la zona norte, a la única a la que ya les queda acceso”, asegura Mohamed Riaz, director de la agencia estatal Associated Press of Pakistan (APPP), creada el mismo año de la partición y que ha decidido “no dar voz a los terroristas”. Desde este organismo aseguran que los pocos periodistas que permanecen en la agencia tribal “trabajan como un auténtico sándwich y deben autocensurarse para poder colarse entre los militantes y el Ejército”. Todos los que informan son nativos, viven allí y, cuando pase el conflicto, seguirán allí ventana con ventana con los mismos que han escapado de la ofensiva militar.

    Lo que en los ochenta fue la línea del frente contra el comunismo se ha convertido con el paso de los años en la primera línea contra los talibanes y Al Qaeda. Los antiguos luchadores por la libertad de Afganistán han degenerado en una insurgencia que se reparte a ambos lados de una frontera inexistente con múltiples agendas y un crimen “muy bien organizado”, según lo define la agencia de inteligencia paquistaní (ISI).

    Los americanos piden a Pakistán un esfuerzo extra, pero los mandos paquistaníes tienen claro que “el único objetivo son los talibanes que ponen en peligro la integridad de nuestro estado”. En el think tank oficial Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad, su director Simbal Khan piensa que “además del combate, lo más importante es el mensaje que enviamos a todos los grupos presentes en el cinturón tribal. Si alguien vuelve a desafiar a Islamabad, ya sabe lo que le espera”, sentencia este veterano analista que piensa que “resulta básico separar Al Qaeda de los talibanes”.

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  • La guerra invisible de Waziristán

    17 Noviembre 2009, 15:00

    La escuela de periodismo más importante de Pakistán se encuentra e Lahore. Trece mil alumnos asisten cada día a clase en el Instituto de Comunicación de Lahore, el setenta por ciento mujeres. De sus aulas han salido los profesionales que hoy trabajan en el nutrido panorama periodístico nacional que “registró un auténtico boom gracias al general Musharraf, que autorizó los medios privados”, recuerda el doctor Ahsan Akhtar Naz, director de la institución.

    Biblioteca. No importan los carteles porque las mujeres aquí son mayoría.

    Canal de televisión propio, estudios de radio, platós, salas de edición… no falta de nada. Pakistán cuenta con 75 canales privados, la mayor parte en urdu, lo que hace que “apenas el 0,05 por ciento de la población sigue las cadenas extranjeras, sólo las clases más altas”, según el doctor Naz quien piensa que “la imagen que las grandes cadenas como BBC o CNN ofrecen de nuestro país es equivocada, desde los sucesos del 11S nos muestran como un estado terrorista y eso es mentira”.

    En el campus se respira periodismo. Chicos y chicas repasan periódicos sentados en los jardines, subrayan titulares, preparan sus textos para el programa de radio (cuatro horas diarias) y se acercan con curiosidad al extranjero para preguntarle su opinión sobre Pakistán y la guerra contra los talibanes en Waziristán del Sur. “Venceremos y saldremos adelante, somos un país fuerte”, aseguran algunos de los alumnos de forma espontánea.

    Una guerra de la que todos hablan, pero de la que hay muy pocas noticias. El silencio informativo impuesto por Islamabad hace que los medios sólo publiquen los partes militares, algunos testimonios de los desplazados y las reacciones que los portavoces talibanes realizan por teléfono. No hay cámaras sobre el terreno y el acceso a la zona, al igual que ocurrió antes del verano en Swat, está prohibido para medios locales y extranjeros. “Es una censura a favor de la seguridad nacional y hay que respetarla. Sólo trabajaremos con el visto bueno del Ejército”, defienden los responsables del Instituto de Comunicación.

    Clase de Comunicación Visual a punto de empezar.

    El doctor Naz justifica la censura oficial argumentando “lo complicado de la problemática en la zona tribal. No se trata de una guerra regular y para poder entender un conflicto de guerrillas hay que pasar tiempo sobre el terreno. Si no lo dominamos los propios locales, ¿qué van a aportar los extranjeros?”, se pregunta.

    La ofensiva contra Waziristán del Sur se inició a mediados de octubre y su objetivo es acabar con el cuartel general de Tehrik-e-Talibán Pakistán (TTP), un entramado de grupos yihadistas que mantiene en jaque al gobierno central a base de fuertes atentados. Barack Obama pretende ir un poco más lejos y, según la carta que envió al presidente Zardari y cuya existencia desveló The New York Times, pide “reorientar y extender” esta guerra para acabar con el resto de grupos talibanes que se refugian en suelo paquistaní, pero luchan en Afganistán. Dos agendas diferentes que Washington insiste en unir en lo que han bautizado como “Af-Pak”, pero que Islamabad no acepta.

