La poda de acacias

Publicado por el nov 3, 2011

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    Hoy me encontré con la calle de Alcántara cortada porque el Ayuntamiento estaba podando las acacias, que son como el magnolio o la higuera de los pobres.
    Yo, que soy pobre, entre el magnolio y la higuera prefiero la higuera: su olor a terciopelo de leche me reconcilia con todos los elementos extraños de la Creación. Y luego están los higos, claro. De niño era más de pueblo y me costaba entender aquel pasaje del Evangelio en que Jesús maldice a una higuera que no tiene higos… fuera de temporada.
    El costumbrismo madrileño de vandar por casa debe la mitad de su producción a la poda municipal… y benedictina: “Succisa virescit”. Es decir, con la poda, reverdece. Suponemos que ese afán es lo que guía al cuerpo de jardineros de la capital que, motosierra en mano, hacen con las cancerosas acacias madrileñas lo que mi amigo Melquiades, probablemente el mejor esquilador del mundo, con las recias ovejas castellanas.

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