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“Necesitamos urgentemente dinero para calentar la casa y comida”
28 Enero 2010, 12:02Recupero la historia sobre la primera víctima civil que España reconoce haber matado en la misión afgana. El superviviente pide ahora ayuda de emergencia para salir adelante y estas son sus palabras.
“Me invitó a cenar en su casa de Shiwasan, a las afueras de Herat. Por la mañana, a las seis en punto, montamos en su motocicleta para ir a trabajar y cuando estábamos cerca de dejar el camino de tierra para pasar al asfalto nos encontramos con el convoy español. Abrieron fuego sin hacer ninguna señal antes y alcanzaron a Abdul Latif en el pecho, que perdió el control y nos caímos. Estando en el suelo tirados seguimos recibiendo disparos. Tiraron hasta contra un perro que pasaba por el lugar”.
El herido en su casa a las afueras de Herat.
Tras cuatro jornadas en el hospital Role 2 de la base de Apoyo Avanzado de Herat, el joven Sharafeddin, de diecisiete años, se recupera en su casa de las heridas provocadas por las fuerzas españolas el pasado 22 de diciembre. Se protege del frío entre montañas de mantas porque su familia apenas tiene dinero para comprar leña. Vive junto a su madre, viuda desde hace trece años, y su hermano pequeño a las afueras de la ciudad en la que España mantiene desplegado al grueso de sus tropas en Afganistán.
Recuerda cada minuto de aquella fatídica mañana y quiere contarlo “para que se haga justicia. Los soldados que nos dispararon deber ir ante la Justicia y el Gobierno de España pagar a las familias para que podamos salir adelante”. En el momento de la entrevista le acompañan su hermano mayor, Abdussattar, que ha sido el encargado de mantener contactos con unas fuerzas españolas con las que “no ha habido grandes avances. Prometieron que nos ayudarían, pero nos avisaron que llevaría tiempo”. Un tiempo que corre de diferente manera para unas familias que han perdido a las personas que llevaban dinero a casa y “necesitamos urgentemente dinero para calentar la casa y comida, los familiares nos ayudan, pero no podrán seguir haciéndolo por mucho tiempo”, lamenta Abdussattar.
Según la versión oficial del ministerio de Defensa, el tirador español realizó los disparos tras llevar a cabo los pertinentes avisos que marcan las normas de enfrentamiento. Al ver que la moto no se detenía, abrió fuego ante la sospecha de que se tratara de terroristas. Sharafeddin resultó herido, pero Abdul Latif murió y ha dejado viuda y una hija de seis meses, Sohaila. La versión española de los hechos contrasta con el relato del herido que repite una y otra vez que “no hubo señales desde el convoy, si no hubiéramos parado”.
Fuentes militares aseguran que “España responderá” ante estas víctimas civiles, pero no determinan ni cuándo, ni la cantidad que asignarán a las familias afectadas. “Tras el tiroteo nos dejaron tirados en el campo y fue el Ejército Afgano el que nos llevó hasta el hospital de Herat”, recuerda Sharafeddin, donde no se pudo reanimar a su compañero de trabajo. Veinticuatro horas después España reaccionó y trasladó al herido hasta el hospital Role2 de la Base de Apoyo Avanzada (FSB, por sus siglas en inglés) en el que, según fuentes de la base, “fue sometido a intervención quirúrgica por fractura de fémur derecho y fractura del metatarso del pie derecho”. Los servicios sanitarios de la base aseguran que “precisa rehabilitación de rodilla y apoyo con muletas durante aproximadamente tres meses”, pero matizan que tras ser dado de alta el pasado día 28, “pasa a depender del sistema afgano de salud”.
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Víctimas con nombre y apellido
27 Diciembre 2009, 18:49Este 2009 ha sido el año con mayor número de bajas civiles desde la caída del régimen talibán. Aunque los tenemos cada día en los informativos o en las fotografías, al final no dejan de ser una estadística de los informes de Naciones Unidas. No tienen nombre, ni cara.
