Que dice Sara Montiel que estaba con Miguel Hernández cuando murió

Publicado por el abr 10, 2013

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Como siga esta racha, ‘Epílogo’ , uno de los mejores programas de las televisiones españolas, va a acabar con las existencias. En unos pocos días, Canal + ha emitido el de María Asquerino, Sara Montiel (y ahora, el José Luis Sampedro). Aunque el asunto de Sara esté ya de lo más cascado, hay que hablar de esa entrevista hecha para emitirse tras la muerte del protagonista. A Sara le daba igual esa circunstancia, no decía cosas más disparatadas de las normales (se seguía guardando otras: no contestó quién había sido su mejor hombre en la cama, pregunta que salió de la boca de Begoña Aranguren).

 
Lo primero que llamaba la atención era el escenario. Su casa. LA CASA. Es decir, la conversación del futuro muerto con Begoña Aranguren no se grabó en ese plató oscuro donde la silla del protagonista parece estar a millas de la de Begoña Aranguren (a la que nunca se ve). Este ‘Epílogo’ se grabó en la casa de Sara, con sillón repujado y un jarrón detrás más grande que ella. Los colores, incluido el de su vestido, eran como de las fallas. Las uñas (aunque también se las habría llevado al plató oscuro) parecían pistas de bosleigh. O sea, Sara en todo lo suyo.
Le habría gustado ser médico, se creía una actriz muy buena pero no reconocida y aseguraba que para ella ha sido un hándicap ser bella. Amárrame los pavos. Es verdad que esto está sacado de contexto, pero lo dijo. También que pasó hambre de joven pero también después, por la dieta: “Estoy pasando hambre desde que soy Sara Montiel”. Begoña Aranguren parecía más perdida que con otros entrevistados (hasta lo reconoció). Probablemente porque Sara saltaba de una cosa a otra al tuntún. Y porque una conversación con Sara Montiel te puede nublar el entendimiento. En lugar de ‘Lo sabe no lo sabe’ es un continuo ‘¿Será verdad o se lo inventa?’.

 
Yo siempre me he creído lo de Severo Ochoa. ¿Por qué no? Es Sara Montiel en los años 50, ¿quién se podría resistir? Pero puede ser falso. Como tantas cosas. En ‘Epílogo’ contó que se había acostado con Hemingway, aunque entonces estaba con Severo (ella). Hasta ahora siempre se había dicho que le solo le enseñó a fumar puros. Pero lo mejor vino con una verdadera novedad (al menos yo no había oído cosa semejante, puedo estar equivocada). Además, daba la impresión de que como a Begoña Aranguren le interesaba el tema, ella se adornaba. A ver, asunto Miguel Hernández. Sabemos que se crió en Orihuela. Dijo que la primera vez que su padre la llevó a Alicante a ver el mar también vio el primer bombardeo. Entonces vino la historia de que su padre era muy amigo de Miguel Hernández. “Qué maravilla”, intervino Aranguren. Y siguió Sara con que le llevaban comida y medicinas a la cárcel de Alicante. Pero aquí viene la frase definitiva: “Se murió estando nosotros con él”. Sara es Forrest Gump antes de Forrest Gump. No se puede ser más grande.

 
También hubo una cosa triste. La sentencia definitiva: “Como yo he querido a mi madre, mis hijos no me quieren”.

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