El equilibrio poselectoral

Publicado por el Dec 14, 2015

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mimobis

En la esquina del Palace, de espaldas a Neptuno y mirando al Congreso de los Diputados, este Tancredo al aire de su vuelo (simula un salto en moto y chapotea en el aire agarrado al manillar) encarna la figura del contribuyente español a fecha de 21 de diciembre, cuando todos los partidos se arranquen las caretas y pasen el cepillo para los nuevos tiempos que vienen: sin empresas que vender, sin fondos europeos que repartir y con la militancia de otros dos partidos por colocar, Ciudadanos y Podemos, que llegan con el hambre atrasada.

El equilibrio del mimo es el equilibrio de España, cuya partidocracia milita con entusiasmo en las ideas económicas de Keynes, el hombre que en épocas de crisis se rifan todos los desequilibrados, incluido el famoso cabo austriaco, como el propio Keynes reconoció.

Los partidos no avisan porque la socialdemocracia ha implantado una hipocresía social como no soñó ninguna religión. Es el régimen de la doble opinión, la que se dice en público y la que se dice en privado, de manera que en lo importante nadie diga lo que piensa.

Y ya ven. Antes de la llegada de la Corrección Política –esa forma de estar que impone el Santo Oficio socialdemócrata–, cuando todo el mundo quería ser “revolucionario, angustioso, tenso y apasionado”, Pemán hubo de inventarse al Séneca, tratante, “mayeto”, capataz y jornalero, porque sólo al través de su cachaza (viveza de imaginación y vejez de espíritu) le admitirían a él sus ingeniosos juicios equilibrados sobre todas las cosas. Como buen liberal, Pemán no rechazaba los desequilibrios, si bien sólo le parecía saludable y legítimo el desequilibrio tendente a un equilibrio superior, como el de Pascal o el de San Agustín.

Mas todos los “Pensées” de Pascal y todas las “Retractaciones” de San Agustín están en este Tancredo del Palace que, con su disposición a vivir del aire que le deja el Estado (el Estado de partidos) a beneficio del Estado (del Estado de partidos), nos proporciona la gran lección del equilibrio español (y europeo): el equilibrio sin fin es el sello distintivo de un esclavo.

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