Un engañagordos

Publicado por el abr 10, 2006

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¿Pero qué horas son esas? ¿Como se puede tener a unos pobres gordos levantados tan tarde? ¿De dónde saca Antena 3  cruasanes tan repugnantes? Si tuviéramos que comer la bazofia que el programa de Teresa Viejo dio de picar a los espectadores (también de buen año) sería como para dejar la ingesta ya. Qué maneras tiene Teresa Viejo de preguntar a una oronda chica de contorno michelinesco por su vida sexual (con un novio escuchimizado y encantado de tirarse a una gorda, pero que miraba por su salud). ‘Bueno, hay posturas que no se pueden hacer’, acababa confesando la chica. Es fácil perder peso.. si quieres. Y si trasnochas. Un espacio que empieza a las doce y media después del Amami Alfredo de Richard Gere y Julia Roberts, y que dura hasta las dos y media. Momento en que a los invitados les levantan los cubreplatos y les permiten atiborrarse de unos espaguetis y otras delicias que llevaban ahí todo el programa y que ya debían de estar más frías que la sangre de Diana Tragarratas (lo confieso, estoy viendo V, y más: me lo estoy pasando pipa aunque se vea vieja). Un rollazo mayúsculo, un desfile de gente de anchuras enfermizas, de hábitos alimentarios equivocados, de espionaje en el restaurante de Antena 3 (donde todos cogían lo peor, lo rebozado, lo frito). Una especie de programa de suspense sin el más mínimo interés (no se vayan, que les vamos a decir cómo adelgazar comiendo todo lo que les gusta), un engañagordos. Y allí que estaban dos hermanas que quieren ser guardias civiles pero no dan el peso para las pruebas (por lo menos en un kart sí cabían) o la familia que peor come de España, unos especímenes gaditanos que estaban bien hermosos y mojaban pan en la pringá. Pero, vamos, yo les encuentro otros peores que los Oneto (aunque no sé si daría con un grupo familiar rechoncho en el que, además, la madre fuera gangosa). ‘Nos aburrimos de las dietas y también nos valen mucho’, decía, más o menos,  la matriarca autora de los multipotajes. Al final, ya por fin, Marcial, el delgado de pasado gordo que Teresa Viejo tuvo al lado toda la noche desvelaba el secreto: 1) Comer fruta por la mañana, sólo fruta, la fruta que quieras. Que no se toma fruta después de comer porque fermenta. 2) No mezclar hidratos de carbono y proteínas (o sea, nada de bistec con patatas). Vamos a ver, esto está muy bien y es más viejo que la dieta Atkins pero a esos gordos habría que ponerlos a un plan de sobres (de los que mandan los endocrinos) antes de dejarlos comer pasta. Sobres homologados, no los que anuncia Alicia Machado en la teletienda (Reduce fat fast). Anuncio que es mucho más entretenido que ese plomazo de Antena 3 que juega con las pequeñas tragedias de tantas personas gordas. Y con su sueño.

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Me gusta la tele. ¿Es grave, doctor? Bitácora de filias, fobias, entusiasmos, decepciones o cualquier otra cosa vista en la pantalla o leída por ahí. Y tengan cuidado ahí afuera. Más sobre «Enciende y Vámonos»

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