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¿Dónde estará mi Nobel?
30 Noviembre 2009, 09:47Es lo que se preguntará Shirin Ebadi cada mañana desde su exilio londinense. Las autoridades iraníes han decidido extraer de la caja de seguridad de un banco de Teherán la medalla y el diploma que la abogada recibió en el año 2003 en Oslo y que le acreditaban como Premio Nobel de la Paz. Su carrera en Irán no ha sido nada sencilla y tras muchos años de lucha, en los que pasó de juez a oficinista por la gloria de la revolución islámica, Ebadi ha terminado por exiliarse, esa vía que siempre rechazaba en cada entrevista porque lo que ella quería era “luchar por el cambio desde el interior”.

Ebadi en su despacho de Teherán, hoy clausurado.
Abogada, jueza, profesora, escritora, pacifista, feminista y profesora, Ebadi trabajaba desde dentro por el cambio de las leyes de su país y eso le costó amenazas de muerte, suspensiones de licencia como abogada y hasta la cárcel. Pese a ser el primer ciudadano iraní y la primera mujer musulmana en recibir un galardón tan importante, su trabajo siempre ha sido duramente criticado por los diferentes gobiernos de la República Islámica, por todos. “Ningún gobierno de Irán me ha prestado nunca ayuda alguna. Nunca. Lo único que he recibido de nuestros dirigentes son presiones para impedir el desarrollo de mis tareas. En dos ocasiones mi labor ha sido censurada de forma oficial, primero cuando fui pionera en la defensa de los derechos de los niños y ahora, a causa del apoyo a los presos políticos. En el trabajo del día a día también nos complican la vida porque niegan los permisos de trabajo a muchas personas que quieren empezar a trabajar sobre los derechos humanos”, me confesaba en nuestra última entrevista en su ahora clausurado despacho de Teherán. Sin soltar el cigarro de la mano y con un tono cortante, fue despachando las preguntas una tras otra como una repetidora.
Ella está fuera del país, pero su familia no y, según su testimonio su marido está encarcelado y ha sido maltratado. ¿Se imaginan ustedes a un Nobel de la Paz español? Los políticos de turno se lo rifarían para poder hacerse fotos o contar con él para sus campañas. Pues bien, en Irán ocurre todo lo contrario. No sólo no es bienvenida, sino que le invitan a dejar el país a base de amenazas, el cierre de su ONG hace unas semanas o la persecución a sus familiares.
Hasta aquí la versión de Ebadi, cuyo último libro ‘La jaula de oro’ ya está disponible en español y es una maravilla, aunque seguro que a los de ‘la barba corta’ no les gusta demasiado. ¿Qué dicen las autoridades iraníes? Ni palabra de persecución o presión, hablan de “evasión de impuestos” y de temas relacionados con la legislación nacional para referirse a la confiscación del Nobel… esto va para largo. “Soy iraní y tengo que quedarme aquí. Sin la conexión con mi país, mi labor no tiene ningún significado. Nunca se me ha pasado por la cabeza abandonar Irán. Hay mucho trabajo por hacer”, concluyó nuestra entrevista. Hoy las cosas son bien diferentes.
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