El pasado día 22 de diciembre disparos de las fuerzas españolas acabaron con la vida de Abdul Latif. Este pintor de treinta años de Shiwasan se ha convertido en la primera víctima civil que España asume desde que llegó a Afganistán, una marca que pocos países OTAN mantienen. Murió cuando se acercó con su moto a un convoy de blindados españoles. Con él viajaba su ayudate, Sharaf Eddin.
Sharaf Eddin se recupera en el hospital de la base de Herat. PAN
Los civiles mueren por culpa de acciones de la insurgencia, la mayoría, pero también por el ‘fuego amigo’ de los aviones de la coalición, que han protagonizado importantes matanzas como la de Kunduz. La muerte más desapercibida es la que se produce por culpa de los accidentes de tráfico o a causa de las «ROE Escalation» (intensificación de las reglas de enfrentamiento). Este fue el caso español. Los convoys salen de las bases con la amenaza del IED (artefacto explosivo improvisado) en cada metro y hay que abrir los ojos muy bien para burlar la que se ha convertido en la mejor arma de la insurgencia.
El tirador asegura que cumplió con el protocolo. Señales, láser, disparos al aire… la moto no paró y abrió fuego ante el riesgo de que fuera un ataque insurgente, pero no lo era. Esta decisión hay que tomarla en cuestión de segundos.
España ha reaccionado rápido. Primero admitió lo ocurrido, cosa que otros países tardan meses en hacer, y después se llevó al herido hasta el hospital de la base internacional donde ha sido intervenido y se recupera de sus heridas. Ya se ha reunido con las familias y se está estudiando una compensación económica por los daños sufridos. Poco más se puede pedir. La imagen de las fuerzas españolas sufre un fuerte revés entre la población local, sin duda, pero los que más pierden son la viuda, la hija de seis meses y la madre de Abdul Latif.
Eso es lo que nunca se puede perder de vista, además de debates e investigaciones hay una familia a la que hay que ayudar a salir adelante sin la presencia de su hombre, una figura insustituible en una sociedad como la afgana.
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El secuestro exprés llega a Afganistán
14 Noviembre 2009, 11:45HERAT. Como todos los días, a las dos de la tarde Abdul Wase se despidió de su padre e inició la visita a los clientes del popular bazar de Shahabi, en el centro de Herat, para cobrar a cada uno la mercancía previamente servida. Fue la última vez que Gholam Haidar vio a su hijo con vida. Esa misma noche una persona usando el teléfono del joven de veinte años, comunicaba a la familia que si querían volverle a ver debían pagar cien mil dólares. “Eso es una fortuna para unos simples comerciantes de ropa como nosotros y dijimos a los captores que era imposible acercarnos a esa cifra”, recuerda Haidar mientras sujeta en sus manos la foto de Abdul, su hijo mayor.
Abdul Wase, secuestrado y asesinado en Herat.
Mientras las fuerzas internacionales combaten a los talibanes, para el afgano de a pie el principal problema de la era post talibán es el crecimiento de la delincuencia. “La llegada de los occidentales nos ha traído el atentado suicida y el secuestro exprés, dos acciones impensable en el Afganistán previo al 2001”, aseguran los mandos policiales de Herat, la segunda ciudad más importante del país y auténtica capital de los secuestros. La Cámara de Comercio de Afganistán asegura que se está llegando a una media de “unos sesenta hombres de negocios o familiares secuestrados por año”, lo que ha convertido a Dubai en una provincia más de los apoderados afganos.
Pidiendo ayuda a vecinos y familiares, Haidar logró reunir quince mil dólares y fijaron una cita con los secuestradores para el intercambio. Fue él mismo en persona, sin avisar a la Policía. Dejó el dinero en el lugar acordado y le llamaron para decirle que su hijo regresaría esa misma noche a casa. Le mintieron. “Aquí en Herat el secuestro funciona así, primero se paga y a las horas sueltan al rehén”, aclara con lágrimas en los ojos. Un mes después recibieron una nueva llamada para pedir más dinero. Pidieron ver a su hijo. Imposible. Se encontraba en una aldea a las afueras. Haidar reunió cinco mil dólares y el lugar de entrega se fijó en Guzhara, en los alrededores de la base internacional de la OTAN en la que España mantiene desplegado al grueso de sus fuerzas.
