Mikel Ayestaran | Bagdad
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Bagdad vuelve a temblar
08 Diciembre 2009, 12:49Explosiones en Bagdad, atentado en Multán (Pakistán), protestas en Irán… Afganistan parece desde el fin de las elecciones el país más tranquilo del patio de trabajo principal de este Salam, Agur. El tema iraní sigue caliente, muy caliente, pero no hay manera de que las autoridades cambien su política de visados. De todas formas, la información fluye desde las calles de la república islámica a través de Internet. Con cada protesta los blogs se llenan de fotos, imágenes y relatos de lo que ocurre en las calles, pero que no aparece en los medios oficiales, unos medios en los que hace mucho los iraníes dejaron de confiar. Se están colgando buenas historias también en español (traducidas) como este relato en primera persona sobre los últimos acontecimientos en Teherán: Manifestaciones del 4N en Teherán.
Mezquita de Lahore.Bagdad ha revivido las peores mañanas de explosiones, sangre y sirenas de los años de la posguerra con una cadena de atentados que han dejado al menos cien muertos y 180 heridos. La insurgencia ha cambiado de estrategia y ahora apuesta por ataques más selectivos, potentes y mortíferos. Prima la espectacularidad y el número de víctimas y por ello las acciones son menos frecuentes que en el pasado, pero contra objetivos más complejos. Pese a que noviembre fue el mes con menos víctimas por causa de la violencia desde la caída de Sadám Husein, según datos del ministerio de Salud, en los últimos tres meses casi trescientas personas han perdido la vida sólo en la capital, el auténtico espejo de la seguridad del país.
Pero más allá de la explosiones hay historias en este país y en esta posguerra que le siguen poniendo a uno los pelos de punta. El reportaje FALUYA, LA HISTORIA HORRIBLE QUE NOS OCULTAN, de Javier Espinosa, es de lo más potente que he leído últimamente sobre los efectos de la guerra en este país, unos efectos que ni unas elecciones, ni un ‘surge’, ni todos los millones de dólares del mundo podrán borrar.
¿Y Pakistán? La guerra no cesa y la respuesta de la insurgencia a las operaciones militares en toda la frontera afgana está siendo contundente. Semana tras semanas se repiten los atentados. En un viaje reciente al país, las autoridades aseguraban que la opinión pública estaba unida en torno al Ejército y la causa anti terrorista, pero nadie sabe por cuánto tiempo, especialmente si se mantiene este nivel de violencia.
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Frente "Af-Pak" en vídeo
30 Noviembre 2009, 21:33Entramos en la semana clave para la nueva estrategia "Af-Pak" del presidente Obama, o eso es al menos lo que esperamos. Estos son los tres vídeos que he preparado al respecto y que se han emitido en ETB durante el fin de semana. Multimedia para completar las crónicas de ABC y el resto de periódicos del grupo.

Down with the USA: Estados Unidos considera clave el papel de Pakistan para poder sacar adelante la situación en Afganistán, pero ¿qué piensan al otro lado de la frontera? El sentimiento antiamericano se extiende en este país en el que los ciudadanos y los medios culpan a Washington de ser el culpable del extremismo religioso.

La línea del frente: Barack Obama dará a conocer esta semana su nueva estrategia para Afganistán, un plan en el que el vecino paquistaní jugará un papel fundamental. La guerra contra el terror tiene su línea del frente en la frontera que une a ambos países y en Pakistán toman medidas para prevenir nuevos atentados como los sufridos en las últimas semanas.

Guerra en las fronteras: Su situación geoestratégica le convierte en un actor esencial para alcanzar la paz en Afganistán. Barack Obama busca una mayor complicidad en el vecino paquistaní, país con unas fronteras muy complicadas y con una agenda que, de momento, es diferente a la de Washington.
