Señoras Gran Reserva

Publicado por el Apr 17, 2010

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No quería decir nada de Gran Reserva hasta que saliera publicada la columna al respecto. Pero voy a añadir unas cuantas fruslerías:
 
-El Aranzadi, ese clásico de las series españolas, ha vuelto a aparecer de relleno de librería. Esta vez en el despacho de Emilio Gutiérrez Caba, que se supone que no es abogado ni juez sino vinatero.
 
-En la serie se pasan el tiempo bebiendo vino. Tristán Ulloa (el malo con mofletes) incluso tiene una copa en la mesilla (y bebe) cuando está en la cama con la abogada.
 
-Es la primera serie de este tipo que veo donde no hay servicio. Ni una mísera doncella con frase. Ni un Chu Li (sólo estaba Aítor Luna de Chu-Lín).
 
-La serie carece de humor adrede, pero sí lo tiene involuntario (o no). Uno de los grandes PQC del primer capítulo se produjo en el entierro. Con las palabras del cura que no se veía. Tiene eggs que su dicción fuera, digamos, pintoresca. Hablaba exactamente como Saúl Ortiz. O sea, ¿si sólo vas a tomar la voz de alguien, tomas ésa?.
 
-Tampoco hay que olvidar el momento en que la familia Cortazar se reúne en el despacho (cuando se ve el Aranzadi) y Armando del Río se queda con la mujer de Tristan Ulloa y su hija comiendo tarta. Cabreado por quedar relegado, aplasta la tarta de su plato y le dice a la niña: “¿Quieres más tarta?”. Sí, hombre, si quisiera se va a tomar ese picadillo.
 
-Lo de los actores jóvenes…  Paula Echevarría (qué caída de ojos antes del espantoso flashback tipo anuncio El gigante verde con ella de niña) parece Anna Magnani al lado de Ana Risueño, que compite con Armando del Río para ver a quién nos creemos menos.
 
Dicho lo cual me veo perfectamente capaz de engancharme a la serie. Además, no me gusta nada el nuevo horario de Mujeres desesperadas, que solía seguir en Fox, al menos hasta ahora (la van a poner los jueves a las 21.30).
 
 
Se me había quedado pendiente la muerte de Christopher Cazenove y que apareciera en todos los periódicos como el hermano de Blake Carrington en Dinastía (a ver si ahora se va a morir Diahann Carroll). Es verdad que los obituarios son como la boutade de Chesterton sobre el periodismo, lo de decir que Lord Jones ha muerto a gente que no sabía que estuviera vivo. Porque los obituarios suelen servir para muertos que los periódicos creen que no deben ocupar otras páginas. Y estoy segura de que la mayoría de la gente que lo leyó no tenía ni idea de quién era (una cosa era Blake, pero el hermano…). Vamos, hasta creo que no lo sabían ni algunos de los que escribieron el obituario del actor. Anyway, a lo que iba era al funeral para mitómanos de la tele. Por supuesto, estuvieron Joan Collins y Stephanie Beecham. Pero a éstas se las ve mucho. Incluso se ve a Joanna Lumley.  Al menos por su defensa de los gurkas. Pero resulta que Cazenove estuvo casado veinte años con Angharad Rees. Es decir, la adorable
Demelza de Poldark, y a ésa sí que hacía mil años que  no la veía. Y tampoco a la estupenda Honor Blackman, Cathy Gale en Los vengadores del 62 al 64.  Fue la primera vez en que una mujer era una igual con un hombre en una serie. En 1964 se fue para ser chica Bond (Pusy Galore en Goldfinger) y fue sustituída por Diana Rigg (Emma Peel). Aquí dejo el reportaje del Mail con las fotos de la chicas añosas.
 


 


 

(Ni que decir que ya me he azotado varias veces por haber escrito Hugo Lucas, tócate, en la columna de ‘Gran Reserva’ en lugar de Hugo Silva.)

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Me gusta la tele. ¿Es grave, doctor? Bitácora de filias, fobias, entusiasmos, decepciones o cualquier otra cosa vista en la pantalla o leída por ahí. Y tengan cuidado ahí afuera. Más sobre «Enciende y Vámonos»

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