Gárgolas (sin Habidis)

Publicado por el oct 17, 2013

Compartir

Blog cornisa bis bis

Como ahora el sueño de los bachilleres es uniformarse de policías municipales (qué verán, qué verán), el mío durante aquel tiempo fue recibirme de inspector municipal de cornisas, por influencia, quién sabe, de una infancia burgalesa junto a la catedral, con sus gárgolas góticas y crujientes, que yo no podía perder de vista, aunque luego, por la noche, tuviera que dormir con la bombilla encendida.
Mi abuela me advirtió de que la gente que camina mirando hacia arriba nunca se hace rica, pues se pierde las ocasiones, que, como lo conejos, salen de las matas.
Hoy, de paso por la madrileña Milla de Oro, en vez de mirar a las joyas que en sus tanatorios/escaparates guiñan un ojo de pescado muerto como las asexuadas serpentinas del Barrio Rojo en Ámsterdam, reparé en el obreraje que en la pespunteada cornisa de Serrano se balanceaba, siempre con arreglo al curso de prevención de riesgos laborales, haciendo la acrobacia de la mañana.
Se ve que aquí, y más allá (o más arriba) del oro defendido por ojos aquilinos y pistolones mexicanos, también hay vértigo.
Lo que de un tiempo a esta parte ya no hay es “niñas” (aquellas “niñas de Serrano”), que decidieron, como las razas vencidas, someterse (hacerse dependientas, quizás, y dejarse las uñas en despegar códigos de barras) para subsistir.

Compartir

ABC.es

Una pluma te sentencia © DIARIO ABC, S.L. 2013

La vida al paso (A los cincuenta años. La vida se va quedando atrás como el paisaje que se contempla desde la plataforma de un coche de ferrocarril en marcha, paisaje del cual va uno saliendo... Más sobre «Una pluma te sentencia»

Etiquetas
Calendario de entradas
abril 2017
L M X J V S D
« dic    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930