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Otras caras de un país en guerra
25 Noviembre 2009, 11:54Cierro Pakistán. Después de unos días intensos de entrevistas, viajes internos, debates y más debates sobre la situación en la frontera afgana, en este país nadie tiene dudas de que se encuentran en situación de guerra abierta. Ese enemigo que durante años vieron al otro lado de la frontera se ha vuelto ahora contra ellos y golpea a base de atentados cada vez que tiene la menor oportunidad.
Por otro lado, el cinturón tribal antaño sujeto al código de conducta pastún se encuentra hoy prisionero de las nuevas doctrina introducidas por los milicianos de Al Qaeda. Esta es la versió oficial, el discurso de Islamabad que quiere mostrar a todo el mundo que ellos son la primera línea de combate frente al terror. ¿Qué pasa sobre el terreno? Algo muy difícil de saber. Os dejo con algunas fotos de estos días.
Alumnos del Instituto de Comunicación de Lahore.
Escolta privada para extranjeros en Lahore.
Gran mezquita de Lahore vista desde el Coocos Den.
Mausoleo del fundador de la patria en Karachi.
Camellos al atardecer en la playa de Karachi.
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Los talibanes intocables para Islamabad
24 Noviembre 2009, 10:46Se acabó. El halo místico e islámico de los talibanes ya no convence a unos paquistaníes que vieron de lo que eran capaces los fundamentalistas en Swat y que ahora apoyan a su Ejército para lograr su destierro definitivo de las zonas tribales. Esto reza el discurso oficial con el que las autoridades reciben a la prensa extranjera, una postura “sin fisuras” de “lucha contra el terror”.
Eso sí, contra el terror de los denominados talibanes paquistaníes, aquellos que “ponen en riesgo la integridad del gobierno de Islamabad”. Contra los talibanes afganos que tienen refugio en suelo paquistaní no hay problema. Y supongo que las condiciones de vida para los ciudadanos que viven bajo el control de unos y otros serán igual de miserables. Así que lo de Waziristán del Sur no es una guerra contra el terrorismo en sentido global, es una guerra contra los grupos terroristas que operan en Pakistán. Punto.Pintada en el centro de Karachi.
“Usan la sharia como pretexto para lograr sus objetivos políticos”, asegura el analista local Imtiaz Gul, que pide “pragmatismo” a los militares del país a la hora de criticar los ataques de aviones no tripulados americanos ya que “no importa quién los use, sino que el objetivo sea el adecuado”. Mientras la guerra avanza en el norte, los partidos islámicos callan a re
“Hemos sido empujados al conflicto por nuestro apoyo a Estados Unidos. Entre 2005 y 2008 el centro de gravedad de la guerra pasó de Afganistán a Pakistán. Hoy es una lucha por salvar el sistema del radicalismo. La nueva política de Obama es más de lo mismo, cuantas más tropas traiga, más se alargara el conflicto y a este lado de la frontera tampoco llegará la paz”, opina Simbal Khan, director de Centro de Estudios Estratégicos de Islamabad (ISS, por sus siglas en inglés), que piensa que las “operaciones americanas supondrán paso de mas militantes a suelo paquistaní. Ellos negocian con los talibanes, hacen pactos, la OTAN paga sobornos… pero a nosotros nos piden mayor colaboración, no es justo”.
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Monumento en honor a Pakistán en Islamabad.
El 11S supuso un antes y un después con la llegada de Al Qaeda a una zona tribal que desde 2001 está fuera de cualquier control y cuyo tradicional control por parte de ancianos y notables ha quedado roto por la influencia del grupo terrorista. Los paquistaníes por tierra y los americanos por el aire, a base de drones, tratan de acelerar su batalla antes de la llegada del invierno. Pero que nadie olvide que los grandes líderes insurgentes como el mulá Omar, Gulbudín Hekmatyar o Jalaludín Haqqani, a los que los servicios de inteligencia de medio mundo, menos de Pakistán, sitúan a este lado de la frontera, no están en la agenda de Islamabad. “Son los intocables”, como los califica el escritor Ahmed Rashid.
