El sabor de nuestra tierra

Publicado por el jun 3, 2013

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Traseros

Tierra de conejos, decían los antiguos que era España (y que eso querría decir su nombre), pero unos comerciantes de la madrileña avenida de los Toreros ofertan como sabor de nuestra tierra “traseros”, y no de conejo,  a dos euros y medio el kilo.
Cuarto y mitad de trasero, por favor.
Por trasero entendíase antes el lugar donde un buen soldado no debía ser herido ni un buen torero cogido.
Cuando Rousseau, padre de los cursis, vivía en Turín, gustaba de vagar por calles oscuras y poco transitadas para exhibir su trasero desnudo a las mujeres.
Es lo que hoy se llama hacerles un calvo.
El placer estúpido que me producía exhibirlo ante sus ojos es indescriptible –confesaría el majareta ginebrino.
La oferta de traseros sigue en pie, y es imposible pasar por delante sin caer con el pensamiento en la picardía, que es la tierra de la alusión y la elusión.
Verlo es participar en el secreto.
¿En qué consiste ese secreto?
(De esto escribió mucho, y bellísimamente, Octavio Paz).

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