Casa en el campo

Publicado por el nov 27, 2013

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Tebyaviones 106 bis

¿Qué queda de la casa de la copla?
Una casa es una cárcel / con el carcelero dentro / y el prisionero en la calle.
El demócrata urbano busca en el campo la fecundidad de la tierra y la policromía del aire como terapia de fin de semana para la angustia, esa angustia contemporánea que los existencialistas de los 60 describieron como “cansancio de las alas del hombre”.
La hueca recordación de águilas y cóndores por los poetas, de una parte, y de otra, la constancia mecánica del avión nos han dado una idea temeraria del vuelo.
Eso decía, para empezar, el Séneca en su ingeniosa disquisición sobre el “voletío”, palabra bética, campera y matizada, descomprometida con la constancia radical del “vuelo”.
Este mirador “campero” entre aviones, grajillas y redes de alta tensión es todo el cortijo del hombre moderno.
Habla el Séneca:
El hombre, en su cortijo, está rodeado de una lección de paciencias moderadas mucho más que de olímpicas ascensiones. Todos los días estamos proyectando programas y propósitos de “altos vuelos”. Y todos los días estamos desfondándonos en la desesperanza. ¿No sería ocasión de hacernos una moral de leves y seguros “voletíos”, de ensayar acaso un itinerario más prudente y seguro, de rama en rama, de alero en alero?

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