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Periodistas 'sandwich' en Waziristán
21 Noviembre 2009, 22:00Guerra, guerra y guerra. Waziristán del Sur monopoliza la atención de medios y analistas en Pakistán. No hay fisuras sobre la operación, todos a una con el Ejército y contra el terror talibán. El mensaje de unidad ha calado hondo y de momento se mantiene, pero todos saben que esto no va a terminar con los atentados. En las calles el público medio respira unas horas sin atentados y sin el bombardeo de imágenes a los que le somete las decenas de cadenas de televisión que siguen cada explosión casi en directo llevando la sensación de terror a cada rincón del país.
Simbal Khan, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad
“La operación es todo un éxito y vemos una relación directa entre la ofensiva y el fin de las bombas en todo el país excepto en la zona norte, a la única a la que ya les queda acceso”, asegura Mohamed Riaz, director de la agencia estatal Associated Press of Pakistan (APPP), creada el mismo año de la partición y que ha decidido “no dar voz a los terroristas”. Desde este organismo aseguran que los pocos periodistas que permanecen en la agencia tribal “trabajan como un auténtico sándwich y deben autocensurarse para poder colarse entre los militantes y el Ejército”. Todos los que informan son nativos, viven allí y, cuando pase el conflicto, seguirán allí ventana con ventana con los mismos que han escapado de la ofensiva militar.
Lo que en los ochenta fue la línea del frente contra el comunismo se ha convertido con el paso de los años en la primera línea contra los talibanes y Al Qaeda. Los antiguos luchadores por la libertad de Afganistán han degenerado en una insurgencia que se reparte a ambos lados de una frontera inexistente con múltiples agendas y un crimen “muy bien organizado”, según lo define la agencia de inteligencia paquistaní (ISI).
Los americanos piden a Pakistán un esfuerzo extra, pero los mandos paquistaníes tienen claro que “el único objetivo son los talibanes que ponen en peligro la integridad de nuestro estado”. En el think tank oficial Instituto de Estudios Estratégicos de Islamabad, su director Simbal Khan piensa que “además del combate, lo más importante es el mensaje que enviamos a todos los grupos presentes en el cinturón tribal. Si alguien vuelve a desafiar a Islamabad, ya sabe lo que le espera”, sentencia este veterano analista que piensa que “resulta básico separar Al Qaeda de los talibanes”.
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Camellos en la playa de Karachi
20 Noviembre 2009, 22:48Cinco de la tarde, la playa de Karachi presenta un ambiente animado. Familias y jóvenes acuden cada atardecer a este lugar para despedir al sol, pasear en camello o caballo, cenar algo en los chiringuitos o simplemente caminar sobre la arena. Más que arena se trata de una especie de lodo de color negro sobre el que los pies se levantan con dificultad. Los lugareños se excusan de la suciedad y echan la culpa a un buque petrolero griego que, como el Prestige en Galicia, perdió su carga en la bahía de la capital ffinanciera paquistaní hace varios años.
Entre camellos, caballos, encantadores de serpientes, y domadores de monos, la playa hace también las veces de zoo urbano. Los extranjeros no suelen acercarse por aquí, prefieren las playas privadas situada al más al sur y que están bien limpias y aptas para el baño. Aquí nadie se baña y eso que, aunque sea noviembre, la temperatura es propicia para pegarse un chapuzón. Sólo los camellos se atreven a meter sus patas en la orilla. Resulta increíble experimentar la paz y calma que transmite este mar, justo en la otra punta de lugares como Waziristán del Sur, sobre cuya guerra escribimos cada día sin haber puesto nunca un pie allí.
Islamabad es el centro político, Lahore el cultural y Karachi el económico. Esta ciudad de más de doce millones de habitantes es una especie de Bombay a la paquistaní. La popular Benazir Bhutto tenía aquí su cuartel general y su partido, el PPP (Partido del Pueblo de Pakistán), es el más popular. Camino de la playa se pasa por una de sus casas en la capital, de la que sólo se ve la enorme muralla que le rodea.