Como ocurrió en septiembre en el paso de montaña de Sabzak, los delincuentes y asaltantes en Afganistán han encontrado una buena cobertura en el paraguas de la insurgencia. “Pero no se puede meter a todos en el mismo saco”, asegura Azad Haqqani, mulá de la provincia de Khost y ex preso en la prisión de alta seguridad de la base americana de Bagram, el auténtico Guantánamo afgano. En el caso de Herat el líder talibán era Gholam Yahya y el delincuente más importante, Bashir. Tras una operación de las fuerzas especiales americanas, el primero fue abatido y el segundo está entre rejas. Noticias muy bien recibidas entre los ciudadanos de una ciudad que vivían atemorizados.
“Fue hasta Guzhara y les di el dinero, pero esta vez tampoco liberaron a Abdul”, recuerda Haidar. Pasaron las semanas, hasta que un día un cliente se le acercó para decirle que en su aldea, cercana a Shinwasan, lugar en el que España sufrió su último atentado mortal en Afganistán, habían encontrado el cuerpo de un joven. “Habían traído el cadáver al Hospital Central y me fui a reconocerlo. Era él”, comenta el padre con rabia.
Esta muerte provocó fuertes protestas en el bazar central de la ciudad. Los comerciantes se echaron a las calles para pedir seguridad a las autoridades y a las fuerzas internacionales, “¿qué hacen aquí? A mi hijo le tenían a pocos kilómetros de su base y no fueron capaces de salvarle la vida. ¿Para qué han venido?”, se pregunta en voz alta este padre que ahora no se separa de sus otros hijos. Les lleva y trae de la escuela cada día. ¿Emigrar a Dubai? “Yo soy de Herat, toda mi familia lo es, y no pienso irme”, asegura.
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Los últimos judíos de Afganistán
13 Noviembre 2009, 11:17“Los últimos judíos se fueron hace muchos años y nunca han vuelto, pero aquí les esperamos con los brazos abiertos”. Mohamed Nader tiene “más de setenta años” y nació en la muhalla-yi-musahiya de Herat, en la judería de esta ciudad del oeste del Afganistán en la que hasta 1978 había presencia judía. La creación del estado de Israel en 1948 supuso la salida de esta mítica ciudad de la Ruta de la Seda de la mayor parte de las 280 familias judías de Herat con destino Tierra Santa. La situación de inestabilidad previa a la invasión soviética supuso el adiós definitivo a los últimos judíos que emigraron primero a la vecina Irán y de allí a Canadá.
La rehabilitada sinagoga de Yu Aw de Herat.
Cuatro sinagogas y un baño son la huella arquitectónica dejada en este lugar, unos edificios que gracias a la labor de la fundación Agha Khan están siendo restaurados ya que después de tres décadas de guerra, como el resto de la ciudad vieja, estaban en ruinas. La sinagoga de Yu Aw ha sido la primera en recobrar su forma original, aunque de templo judío ha pasado a convertirse en madrasa para los niños del barrio. “Se trata de combinar rehabilitación y desarrollo social, que los edificios tengan vida y la gente los utilice en el día a día”, explica el responsable de la oficina de la fundación, Jolyon Leslie, de origen surafricano y con larga experiencia en el país.Más de doscientos niños acuden cada día a clase en la sinagoga en turnos de mañana y tarde. En la plataforma donde antes se leía la torá ahora hay unas sillas de plástico en las que los pequeños aprenden canciones y colorean sus cuadernos. Nada recuerda al uso pasado del templo y una de las maestras asegura que “sabemos que es un edificio histórico, pero nada más”. Versos del Corán cuelgan de las paredes en pequeños marcos dorados. El buen trabajo de rehabilitación ha permitido la conversación de la decoración de la bóveda central con enrevesados dibujos azulados. El patio donde antes se reunía la comunidad judía antes del rezo es ahora el lugar de recreo, y donde vivía la familia del rabino, está la oficina del Centro Cultural Soorosh donde ofrecen té a los escasos visitantes que se acercan para ver el lugar.
