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  • Los de la ‘barba corta’ gobiernan Irán

    26 Noviembre 2009, 11:53

    Cuando visité el diario Hamshari a comienzos de 2006 nunca imaginé que el rotativo oficialista fuera a tener problemas con las autoridades de Irán. Me recibió su entonces director, un clérigo llamado Mohamed Reza Zaerí al que meses más tarde me encontré en el sur de Beirut celebrando ‘la victoria divina’ de Hizbolá contra Israel, el día en el que Hasán Nasralá en persona apareció en público para agradecer a los suyos el apoyo a la resistencia durante el mes largo de guerra.

    Mohamed Reza Zaerí, en la redacción de Hamshari.

    Este clérigo de 37 años gozaba de una reputación de persona de ideas progresistas dentro del régimen y llegó a la dirección del periódico tras la elección de Mahmud Ahmadineyad como presidente del país hace ocho meses. Zaerí fue el ideólogo del certamente de caricaturas del Holocausto y me lo intentó vender como “un intento de diálogo entre culturas”. Dotado con un premio de doce mil dólares, se abrió a autores de todo el mundo que podían enviar sus originales sin firmarlos, guardando el anonimato.

    Pero las cosas han dado un giro de 180 grados en Irán después de las últimas elecciones y ahora no se libran ni aquellos que llegaron a organizar un concurso de caricaturas sobre el Holocausto. La lucha de poder y de intereses económicos entre los nuevos neocon de la clase dominante, ‘los de la barba corta’ como les conocen los iraníes, van más allá de lo que nunca fueron los mulás, ‘los de la barba larga’, y hay guerra abierta en la cúpula del régimen.

    Ahmadineyad y su discurso nuclear tratan de unificar a todos los oficiales bajo el mismo paraguas atómico, pero las fisuras son irreparables. Esta semana la autoridad pertinente ordenó el cierre de dos diarios cercanos a dos hombres duros y bien establecidos en el actual régimen. Hamshari, de Mohamed Qalibaf, alcalde de Teherán, y el Khabar, de Alí Lariyani, portavoz del parlamento y ex negociador nuclear. Fue un cierre de 24 horas, un aviso muy serio.

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  • El tren nuclear iraní sigue imparable

    01 Octubre 2009, 22:58

    En Viena, en Ginebra, en Teherán o en Pekín, “la República Islámica de Irán seguirá con fuerza su camino hasta llegar a las cimas de los conocimientos nucleares, camino en el que no cederemos un sólo ápice”, lo anunció Mahmoud Ahmadineyad el 21 de febrero de 2007, cuando estaba a punto de expirar el primer ultimátum del Consejo de Seguridad y lo mantiene hoy, pocas horas después de finalizar la cumbre nuclear en la capital suiza.

    Unos meses antes, desde Washington, y pese a los informes del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) que no hablaban de armas, usaron toda la maquinaria mediática a su alcance para presentar las centrales iraníes de Natanz, Arak o Isfahán como auténticos centros de producción de armas de destrucción masiva… pero esta vez, a diferencia de Irak, no fue suficiente para montar un ataque preventivo.

    Manifestación a favor de la energía nuclear. (Teherán, 2006)

    Ese primer ultimátum vino acompañado de la llegada a aguas del Golfo Pérsico del portaviones Stennis, con más de seis mil hombres a bordo, con el objetivo de dar cobertura a las tropas que operaban en Irak. Este gesto fue mal recibido por parte de Irán, un país que sabía y sabe su importancia en el proceso de normalización iraquí, una carta con la que siempre han jugado desde Teherán. La Guardia Revolucionaria, por su parte, organizó unas maniobras bautizadas como “Saeqa” (relámpago) en las que durante dos jornadas probaron los sistemas de protección del espacio aéreo iraní y dispararon misiles de medio alcance, capaces de alcanzar cualquier barco situado en la zona del Golfo. ¿Le suena?

    En estos tres años de encuentros y desencuentros han cambiado varios y muy importantes cromos –Obama por Bush o Yalilí por Lariyaní, por ejemplo-, pero hay algo que se mantiene ajeno a todo: la propia carrera nuclear de la república islámica que avanza imparable. En febrero de 2007, a punto de expirar un segundo ultimátum y con una nueva ronda de sanciones a punto de aprobarse, Ahmadineyad declaró que "Irán ha conseguido la tecnología para producir combustible nuclear y marcha en este camino al igual que un tren al que le faltan los frenos y la transmisión de marcha atrás". Un mes después el Consejo de Seguridad endurecía sus medidas por medio de la resolución 1747.