“Mister, mister, 50 rupee”, gritan los camelleros una y otra vez. El negocio no parece pasar por sus mejores momentos. Los atentados no llegan a Karachi, la ciudad más al sur del país, de momento se están centrando en Peshawar, capital de la NWFP (siglas en inglés de Provincia de la Frontera Noroeste). En Karachi también hay una bolsa importante de pastunes, pero las autoridades aseguran que la situación está bajo control. “Son unos locos, siempre había pensado que en el fondo tenían algo de razón en su lucha, pero esa idea ya va desapareciendo de mí y de todos los pastunes”, lamenta un joven de Peshawar con negocios en Karachi que no puede creerse lo que está sucediendo estos días en su ciudad. Siete atentados han golpeado la principal ciudad pastuna del país en las últimas dos semanas y sus autores han sido también pastunes, la etnia de los habitantes del cinturón tribal.
Baja el sol. Menos rojo de lo esperado por culpa de la bruma y de la contaminación en el aire. Los precios de los paseos en camello bajan a la misma velocidad que el astro rey, pero el extranjero se resiste. Con tanta cámara a cuestas no debe ser fácil subirse, mejor precaución. A la salida el Goretex de las zapatillas ha cumplido su trabajo, pero el olor es intenso. Camino y camino por el malecón, pero el hedor no desaparece, creo que será el su último viaje.
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Musharraf, el "padre" de la libertad de prensa
20 Noviembre 2009, 05:49¿Cuál es principal legado del general Musharraf? “La libertad de prensa en el país, no hay duda. Aunque luego, los mismos medios a los que dio licencia fueron quienes le echaron del poder”. El senador Mushahid Husein lo tiene claro. Antiguo Ministro de Información entre los años 1997 y 1999, su reciente y prolongada vinculación al ex presidente Musharraf contrasta con un pasado que le llevó a permanecer 440 días en prisión por oponerse al golpe militar que le dio el poder, lo que le valió ser considerado ‘preso de conciencia’ por Amnistía Internacional. Ahora ocupa su asiento de senador y viaja por medio mundo hablando del conflicto de Cachemira o del cambio climático. Un auténtico ejemplo de supervivencia dentro de la cúpula del sistema.
En una entrevista que le realicé el pasado 21 de enero en el cuartel general de su partido, justo antes de las elecciones, me confesaba que “Musharraf debe actuar como el gran padre de la nación capaz de lograr la unión entre partidos, como lo hemos hecho en los últimos años. Hoy el ex general está fuera del país.
Redacción central de GEO en Karachi.
En el canal GEO, sin embargo, no tienen la misma opinión y aquí nadie olvida los tres meses que permanecieron sin derecho a emitir y en los que las instituciones retiraron toda la publicidad de sus cuatro periódicos. Nacido en 2002, se convirtió en la segunda cadena privada de Pakistán y debido a su gran éxito hoy cuenta con cuatro canales y forma una de las piedras angulares del grupo de comunicación al que pertenece. 17.000 profesionales trabajan para el grupo cuya sede central está en el distrito de Chundiagar de Karachi, “una especie de Wall Street a la paquistaní”, explica la directora del grupo Geo TV Network y Jang, Fariha Razak Haroon.
GEO está integrada en el grupo de comunicación de los diarios The Jang, el más importante rotativo en urdu de Pakistán, y The News, en lengua inglesa, y los responsables de la cadena aseguran con orgullo que cuentan “con un reportero cada cinco kilómetros y una oficina en cada distrito del país”.