    El profesor y columnista Mughees-uddin.

    “El país está en llamas, la economía parada. Somos las primeras víctimas de esta guerra contra el terror. Los que antes eran llamados por sus medios ‘luchadores por la libertad’, ahora se han convertido en ‘terroristas’. A nuestra gente le está costando aceptar el cambio, pero ahora sabemos y aceptamos que tenemos talibanes paquistaníes y los estamos combatiendo. Ese debe ser nuestro objetivo. Afganistán no es nuestro problema”, asegura el profesor Mughees-uddin, que compagina su labor académica con la redacción de artículos de opinión.

    En Pakistán no hay debate. El gobierno lo tiene claro y los medios, de momento, respetan las directrices oficiales. Ni la presión americana, ni las promesas de ayudas consiguen variar la actuación de un país que, aunque valora de forma positiva la actitud de Obama, no termina de confiar en la palabra de Estados Unidos y teme volver a quedarse solo frente a los extremistas.

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  • La prensa afgana exige justicia por Munadi

    13 Septiembre 2009, 14:21

    La prensa afgana exige justicia. La Asociación de Periodistas Independientes (AIJA) pide a las autoridades que investiguen la muerte de Mohammad Sultan Munadi y castiguen al culpable. Munadi era el traductor, fíxer y ángel de la guarda de Stephen Farrell. Ambos fueron secuestrados la semana pasadas mientras trabajaban en Kunduz sobre el último bombardeo de OTAN y tras cuatro días de cautiverio una operación de las fuerzas especiales británicas –algunas fuentes locales hablan de un comando checheno pagado por OTAN- Farrell fue liberado, pero Munadi perdió la vida en el rescate.

    The New York Times asegura que destinará una especie de pensión para la familia del muerto. Algunos se han indignado por la falta de cobertura del suceso, pero esto sigue la línea que el periódico ha mantenido en los últimos sucesos graves como los secuestros de David Rohde –siete meses- y el mismo cautiverio de Farrell. Si no hay cobertura, pero luego hay pensión y ayudas a la familia, me parece más importante lo segundo. ¿Qué hubiera pasado con el fíxer de un medio español? Mejor no preguntárselo, aunque la cobertura, eso sí, seguro que hubiera ocupado páginas y páginas. O quizás no.

    La prensa española no pinta nada en Afganistán. Nada. Tampoco la francesa, italiana… allí marcan la pauta los medios anglosajones. Estados Unidos y Reino Unido mantienen unas coberturas diarias del conflicto y con ellos trabajan los mejores profesionales, como lo era Munadi. El director de AIJA, en declaraciones a la agencia local Pajhwook, pide a OTAN, ONU y demás organizaciones que “localicen al autor material de la muerte” y amenaza con “acciones nacionales” en las que se pedirá a los traductores locales que dejen de colaborar con extranjeros.

    Y sin traductores, no hay información posible en un país donde el 90% de la información se logra sin moverse desde Kabul, Herat u otros centros urbanos. Nadie va sobre el terreno por libre y aquí no existen los 'embed' con los talibanes. Los fugaces encuentros con auténticos comandantes se hacen previo pago de fuertes sumas -esto lo sabe bien Al Jazeera- y sin tener todas las condiciones de seguridad garantizadas. Hablo de grandes comandantes, no de talibanes de agenda.

    El portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, asegura en un comunicado que sus hombres no secuestraron a los periodistas y que por tanto no tienen nada que ver con el asunto. Algo que contradice la versión OTAN que asegura que fueron los captores quienes mataron a Munadi, una víctima más de este conflicto y que como Ajmal Nashqbandi y sayed Agha, el equipo del reportero de la Repubblica secuestrado en 2007, Daniele Mastrogiacomo, pronto será olvidada.

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  • Periodista secuestrado, periodista liberado

    08 Septiembre 2009, 09:40

    Stephen Farrell se encontraba en el lugar adecuado en el momento adecuado. Este reportero de The New York Times estaba trabajando sobre el último bombardeo de los aviones OTAN que acabó con la vida de decenas de personas en Kunduz. Los talibanes robaron dos camiones cargados con gasolina para las fuerzas de la alianza y cuando la repartían entre los vecinos de diferentes aldeas llegaron las bombas y la masacre. Al menos setenta de los muertos son civiles según un informe de la ONG Afghan Rights Monitor.