Salajuddin es el arquitecto que ha dirigido las obras de reconstrucción y está orgulloso de su trabajo. Formado en Ucrania durante los años ochenta, allí tuvo contacto por primera vez con el pueblo judío con el que se ha reencontrado a través de su trabajo. “Es extraño, pero no hemos recibido ningún tipo de ayuda o colaboración por parte del estado de Israel. Los edificios estaban en muy mal estado y ver ahora esta sinagoga así es un milagro”, defiende este arquitecto que no piensa que con la presente situación en Afganistán la comunidad judía se anime a regresar.
Último superviviente
La presencia judía en el país se remonta a hace dos mil años, pero en el presente sólo queda uno, Zabolon Simantov, el guardián de la sinagoga de Kabul. En 1967 quedaban cuatro mil judíos en Afganistán, en 1969 había trescientos y en 1979 sólo treinta. Hoy queda Simantov, que nada más cerrar la puerta de la sinagoga que cuida en la Calle de las Flores se agacha para recoger una especie de hucha metálica que estira hacia sus visitantes para exigirles una aportación que le ayude a “sobrevivir”. -
España en la FSB de Herat
10 Noviembre 2009, 18:51Herat es la ciudad donde más soldados tiene desplegados España en Afganistán, una circunstancia que puede variar con la finalización de las obras de la base de Qala-i-Nao. Base logística y sede del comando regional Oeste de la misión de OTAN.
A continuación cuelgo algunas fotos de los días de trabajo en la FSB el pasado mes de octubre, la base internacional en la que las fuerzas españolas comparten funciones con italianos, americanos y otros ejércitos internacionales.
Fueron unas jornadas especiales, marcados por el ataque que unos días antes cotó la vida al cabo Cristo mientras patrullaba en la cercana Shinwasan. -
Aeropuerto de Kabul bajo control, problemas serios en Badghis
27 Octubre 2009, 05:34No todo va peor en este país ocho años después de la caída del régimen talibán. El aeropuerto de Kabul ha mejorado, y mucho, desde entonces. Acostumbrado al lado civil, ahora conozco también el militar que desde el pasado 1 de octubre está bajo mando del coronel Rubén García Servert. Setenta españoles conforman esta misión multinacional en la que el coronel dssd tiene a más de mil personas de 24 países a sus órdenes.
El coronel multinacional Servert.
Sigue habiendo más tráfico militar (un sesenta por ciento), pero los servicios comerciales avanzan a gran velocidad lo que es signo de mejora para las fuerzas españolas. Aunque no lo dicen, ahora sólo falta que Defensa se anime a seguir el ejemplo de otros ejércitos OTAN y use este aeródromo para el relevo de tropas. Una forma más directa y rápida de realizar un trayecto que ha perdido su escala en Manás.
Relevo español por un lado, y situación muy complicada en Muqur por el otro. Quizás no les suene este nombre, pero no tardará en hacerlo. Se trata de un distrito situado en la provincia española de Badghis y Naciones Unidas alertó hace meses de la necesidad de “una intervención urgente” para evitar que cayera en manos insurgentes. Esa intervención en forma de ayuda al desarrollo y reconstrucción no llegó, por problemas de seguridad supongo, y ahora los americanos han plantado una base de apoyo avanzado (FOB) para intentar limpiar la zona de insurgencia. Los resultados no se han hecho esperar y los combates causaron ayer al menos 25 muertos entre los militantes. Pero lo más significativo fue la caída de un helicóptero americano, lo que costó la vida a diez de sus pasajeros (siete militares y tres civiles). La nota de prensa OTAN habla de que en los combates del día intervinieron “fuerzas internacionales”, no sólo alude a la presencia americana.Fuerza de seguridad española en el aeropuerto de Kabul.Los talibanes aseguran que ellos lo derribaron. La OTAN dice que no. Vamos, como ocurre siempre en estas ocasiones. Es muy extraño que la insurgencia derribe una aeronave –lo hicieron en 2005 con un Chinook- porque no tiene el armamento necesario, pero todos los expertos consultados coinciden a la hora de señalar que el día que lo tengan esta guerra cambiará completamente. El control del aire es básico para el transporte de tropas y suministro en un país con una geografía como la afgana. Los muyahidines dieron la estocada final a los rusos con los Stinger americano, ¿tendrán ahora algo similar?