El 3 de noviembre de 2007 el presidente Pervez Musharraf canceló las emisiones de todos los medios nacionales privados y de cadenas internacionales como BBC o CNN en nombre de la “seguridad nacional”, después presentó un nuevo código de conducta para la prensa que obligó a firmar a todas las empresas informativas para poder seguir funcionando. De los dieciséis puntos fundamentales de este nuevo código ético, uno sobresalía sobre los demás: “no se emitirán informaciones que dañen la integridad de las Fuerzas Armadas”. El Ejército es, sin duda, el principal poder fáctico del Pakistán actual.
GEO se negó a firmar este código y apeló a la Corte Suprema, pero la inestabilidad en el país y los cambios efectuados por el Presidente en el órgano judicial –cuyo magistrado jefe, Iftikhar Chaudhry, permaneció una larga temporada en arresto domiciliario- provocaron que el caso se dilatara en el tiempo y GEO desapareciera del cable.
Credibilidad, crítica, independencia… todo son buenas palabras. Y a la hora de preguntar sobre la ofensiva en Waziristán del Sur, “no tenemos ningún problema. Tenemos corresponsales en la zona y también entramos cuando el Ejército nos permite acompañarles en las misiones”, asegura Fariha. La operación se alarga, la respuesta en forma de atentados está siendo brutal (cerca de 500 muertos desde el pasado 1 de octubre) y sólo los partes militares informan de cómo avanza el tema. La verdad oficial es la que vale en este caso “porque estamos todos con el Ejército, sin fisuras”, aseguran desde este canal acostumbrado a otro tipo de periodismo, pero que en el caso de Waziristán ni lo intenta.
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Bienvenido al país de los puros
16 Noviembre 2009, 16:25Las líneas aéreas de Pakistán (PIA) unen desde hace varios meses España con Pakistán de forma directa. Casi ocho horas de viaje, sin necesidad de escalas, a bordo de un Airbús 310, viendo cine indio y comiendo curry picante. El vuelo del domingo salió con dos horas de retraso de Barcelona. “No hay un asiento libre”, me informa el caballero del mostrador de facturación mientras se pelea con otros cinco pasajeros que intentaban llevar como bultos de mano grandes bolsas de plástico transparentes con mantas en su interior. Finalmente no pasaron.
Orden en la cola de facturación en la T2 Barcelona.
Fila 21. Pasillo. A mi lado Daud regresa a casa tras diez años de peregrinación por Polonia, Francia y España. “Voy a firmar un papel muy importante”, me confiesa en un perfecto español mientras se coloca sus auriculares para seguir la película de turno. La cinta se corta al rato porque llega la hora de la cena.
En lo que dura la típica interminable película termino ‘La jaula de oro’, el último y más brillante libro de Shirin Ebadi, en mi opinión. Los azafatos no paran de pasar con sus carros ofreciendo agua y refrescos. Daud les llama cada vez que su taza queda vacía y pide té tras té.
“Tengo un mes para purificarme”, confiesa. Es propietario de un locutorio en “desde el que se ve la playa” y en el que por culpa de la crisis sus ingresos han caído de “unos nueve mil euros al mes, a unos dos mil”. Le esperan sus padres, hermanos y demás parientes y para ellos lleva infinidad de regalos de Barcelona. “No quiero vivir en Pakistán porque no hay seguridad”, repite una y otra vez.
La película se corta de nuevo y el capitán avisa que entramos en zona de turbulencias. El mapa muestra a nuestro avioncito sobrevolando Afganistán y entrando a Pakistán por el norte. Un lugar realmente turbulento.
“¿Estás casado?” Me pregunta al ver mi anillo de oro blanco. “Yo me casé con una polaca y tenemos una niña de cuatro años. Nos queremos mucho, pero España es un país muy peligroso. Las mujeres españolas me acosan, me persiguen hasta el locutorio y ahora tengo dos novias, dos rollos paralelos a mi matrimonio con los que tengo que romper lo antes posible”, relata sin esperar a mi respuesta.