    Stephen -ex de The Times- y su traductor-conductor fueron retenidos por una banda local y, según fuentes sobre el terreno, ahora se encontrarían en mitad del rosario de compra-ventas que se produce en estos casos entre los pequeños grupos de delincuentes que buscan sacar la mayor tajada del secuestro, es decir, venderlo a un pez gordo. Su periódico ha silenciado el caso, como ya hizo con David Rohde, el reportero que cayó en manos de la red Haqqani y que logró fugarse de su prisión en Waziristán del Norte tras siete meses secuestrado.

    Periodismo ciudadano al poder.

    Kunduz es el nuevo Helmand al norte del país, salvando las distancias, y de la red Haqqani sobran las palabras. En este país uno no se acerca a las altas esferas de la insurgencia, son ellas las que vienen a ti si les interesa. Y si es al contrario, aunque seas el NYT, ya sabes lo que toca.

    Con Farrell, NYT está siguiendo la misma política que con Rohde, silencio absoluto. No le dan publicidad al asunto, algo que resultaría imposible en la prensa española donde los periodistas nos convertimos en protagonistas hasta por un esguince de tobillo.

    Mientras la Policía intenta descubrir el paradero de Farrell, otro periodista es noticia en Afganistán por un motivo bien distinto. Sayed Perwiz Kambakhsh, el reportero condenado a muerte y posteriormente a veinte años de cárcel por bajar de Internet una serie de artículos sobre los derechos de la mujer en el Islam ha sido liberado. El joven periodista se encuentra fuera del país para evitar posibles represalias.

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  • El Times de Kabul

    01 Septiembre 2009, 11:20

    Segundo piso. Escaleras grises. Paredes grises. Apenas se cuela la luz del mediodía por los cristales de cada descansillo. Cristales cubiertos del polvo y la polución de una ciudad irrespirable en las horas punta. Llegamos. Un cartel anuncia que se trata de la redacción central del Kabul Times, el diario en lengua inglesa más antiguo del país.
    Comenzó su andadura en 1962 y parte del mobiliario parece auténticamente de aquellos días felices en los que este país no sabía lo que significaban palabras como talibán, coche bomba o ISAF.

    Huele a periodismo, lo mismo que debieron pensar los camaradas del Partido Democrático en 1978 cuando decidieron usarlo como altavoz de propaganda soviética frente a Occidente. También los talibanes se fijaron en él, aunque para cambiar su publicación a una vez por semana.

    Cada día salen a la venta, por 10 afganis (unos siete de euro), sus cuatro páginas en blanco y negro. Un equipo de 65 personas hace posible la publicación diaria de este periódico de unos mil ejemplares de tirada que pertenece al Gobierno, pero “que es absolutamente independiente en sus editoriales”, asegura Mohamed Zahir Siddiq, su director desde 2006. Aunque advierte no querer hablar de política, nada más tomar asiento comienza a elaborar un análisis que empieza con la cita con las urnas y termina con una severa crítica a la comunidad internacional.

    “Ocho años después de la llegada de los americanos no hay paz, seguridad, ni nada. No est´n aquí para traer la gran paz que necesitamos, hay algo oculto en sus intenciones y ya poca gente se cree el discurso oficial”, asegura este doctor presuntamente pro occidental y que trabaja para un medio del estado. ¿Qué pensarán entonces en los medios más próximos al fundamentalismo? “España, Italia y los demás países no están aquí por los afganos, están para completar el show montado por Estados Unidos y Reino Unido, que son los únicos de que va la partida en Afganistán”, reflexiona sin pelos en la lengua.

    Pero hablemos del periódico, del periodismo… “de momento aquí no ha llegado la crisis que afecta a los medios en Occidente. No gastamos mucho, así que no perdemos dinero”, señala antes de insistir en que “la guerra es culpa de la presencia extranjera, si realmente quieren combatir al terrorismo como dicen que es su objetivo prioritario, que ocupen Pakistán, que es donde están los terroristas de verdad”.

    El Director habla y su personal calla, como si se tratara del sermón del viernes. En el Kabul Times de cada día cuesta encontrar opiniones tan crudas, se trata más bien de un periódico a base de informaciones cogidas de Internet y de traducciones de la prensa local a la lengua inglesa. Poco más. Pero su director lo tiene muy claro. Después de mostrarle de forma fugaz los dos despachos de la redacción, estrecha la mano al extranjero y le señala las escaleras. Vuelta al polvo y a la polución.

