Imperativo categórico con perro

Publicado por el jun 10, 2013

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Tebypajaro 054

Estamos en un jardín y una cría de gorrión se cae del nido y va a dar, piando angustiadamente, como si pidiera socorro, donde está el perro cazador que vigila al gato silvestre que quisiera comerse al pájaro accidentado.
El perro me mira como un soldado miraría a su sargento ante un póster de Brooke Shields en el anuncio de Calvin Klein Jeans que el viento hubiera depositado al pie de la trinchera.
¿Qué debe hacer el perro?
De una situación así debió de surgir toda la filosofía kantiana, con sus imperativos hipotéticos e imperativos categóricos.
Si no hubiera perros, no querría vivir –llegó a decir Schopenhauer.
Pero tenía que haber dicho: “Si no hubiera perros, no podría vivir”.
Porque los filósofos que filosofan para vivir necesitan de los perros para filosofar.
Yo, que no soy filósofo, al ver al gorrión ante la boca del perro y con expresión de suplicarle “sálvame del gato” acudí a mi Kant para ayudarme a resolver el consecuente conflicto moral.
Mi decisión fue retirar al perro, animal doméstico, del campo de batalla, y dejar al pájaro en manos del destino, que fue el gato.
A todo esto, ¿por qué Kant no se casó nunca?

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