Peshawar, Islamabad y Lahore aparecen frente a nosotros en el mapa y el Airbús inicia el descenso. Tras varias maniobras bruscas, “no encuentra la pista o qué”, protestan en la fila de adelante, el aparato toma tierra. “Bienvenidos a Peshawar”, informa la azafata para enfado general de un pasaje que no entiende nada. A las dos horas de retraso en Barcelona, habrá que sumar ahora esta escala imprevista en Peshawar, una ciudad que sufre casi un atentado diario desde el pasado mes y cuyo nombre saca de quicio a más de uno que pide que saquen el avión de allí cuanto antes. Un cordón policial rodea el aparato y el capitán informa que debido al exceso de niebla en Lahore hay que esperar.
Caos en la recogida de maletas en Lahore.
Pasada una hora y media volvemos a ponernos en marcha. 45 minutos después llegamos a Lahore y nada más pisar las ruedas la pista la gente se levanta de sus asientos. Algunos como Daud llevan muchos años esperando este momento y las seis horas de retraso acumulado son demasiado para obedecer las órdenes del personal desbordado de PIA. “Bienvenido al país de los puros”, se despide Daud estrechando mi mano e invitándome a acompañarle a su pueblo, a dos horas en coche de la capital del Punjab. Otra vez será.
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DIARIO DE CAMPAÑA. "No quiero ser referencia para nadie"
13 Agosto 2009, 00:25La noticia sobre Emilio Morenatti y Andi Jamitko me llegó ayer pasada la una de la mañana. Desde Rabat, Luis de Vega me daba las primeras noticias sobre lo que luego se confirmó. Emilio herido a causa de un ataque con IED en Kandahar cuando estaba currando con los yankys como empotrado de AP.

Su nombre ocupa ahora los titulares de los periódicos y ocupa los espacios informativos de las radios y todos los blogueros del mundillo también hablamos de lo mismo. A mí me ha jodido el día, la verdad, no me he quitado de la cabeza el tema, dándole mil vueltas y pensando en él y su gente. Pero como pienso que a él le gustaría por su modestia, el show continua y aunque Emilio se apea por un tiempo, seguro que pronto tenemos sus fotografías en las portadas de medio mundo. Entonces su nombre volverá al lugar que le corresponde a un tipo como él, a la firma de sus fotos en las primeras de los grandes diarios y digitales.
Quiero rescatar la larga entrevista que mantuve con él el pasado mes de junio, pero que lamentablemente no llegó a publicarse. Un abrazo Emilio, un beso Marta y hasta muy pronto.
"No quiero ser referencia para nadie"Islamabad. Junio 2009
Trabaja como habla. Sus fotografías son el fiel trabajo de su forma de pensar y de ver una profesión en la que lleva más de veinte años. Emilio Fernández Morenatti nació en Jérez en 1969 y desde hace año y medio es Editor de la agencia Associated Press (AP) en Pakistán, un país que le ha terminado de consolidar entre lo más alto de la fotografía mundial. 2008 ha sido el año de este fotoperiodista que gracias a su trabajo en Pakistán se ha convertido en el primer profesional español que logra el primer puesto en la sección Periódico del certamen estadounidense Pictures Of the Year International (POYI), organizado por la prestigiosa escuela de periodismo de la universidad de Missouri. También ha sido distinguido con el FotoPress, organizado por La Obra Social la Caixa por su serie dedicada a la violencia de género en Pakistán, con el Headliner Award y hasta con el de Fotógrafo Europeo del Año en categoría Deportes por sus imágenes de lucha libre en las calles de Lahore, “algo que nunca hubiera imaginado”. Estos es lo máximo a lo que puede aspirar un profesional en el mundo de la fotografía y por primera vez estos premios han recaído en una persona que trabaja en un solo país ya que hasta ahora “se los solían llevar profesionales que iban de crisis en crisis, por eso han valorado mucho el mérito que tiene haber podido competir con material de un mismo lugar en las diferentes categorías que exigen para llevarse un galardón tan exigente”.