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  • Seguridad personal en Teherán

    30 Junio 2009, 08:30

    Primero se difundió el rumor sobre la recomendación por parte del Ministerio de Cultura y Guía Islámica –el responsable de lidiar con la prensa en Irán- de abandonar el país en un plazo de 48 horas, aunque poco después se nos informó de que respetarían nuestros visados.

    Tomás Alcoverro, Javier Martín y Catalina Gómez, en la calle Revolución.

    Al día siguiente se cancelaron las acreditaciones y a partir de entonces no podíamos “cubrir actos ilegales”, es decir, las marchas y protestas de la oposición. El motivo principal fue que las autoridades no podían garantizar nuestra "seguridad en las calles".

    Como si de la página del Ministerio de Asuntos Exteriores español se tratara, en su sección de recomendaciones de viaje, las autoridades de Irán pusieron nuestra integridad física por encima del trabajo, pero el problema es que lo hicieron sin contar con nosotros. Sin contar con que, como se puede ver en países vecinos como Irak, Afganistán o Pakistán, debe ser cada profesional el que decida si se la juega o no, no el ministerio de turno. Con la gran diferencia de que en Teherán lo que tenemos son manifestaciones y no guerra abierta.

    Manifestación pro Ahmadineyad.

    Ahora los medios oficiales acusan a la prensa extranjera de 'falta de objetividad', de 'manipulación' y pronto seremos los culpables de que el Paykan no pueda competir en Fórmula 1. Primero que se nos deje trabajar en condiciones y luego que se juzgue el trabajo. Por cierto, y que ellos también revisen el código ético de vez en cuando antes de dar lecciones magistrales de objetividad.

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  • Ética periodística en Irán

    22 Junio 2009, 14:23

    El sexto comunicado de Mir-Husein Musavi pide una vez más que prosigan las protestas. El líder reformista me ha sorprendido, la verdad, pensaba que como ocurría con el ex presidente Jatami se echaría atrás en el momento decisivo, pero parece que no. Vamos a ver varios puntos clave para entender como están las calles y lo mal que informamos los medios occidentales:

    La única foto de los últimos días, desde mi ventana.1-Seguridad paramilitar. 19 muertos según las cifras oficiales, 150 según fuentes diplomáticas y 450 heridos en los hospitales de Teherán. La Policía es una anécdota dentro del despliegue masivo de Guardia revolucionaria, Basij y Ansar-e-Hizbola. Tienen carta blanca responder “con firmeza”, adelantó el Líder Supremo. Y lo están haciendo. En estos momentos, como yo creo que ocurre desde hace cuatro años, son ellos quienes tienen el verdadero control de la situación.

    2-Occidentales a la calle o en sus casas. No me lo explico. He estado en mil conflictos en la región, pero en ninguno el apagón en informativo ha sido tan brutal. Sólo el periodismo ciudadano nos permite ver imágenes. Nadie es capaz de sacar una cámara –yo el primero- y lidiar con las medidas de seguridad. Nadie. El ministerio nos canceló las acreditaciones “por seguridad”, es decir, para evitar que nos pasara algo en las calles. El problema es que precisamente cuando las cosas se ponen así cuando tenemos que estar en ellas, como lo hacemos en Bagdad, Kabul, o Gaza, lugares donde la violencia es pan de cada día y hay prensa para contarlo.

    3-Ética periodística.
    Las autoridades iraníes expulsaron del país al corresponsal de BBC por violar los principios de la ética de la profesión, según el comunicado oficial publicado por una agencia como Fars. Les invito a que lean a diario, como hago yo, los contenidos de las agencias oficiales: Mehr, Fars, Irna, Isna… y juzguen ustedes mismos.

    4-Parcialidad occidental. Los periodistas estamos en Teherán, al norte de la ciudad y lo que vemos no pasa de la plaza de Vanak. Tampoco tenemos permiso para ir más allá y mucho menos salir del país. Por eso pienso que nuestro punto de vista, como se quejan las autoridades, es pro-'ola verde', porque es lo único que hemos visto. ¿Qué ocurre en el resto del país, en el enorme Irán rural? ¿Ha ganado realmente Ahmadineyad con justicia? Yo opino que sí, que su apoyo es mayor al que imaginamos los occidentales, la pena es que no lo podamos comprobar para ser más equilibrados.

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