Disparen a la pianista

Publicado por el Aug 18, 2006

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Veo a la abofeteable de Teri Hatcher en Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman, y vuelvo a comprobar que esta chica no tiene remedio. Clamo al cielo (y a Mark Cherry). ¡Cómo es posible que se le escapara Heather Locklear para el papel de Susan en Mujeres desesperadas. Bueno, la pobre rubia se había comprometido con Lax, que esta noche termina en Cuatro (pues a mí me gusta, qué pasa), y que fue una serie sin éxito en los USA.  Hay una sutil diferencia entre ser una estrella del cine o de la tele (tan sutil que no sé exactamente cuál es). Y Heather Locklear es una de las mayores estrellas de televisión de los últimos años. Desde su zorrilla Samy Jo (a ver, dónde están ahora Linda Evans, Joan Collins o todos los jóvenes de Dinastía) a esa gran encarnación de megaperra quer era su Amanda en Melrose Place.  Adoro a la Locklear, esta noche la desperdiré como se merece (bueno, lo mismo salgo y no la veo, pero la intención es lo que cuenta). Vaya, he entrado sin saludar, y eso que llevo un tiempo sin asomar el morro, sorry. Es que esto de escribir todos los días la columna y viajar continuamente es un tostón y no me deja tiempo para nada. De manera que me he quedado sin comentar perlas como alguna del nunca bien ponderado El buscador. Hace tres semanas pusieron a una gorda y fea a hacer de la Pantoja, a un más gordo y feo todavía a hacer de Paquirrín e hicieron como que eran ellos. Los pusieron a representar ese día en que Panto se levanta con Julián en el trullo. ‘Hijo, tú no te preocupes y vete a Cantora’, aconsejaba la gorda al gordo. Todavía no me he repuesto. Bueno, tengo que dar las gracias por los ánimos y las felicitaciones,  por mi incursión en la Mira qué tonta del culo. Me da una vergüenza que me muero. Me veo y me digo: ‘vaya una gilipollas mal sentada, qué dicción, qué listilla pedante’.  Es que me convencen para todo. Ahora, no me arrepiento. Claro, que una es pelín freak para la tele y sólo estar en el Estudio 1 ya me molaba. Como es evidente, yo no tengo ni idea de qué programa podría triunfar o no aquí. Si lo supiera sería productora de televisión y ahora mismo estaría en Portofino o en algún sitio igualmente fino tumbada a la bartola. Pensaba haberlo dicho en la tele para que no me acusaran de experta pero no tuve oportunidad. El programa empezó con Ivonne Reyes pero la venezolana fue sustituída por Domenjó, y a los del programa no se les ocurrió otra cosa (el tercer día, eso sí) que enseñarles algo que yo había escrito cuando empezó Teleobjetivo y que él hasta entonces no había leído, como debe ser. Tierra trágame. Me dijo que lo único que le había molestado fue lo del verbo regalar (‘el programa que han regalado a Daniel Domenjó’). Es un chico muy majo.

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Me gusta la tele. ¿Es grave, doctor? Bitácora de filias, fobias, entusiasmos, decepciones o cualquier otra cosa vista en la pantalla o leída por ahí. Y tengan cuidado ahí afuera. Más sobre «Enciende y Vámonos»

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