El fumador de colillas

Publicado por el jul 21, 2011

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Que los fumadores vuelvan a fumar colillas es otra conquista del socialismo real, que nos devuelve a la posguerra de manera más definitiva que esa ley fascistoide/comunistoide de la memoria histórica.
    Y luego, como acostumbraban quejarse aquellas beatas de rosario con cuentas de laspislázuli, ¡qué pobres tenemos! Les dices que el tabaco los puede matar y no se les cae el cigarro (la colilla) de la boca.
    Este pobre recogedor de colillas respigaba esta mañana en la Gran Vía.
    No sé si habrá leído las advertencias del Ministerio de la Salud, pero parece que hubiera leído las alegaciones de Cocteau, que fumaba Gaulois de paquete azul, todo un affiche sentimental de París y que decía:
    –El veneno del tabaco no existe. Además, debe vivir uno lo que se pueda vivir haciendo lo que le gusta. No es una gran invención del hombre, el tabaco. Según Picasso, los dos únicos grandes inventos de la humanidad son la rueda y el opio. El opio es una droga evangélica: hace buenos a los hombres. El opio exalta la bondad.
    Este pobre de la Gran Vía no tiene para opio y fuma colillas que recoge del asfalto, entre lapos de chulo y cagazones de paloma.
    El pobre me pidió fuego, pero uno ya no fuma, y se lo han ofrecido unos gordos ingleses, y a esto he estado de ponerle al tanto de una cursilada con que Benavente triunfaba en los salones madrileños:
    –Los ingleses encienden ellos antes y luego le dan fuego al otro. Es para que no esté violento el que enciende primero. Está bien, pero hay que explicarlo.
    A los que tuercen la mueca cuando ven a un caballero agacharse a recoger una colilla habría que decirles que para eso sólo se necesita tener poco dinero y ganas de fumar. (También cuenta la vocación de los hombres que lo dan todo por la ciencia: don Francisco Grande Covián recogió colillas por las calles de Madrid para sintetizar el ácido nicotínico que lo llevó a descubrir la curación de la pelagra.)
    Pero la pregunta inquietante es a qué sabrán los besos de los fumadores de colillas.

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