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Cierre de Manás, "¿cómo volvemos a casa?"
26 Octubre 2009, 05:48A falta de pocos días para concluir la misión de cuatro meses todos sueñan con volver a sus casas y ver a sus familias. Pero la gran duda es saber cómo será el viaje de vuelta tras el cierre de Manás, un secreto a voces en la base de Herat desde hace días. Desde la torre de control del aeropuerto se puede ver el tráfico diario de aeronaves civiles afganas de las compañías Pamir y Ariana, o de las aeronaves civiles italianas que aterrizan en este aeropuerto mixto –civil y militar- para llevar y traer a los soldados del país transalpino. “Será cuestión de pasta, de lo contrario no entiendo el porqué. Air Europa podría venir aquí sin ningún problema, como lo hacen las compañías italianas desde hace años”, comentaba los soldados mientras veían salir a los italianos en su Boeing.
Vuelo de Pamir recién llegado de Kabul.
El padre Luis Miguel Muñoz, pater de la base de Herat, también tiene ganas de regresar a casa y ver a sus padres. Esta misión le ha dejado una huella imborrable ya que vivió una historia única con el cabo Cristo Ancor Cabello al que bautizó y confirmó en su lecho de muerte. Un momento “doloroso y gozoso a la vez porque Dios cumplió su promesa con Cristo”, y es que el joven cabo llevaba tres meses acudiendo a catequesis para iniciarse en la fe.
El pater no tiene contacto con los mulás locales, como la mayor parte del resto de militares vive aislado de la realidad afgana en una burbuja de muros de hormigón y alambradas. Exceptuando a las unidades que realizan labores fuera del recinto, lo más cerca que se ve a un afgano en la base de Herat es en el mercadillo semanal. Una distancia que los mandos justifican argumentando que el trabajo español en la FSB es más logístico y orientado al apoyo de la fuerza OTAN en el oeste del país.
El pater Muñoz, cura y psicólogo en la base.
Esa distancia puede seguir aumentando en el futuro. La seguridad de cada soldado es lo primero. Además del cambio de vehículos blindados, un poco tarde según algunas voces, España cuenta con aviones UAV Searcher, que realizan labores de inteligencia y de apoyo a los convoys cada vez que salen de patrulla. De las cuatro unidades que llegaron a Herat, dos están operativas y al servicio del Comando Regional Oeste. Los pilotos españoles guían estos aparatos desde la misma base y hasta una distancia de 350 kilómetros, pero los americanos ya han logrado guiarlos desde Nevada. La otra gran diferencia es que los americanos disponen de unidades armadas capaces de lanzar misiles.El pater no hace referencia ni a blindados, ni a fusiles, ni a la nueva tecnología militar porque “mi arma es la oración, no me puedo mimetizar con el soldado”. Estos días su despacho está más ocupado de lo habitual. Cuando la muerte toca a la puerta “mucha gente vuelve a Dios”. El atentado que costó la vida a Cristo ha sido “un despertar” para muchos compañeros que han comprendido lo fácil que se puede ir la vida en un país como este.
Vuelta a casa. Unos se van y llegan los nuevos. Aunque Afganistán sea un desconocido para la opinión pública, entre los militares ya hay muchos que repiten misión. El problema es que cada vez que vienen la situación que se encuentran es peor.