Estos días se encuentra en Los Ángeles donde será homenajeado en una ceremonia. Fue su agencia la que presentó su trabajo a concurso y, aunque en un principios e negó incluso a viajar a recoger el premio, finalmente tuvo que acceder. “Ya he tocado techo, ahora es importante saber mantenerse en lo alto de la ola, como dice mi jefe”, comenta con modestia este jerezano que empezó en el mundo de la imagen gracias a las cámaras que le dejaba su hermano y que tras más de diez años en la delegación de Sevilla de la agencia EFE, dio el salto a la escena mundial gracias a AP. Primero en Afganistán, luego en Israel y los territorios palestinos y ahora en Pakistán, Morenatti ha ido escribiendo con sus imágenes las historias de estos lugares informativamente calientes que gracias a su mirada han llegado a nuestros hogares cada día.
Su casa en Islamabad es una mezcla hogar y oficina. Espalda con espalda comparte corazón y profesión con su esposa Marta. “Siempre pensé que terminaría solo porque nadie me podría aguantar. Pero le conocí a ella y cambió mi vida”, asegura este profesional que rompe con los mitos y leyendas que rodean a los reporteros de guerra. “Menos idealismo, menos narcisismo. Se puede tener una familia, ser una persona normal y trabajar a este nivel. El hecho de vivir con mi pareja es incluso una terapia que me permite compartir las experiencias, porque aquí trabajamos juntos. No quiero ser referencia para nadie, sólo seguir trabajando”, afirma con rotundidad.
Si 2008 ha sido su año de gloria, 2006 fue su annus horribilis. Mientras cubría la guerra en Líbano le anunciaron que su padre estaba muy enfermo y regresó de urgencia a Jerez. Pero era tarde y apenas pudo acompañarle en ese duro trance. Regresó pronto al terreno, pero sufrió un secuestro de quince horas en Gaza, después una granada de sonido del Ejército de Israel le rompió el tobillo y, tras un mes en el hospital y cuando empezaba a recuperarse, los escoltas de Leonardo di Caprio le partieron la nariz cuando se disponía a retratar la visita del actor al muro de las lamentaciones. “La motivación y el equilibrio emocional son fundamentales. Hay que saber parar a tiempo. Yo en 2006 estuve a punto de retirarme, colgar las cámaras y dedicarme a otra cosa. La agencia me ofreció trabajar en Madrid y cuando todo apuntaba a que regresaba a España surgió la idea de Pakistán y me animé”, recuerda Emilio que desde entonces combina el trabajo de calle con el de la edición de todo el material que le llega de los veintidós corresponsales de la compañía en todo el país. Una labor complementaria en la que piensa que su mirada
Foto pública y gratuita
Estricto con la selección del material, su objetivo es “que los periódicos lo tengan muy claro a la hora de elegir y no duden. Sólo envío lo que realmente funciona”, una técnica que le ha llevado a firmar en los mejores diarios del mundo. “Trabajo siempre en clave de periódico, pensando en lo que es noticia porque el objetivo final es que la foto la pueda ver el mayor número posible de personas. Por eso Internet es importante, porque además de la difusión, permite que el usuario vea tu trabajo de forma gratuita. Esto es fotoperiodismo, no foto de galería, de copias limitadas”.Tras una experiencia de un año en Kabul, llegó a Pakistán siendo consciente de las limitaciones que tienen estos países y con la responsabilidad de ocupar uno de los diez puestos de estas características tiene en todo el mundo. “Hay alto riesgo de secuestro, de atentados… pero una vez sobre el terreno la visión del lugar en conflicto es diferente a la que se tiene desde fuera. Uno se adapta, aprende a convivir con el ambiente. La gran frustración es que no puedes ir a muchos de los lugares donde ocurren las cosas debido a la situación de seguridad y hay que buscar otros recursos. Ahora, por ejemplo, tenemos acceso a los campos de desplazados, pues vamos allí todas las veces que sea necesario”. Y allí viaja acompañado de Marta a diferentes horas del día para intentar captar la realidad, la vida diaria, “una fotografía sin aditivos que luego no necesita ni cortes, ni retoques. El producto final difiere muy poco del original”, asegura mientras demuestra en su pantalla lo que dice con varios ejemplos de los últimos días. “El Photoshop es una maravilla, pero yo lo uso de la misma forma que operaba en el laboratorio. Las nuevas tecnologías y la fotografía digital han cambiado la forma de trabajar, pero a diferencia de los que piensan que la fotografía se ha igualado, estoy seguro de que es justo al contrario. Cada vez hay más diferencia entre quien sabe hacer fotos, entre un fotógrafo de verdad, y una persona que se dedica a obtener documentos gráficos”.