    Manifestación a favor de la energía nuclear. (Teherán, 2006)

    Javier Solana intentó detener a este tren en 2008. Después de una tercera ronda de sanciones que entró en vigor en marzo, y el 14 de junio entregó una propuesta a Teherán con una serie de incentivos a cambio de la suspensión de su programa nuclear. Seis semanas después, en Ginebra, la diplomacia internacional volvía a darse de bruces con la firmeza de la república islámica y hasta ayer, fecha en la que se retomaron los contactos, nada de nada.

    Irán alarga los plazos y el tiempo corre a su favor. La única duda es saber si Obama estará a la altura de las circunstancias y es capaz de superar a los iraníes en lo que para ellos es todo un arte.

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  • Ahmadineyad toma las riendas de la negociación

    21 Octubre 2007, 09:01

    (TEHERÁN) Yalili a escena y Lariyani a la recámara. Ahmadineyad da un golpe de autoridad e impone su ley. Lariyani, que fue oponente suyo en las pasadas elecciones, ha sido durante dos años un duro negociador. Ha sabido ganar tiempo y tener más o menos contentos a los dos bandos, pero finalmente la lucha de poder interna que vive Irán ha podido con su cargo.
    La república islámica ha dado un giro hacia el conservadurismo en el que los sectores reformistas han ido perdiendo fuerza hasta desfigurarse y terminar abducidos entre lo que ahora se llama 'conservadores moderados'. La lucha es entre estos y los conservadores radicales, cuyo representante máximo es el actual presidente.
    El cambio de negociador supone una victoria más de los radicales. La elección de un político de perfil bajo es casi un calco a la carrera del propio Ahmadineyad, que en dos días saltó de la alcaldía de Teherán a la presidencia gracias a su discurso populista e impreciso.
    Cuando en agosto de 2005 Lariyani recogió el testigo de Rohani al frente de la negociación, los titulares fueron los mismos que ahora. "Ahmadineyad opta por una postura más fuerte en el diálogo nuclear". Se pasaba de la tecnocracia y practicidad de los reformistas, a la línea dura y oficial de Lariyani que desde el primer momento rechazó una "vía norcoreana" para la resolución, es decir, nunca aceptó dinero a cambio de la suspensión del programa nuclear.
    En sólo dos años su discurso ya no es válido para un presidente listo para todo y que quiere a alguien de su enterísima confianza al frente de las negociaciones, alguien a su imagen y semejanza. Y ahora lo tiene.
    La salida de un conservador moderado como Lariyani, por tanto, no creo que sea una buena noticia. Las autoridades aseguran que no va a cambiar su discurso de fondo, pero pueden cambiar las formas, unas formas que son las que han permitido al régimen ir ganando tiempo hasta ahora.
    Faltan pocos meses para las elecciones parlamentarias y los diferentes movimientos -todos respetuosos con el sistema de la república islámica y e velayat al faqih)-toman posiciones. Ante una previsible pérdida de control de la camara, Ahmadineyad también juega sus bazas y Jalili es una de las más importantes.

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  • Rohani por Lariyani

    20 Septiembre 2007, 11:34

    (TEHERÁN) Javier Solana pide reunirse con Rohani y llama por teléfono a Lariyani. El motivo de fondo no es otro que la polémica carrera nuclear iraní, pero resulta interesante este paso dos años después de reiniciar un diálogo poco satisfactorio para ambos lados. Occidente negocia, sanciona, y a la vez lanza amenazas guerreras como las del Ministro de Exteriores francés. Irán, por su parte, negocia, pero no cede un ápice en sus pretensiones. Hablar por hablar.

    Hassan Rohani, como Ali Lariyani, es miembro del Consejo de Seguridad Nacional y es un interlocutor válido. El tema no debería haber ido a más, pero entre los sectores ultraconservadores radicales del país no ha gustado este movimiento y por ello, posiblemente, la cita con Solana se ha retrasado a última hora, pero parece que se celebrará. ¿Será la puerta buena? En Irán tienen buena memoria y no olvidan que en los tiempos de Jatami ya cedieron a las presiones occidentales y detuvieron su programa nuclear. Entonces, según los iraníes, Europa no movió ficha y por ello ahora los dirigentes locales desconfían de la palabra de Bruselas.

    Rohani era el anterior negociador y tiene gran experiencia. Su entrada en escena puede ayudar a salir de esta encrucijada cada vez más turbia.

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