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Blindados contra burros, botas contra sandalias
25 Octubre 2009, 08:48El alférez Santana habla claro. A este cordobés de 24 años le preocupa que en España no se sepa lo que están haciendo en Afganistán. Lo que hacen ellos, y lo que hicieron los anteriores relevos. ¿Pero qué hacen realmente? “Intentar crear un ambiente de seguridad para que las cosas mejoren”. Con esa mentalidad se entrenó y con ese espíritu sale de la base cada vez que el Comando Oeste solicita la presencia del batallón de maniobras español. Este ambiente, en el caso de Herat, no llegaba ni a veinte kilómetros de la base. Lugar en el que perdió la vida el cabo Cristo Ancor Cabello y que durante los últimos años estaba en manos de un caudillo local que incluso lanzaba cohetes contra la base internacional sin recibir respuesta alguna.
El alférez Santana frente a uno de los BMR.
Cuando uno está acostumbrado a vivir Afganistán desde el otro lado de los blindados, las armas y los muros de hormigón, le resulta complicado meterse en el pellejo de un uniformado. Los mejores ejércitos del mundo, equipados con los mejores medios, no son capaces de acabar con un enemigo que pelea en chancletas, se mueve en burros y motos, se refugia en cuevas y que ha hecho de los artefactos caseros su mejor arma. Semejante montaje y gasto económico en medios militares no sólo no ha logrado reducir acabar con la insurgencia, sino que leyendo el último informe del general McChrystal uno deduce que la guerra está a punto de perderse.
“Ellos juegan con el factor sorpresa, nosotros con la suerte”, aseguran algunos expertos en explosivos que reconocen la maestría de los militantes a la hora de ponerles trampas, “muchas más de las que salen en los medios”. El debate sobre el blindaje del BMR no está abierto en el interior de la base, porque saben que los Lince y los RG-31 tampoco serán la solución al problema. “A mayor peso, más seguridad, pero ellos se adaptan rápido a nuestros equipos”, advierten los soldados que recuerdan que "aquí vuelan todos, desde italianos a americanos".Un cohete, un parche. Así está la pista del aeropuerto de Herat.
En mi anterior viaje a Qala-i-Nao, un miembro de las fuerzas especiales, que aquí desempeña su labor en una unidad diferente porque España no ha desplegado oficialmente a sus fuerzas especiales propiamente dichas, lamentaba no tener la libertad de combatir a pie y en moto, de igual a igual con la guerrilla. “Lo primero es la seguridad”, confesaba. El problema es que los 100.000 soldados OTAN han terminado por preocuparse más de su propia seguridad que de la seguridad de los afganos, que son a quienes sobre el papel deberían proteger. Esta es la sensación entre los ciudadanos, que más que seguridad, sienten pánico al paso de los blindados porque saben que los soldados pasan en estado de máxima tensión y, sobre todo, porque son el objetivo número uno de la insurgencia.
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Welcome to 'Camp-Resort Arena'
23 Octubre 2009, 22:47Un mes y medio después de dejar Qala-i-Nao, vuelvo al frente español en Afganistán, pero esta vez en la base internacional de Herat. La vida aquí tiene muy poco que ver con la del pequeño PRT (Equipo de Reconstrucción Provincial, por sus siglas en inglés) de Badghis y los soldados bromean al respecto llamando a este lugar “Camp-Resort Arena”. Italianos, eslovenos, lituanos, albaneses y americanos comparten espacio con las fuerzas españolas en este punto en el que se encuentra el comando central de RC West, el órgano responsable del control del oeste del país y que lidera un general italiano.
Partido de voley al atardecer en la FSB.
Buena pizza, buen café –italiano y español-, y buenas condiciones de vida y seguridad (comparadas con las de las pequeñas bases y las FOB de las montañas) hacen más llevaderos los reemplazos, aunque al cuarto mes la mayoría de militares se sube por los muros de arena que rodean el perímetro de la FSB, que se convierte para ellos en una auténtica cárcel al aire libre. Entre los más de seiscientos españoles, sin embargo, también hay algunos como los integrados en el batallón de maniobras cuyo trabajo consiste en prestar apoyo al Ejército y Policía afganos y tienen que salir cuando el mando del RC West así lo requiere. También los miembros de Helisaf, responsables de las evacuaciones médicas en helicóptero. Son algunas de las excepciones entre una gran mayoría que desarrolla funciones más burocráticas o de carácter logístico dentro de esta misión.