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El precio que paga Pakistán por la 'guerra contra el terror'
08 Julio 2009, 22:30Ya he colgado todos los vídeos de la reciente cobertura de Pakistán en mi canal de Youtube. Aquí os presento el material. El objetivo es mostrar el efecto que la llamada 'guerra contra el terror' está causando en la población civil.
Estaré unos días por casa y le prestaré menos atención al blog, pero estamos en la cuenta atrás de cara a las elecciones afganas así que pronto volveré a estar sobre el terreno.

DESPLAZADOS DE SWAT. Fuerte ofensiva contra los talibanes en Afganistán, y también fuerte ofensiva en Pakistán. Americanos y paquistaníes parecen decididos a coordinar sus ataques a uno y otro lado de la frontera que une ambos países. Las cámaras de ETB están estos días en el lado paquistaní donde casi dos millones de personas han tenido que abandonar sus hogares debido a la guerra abierta. El mayor desplazamiento de civiles de la historia en tan corto periodo de tiempo según Naciones Unidas. Se han tenido que adecuar 26 campos para acoger a estas familias que no tienen fecha de retorno a sus hogares.

LAHUELLA DEL TERROR. La mayor ofensiva de Estados Unidos en Afganistan desde el año 2004 sigue en marcha. Los marines por el norte y el ejercito de Pakistan por el sur tratan de acabar con la presencia talibán en la frontera afgana. La respuesta insurgente no se ha producido de momento, pero todos saben que llegará y que lo hará en forma de atentado. En Pakistán se preparan para esta respuesta, en este país han pasado del coche bomba al camión bomba. La vida sigue, pero como van a ver, la huella del terror es imborrable.

MIEDO EN ISLAMABAD. Abrimos un día más una ventana a Pakistán para conocer de cerca los efectos que la fuerte ofensiva contra los talibanes en la frontera afgana tiene entre los ciudadanos de a pie de este país. Más de veinte mil policías patrullan por las calles de Islamabad para evitar lo que todos esperan, un nuevo atentado suicida. Es la mejor arma de la denominada guerra asimétrica que la insurgencia lleva a cabo en esta parte del mundo.

MARDAN, CAPITAL DE LOS DESPLAZADOS. 200.000 paquistaníes viven en campos de desplazados debido a la ofensiva en la frontera con Afganistan, pero más de un millón y medio lo hacen en escuelas, casas e iglesias. Lugares a donde no llegan las naciones unidas, sólo la cooperación ciudadana, y que ETB ha podido visitar para ser testigo de las condiciones de vida de esta gente que llegó huyendo de la guerra y no ve la hora de regresar a sus hogares.

MADRASAS CONTRA EL GOBIERNO. Estados unidos prosigue su ‘guerra contra el terrorismo’ en Afganistan para la que necesita contar con el apoyo del vecino paquistani. Pero, ¿q opinan los paquistaníes de esta guerra? no toda la sociedad la apoya, ni mucho menos. Los sectores más islamistas, que son muy importantes en el país, acusan a si gobierno de tratar a los musulmanes incluso, peor que el estado de Israel.