En ocasiones oigo risas (esto es largo, aviso)

Publicado por el Apr 17, 2006

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Domingo de estrenos, domingo de despedidas. Se fue la dignísima 7 vidas con el episodio de fin de serie más soso que he visto en mi vida. Por mucho que saliera El canto del loco, Jesús Vázquez o se hiciera referencia al nombre del frutero (aunque no se desvelara, como sí se hizo en Sexo en Nueva York con el de Mr. Big). Un sobrio capítulo dirigido por Jacobo Martos (el hijo mayor de Raphael) en el que lo mejor fue cuando al final Sole dijo aquello de ‘en ocasiones oigo risas’ (risas que en ese momento se desataron). Tampoco hay mucho nuevo que decir de la serie. Un clásico ya de la producción nacional, guste más o menos.


En laSexta, El show de Cándido. Un reality de encierro en el que todos son actores menos uno (Juanan). Los personajes, arquetipos, como en una sit com: el plasta, el malo, el gay, el graciosillo, la virgen (¿esto es arquetipo?), la mística, la estratega o la ordinaria. Tan exagerados que el protagonista de este remake fallido del Show de Truman hasta se mosquea y piensa que el plasta (el primero al que ve) es un actor. Pruebas absurdas como mantenerse en contacto con una modelo en biquini, prueba que Juanan gana al no despegar en una hora y treinta minutos la nariz de una teta. Con ello consigue la inmunidad y una capa con estampado de leopardo y cuello de marabú. Indescriptible. A eso hay que añadir un presentador argentino vestido de maestro de ceremonias de un circo (en blanco) o de Jesús Quintero en traje de comunión. Es todo tan exagerado que la referencia más evidente es La casa de tu prima, el reality que Buenafuente tenía al principio de su programa.


 La traca gorda llegaría con Teleobjetivo, el programa de nombre antiguo y formato nuevo que le han regalado a Daniel Domenjó en La Primera. Lo anunciaba el tío el otro día en ABC así: “No tiene nada que ver con lo que he hecho hasta ahora ni con nada que el espectador haya visto”.  Pues se parece mucho a  7 días 7 noches con toques de El buscador (por no hablar de TNT o el Tomate). O sea, lo mejorcito de la tele. Al menos se parece en el tratamiento de los reportajes. Un plató lleno de monitores y Daniel Domenjó en plan casual, con barba de varios días y el pelo estudiadamente despeinado con gel. No se queda quieto como Erquicia (el hombre sin cuello). Domenjó sufre el baile de San Vito mientras presenta supuestos documentos valiosos mirando a todas las cámaras. ¿Dónde está la mosca, aquí o aquí? Todo más visto que el tebeo, como lo de esas pastillas (Cytotec) que utilizan algunas inmigrantes para abortar. “Se presentan bañadas en sangre. Con fetos o con parte de ellos”. De este tipo son las frasecitas del sensacionalista guión (hasta el guión es sensacionalista). Cámaras ocultas y calificativos por parte de la locución (“farmacéuticos más hipócritas que hipocráticos”) o del  presentador (“desalmada”, “matarife”). Otra pieza era en la Barranquillas: “Hemos mandado a un reportero al mercado negro a comprar un arma capaz de partir a un hombre por la mitad” (arma que luego entregan a la policía) Las reporteras son siempre chicas pero aquí se ve que no les pareció oportuno mandar a una tía. Otro reportaje, con los Alazanes, la patrulla motorizada de la Policía Nacional: “Cuando una de nuestras reporteras cabalgaba con ellos…” Pero tío, ¿qué es eso de cabalgar?  Al reportaje Domenjó lo llamó de alto riesgo (sería por lo de ir de paquete a toda pastilla). Todo ese material estaba salpicado continuamente de lo “sensual” (juro que es palabra usada por Domenjó). Uno sobre metrosexualidad (“Desnudamos al icono de la metrosexualidad”). Uy, qué novedad. Otro sobre la mujer perfecta (una que había sido Miss Cantabria y además es universitaria), otro sobre Victoria Vera, otro sobre uno de esos viajes que hacen alemanes a una discoteca de Palma y vuelta. Vaya, otra novedad. El icono metrosexual (al que hacían creer que era Beckham) resultó ser nada menos que Ángel de Gran Hermano. De chiste.  Siguieron con el übersexual (otra novedad, no te digo), que según ellos era Paulo Pires (el de Fuera de control). Y lo de Victoria Vera, nuestra Morgan Fairchild, un poco sin fuste. Y que quede claro que soy fan de VV, por eso me molesta tanta tontería. “A los 50 años los orgasmos son también posibles” fue la presentación de Domenjó. Luego Victoria no hablaba de orgasmos, claro. Pero tampoco de la obra de Mihura que está representando actualmente (lo que me temo es que hablaría pero no lo vimos). Vamos, que no sé cuál era la percha de la entrevista. Sin fuste. Como el programa. Domenjó hablaba con música de fondo, con aplausos de fondo (pero no se veía ni un alma). A veces oigo aplausos. A veces oigo risas. Pero son las mías.


Pero no se vayan amigos, que todavía quedaba Philly, la serie de Kim Delaney, después de Teleobjetivo (lástima que no cambiaran los horarios). Una de abogados que duró una temporada en Estados Unidos. Tan parecida a Civil Wars, la de Mariel Hemingway (también de Steven Bochco, como Philly), tan parecida a Leyes de familia (otra de las que TVE ponía a esas horas). En el primer episodio salió Joanna Cassidy de socia de Kim y enseño las tetas al tribunal (ser abogado es que es muy estresante). La Delaney, de hecho, acabó engordando. Sólo hay que verla en The O.C. Bueno, que de todo lo anterior lo más interesante es Philly, y eso que es del montón. Palabra de seriópata. Ah, el fontanero de Mujeres desesperadas saldrá de juez). Ahora, lo digo antes de que rompa la tele: estoy harta del anuncio de Fitoladius, eso para las molestias de la menopausia. Qué bombardeo, señor.

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Me gusta la tele. ¿Es grave, doctor? Bitácora de filias, fobias, entusiasmos, decepciones o cualquier otra cosa vista en la pantalla o leída por ahí. Y tengan cuidado ahí afuera. Más sobre «Enciende y Vámonos»

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