Unos terminan y otros están a punto de llegar. Los que se van dejarán atrás un Afganistán en un momento histórico, con unas elecciones en juego y una insurgencia que está logrando poner de rodillas al gigante americano. Una insurgencia que se llevó la vida del cabo Cristo Ancor Cabello el pasado 7 de octubre, un cabo al que aquí todos recuerdan. Especialmente gente como el alférez Santana, su jefe de unidad, que recuperado de sus heridas no duda al referirse a su compañero como “el mejor”. Cristo era todo un personaje y esto bien lo sabe también el capellán castrense, Luis Miguel Muñoz, que le bautizó y confirmó en su lecho de muerte.
La base sigue creciendo y creciendo.
Los que llegan tienen por delante el invierno afgano, un período en el que la actividad de la insurgencia baja casi tanto como la temperatura de los termómetros. Los relevos se suceden, España sigue presente en este país pero algunos como el alférez Santana elevan sus voces para pedir a la sociedad española un debate sobre el porqué y el para qué de esta misión. Dos preguntas sobre cuyas respuestas, por desgracia, no se debate demasiado en España.
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Afganistán, el país de los mulás
14 Octubre 2009, 08:49No está lejos. A sólo unos minutos del centro de Herat, pasado el ministerio de la Mujer, se alza Gazar Gha, santuario del maestro sufí Abdullah Ansari, que se. Junto al mágico edificio del siglo XV, único superviviente de las múltiples guerras que han asolado la ciudad desde entonces, se ha levantado una mezquita en la que desde finales de 2006 un joven mulá veinteañero ha conseguido transformar este lugar en el más popular de la ciudad. Miles de fieles de todas las edades y en su mayoría de clases humildes acuden a escuchar sus arengas “contra la labor de las tropas internacionales y de un gobierno afgano que no respeta el Islam”, nos aseguran.
Santuario de Ansarí en Herat.
Lo visité por primera vez en septiembre de 2007, días después de que un atentado acabara con la vida de los soldados Germán Pérez Burgos y Estanley Mera Vera y con la del traductor Roohulah Mosavi, conocido cariñosamente con el sobrenombre de ‘Joaquín’, que viajaba en el convoy de la fuerza de reacción rápida española (QRF en sus siglas en inglés) que se disponía a llevar a cabo una misión en Shewan. Entonces fue imposible ver al mulá en persona, pero esta vez, me abrió las puertas de su casa.
Mujib Rahman tiene más poder en Herat que gobernadores, jefes de policía y ejército juntos. Pese a sus veinticinco años logra con sus sermones que cada viernes la mezquita se llene de fieles. De ojos azules, barba poblada y gesto tranquilo, me advierte que no hablará de política. Eso lo hace cada viernes y las autoridades esperan con expectación su próximo sermón ya que tras la muerte del líder insurgente Gholam Yahya, al que acusan de ser el responsable de la colocación de la mina que mató al cabo Cabello, la tensión es máxima en Herat.
Toma de Herat por los muyahidines. Good bye, Lenin!
Té y más té, invitaciones a la conversión a cada minuto… Desde Kabul se promulgan leyes y las fuerzas internacionales intentan extender la presencia del Gobierno en todo el país, pero en el día a día el poder está en manos de autoridades religiosas. Tienen prohibido hablar con extranjeros sobre política, lo prohíbe el ministerio de Asuntos Religiosos para evitar que sus opiniones terminen por dinamitar la misión internacional. “Una orden suya sería suficiente para echarnos a la calle y acabar con las bases”, reconoce mi propio traductor, fiel seguidor de Mujib Rahman de quien dice es “sin duda un genio”.
Los rusos lo saben muy bien y así lo recuerda el museo de la yihad levantado por el gran señor de la guerra local, Ismael Khan, en Herat. Pero esto es el contenido del próximo post. Os dejo con la pregunta que me lanzó el mulá y que ya recogía en la crónica del pasado día 13 en las páginas del periódico: “¿Dónde va un soldado extranjero cuando muere?”
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