Despídete de la nariz

Publicado por el Mar 26, 2007

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Iker Jiménez se ha cortado el pelo.  Es un cambio radical pero no es el de Antena 3. A las diez nos enseñan las piezas que se prestan al Cambio radical en un vídeo como los de Gran Hermano. Chelo es una chica de gran nariz (pero ya que se mete, se lo arregla todo). Sandra tiene un hueco entre las paletas del tamaño de otra paleta (pero ya que se mete, se lo arregla todo). Chelo, según la locución, “ha heredado los rasgos más duros y masculinos de la familia”. Ella es Grisela y Anastasia a la vez y sus dos hermanas, La Cenicienta (la llamaban Pinocho y negra). Cuando estaba embarazada rezaba: “Ay, que el niño no se parezca a mí” (el niño, guapísimo, no se parece ni a ella ni al marido). “A Chelo le cuesta mostrar su cuerpo en la intimidad de su matrimonio” (esto les gusta mucho recalcarlo).


Sandra dice que la gente cuando le habla no le mira a los ojos, le mira a la boca. También cuenta que, de pequeña, los niños le metían el dedo en el hueco interdental. Tampoco le gusta su pecho. Aunque la madre no quiere que se opere, el novio está deseando (“quiero presumir de mujer, salir a cenar, bailar”). Pero hagamos fast forward, que esto es un rollazo. A las doce aparece Chelo.  Tachán, tachán. El plató es un escenario con una pasarela. Y al fondo de la pasarela hay una puerta. Se abre. Hay humo como en Lluvia de estrellas y sale la nueva Chelo. La familia está de pie en el escenario. El cambio es total. Nariz (en el quirófano le dan un espejo: ‘despídete de la nariz’), pómulos, dientes, pecho, liposucción, manchas de la piel, depilación láser. Ahora Chelo se parece a Pepa Aniorte, la Choni de Los Serrano. Pero mejor que mirar su cara es mirar la cara de la familia (la pobre niña tiene cara de echar a correr). El programa regala a toda la familia un viaje a Nueva York.


 Sandra sale  a la una menos veinte. Ésta todavía ha cambiado más. Es otra persona. Nariz, mentón, labios, ojos, miopía, pecho, liposucción hasta en los tobillos. El novio le pide que se case por ella. Pero tan mal que Teresa Viejo le ordena que lo vuelva a hacer y bien (hombre, para eso han comprado ellos el anillo en Durán, no te digo). Teresa Viejo está insoportable todo el programa (tampoco le  parece bien que Sandra bese a su abuela porque le interesa más que vaya con el novio al paripé de la petición de mano).


¿Qué es lo más divertido del programa? Pues el antes y el después. O sea, lo que el Tomate mostraba en sus clips de Extreme Makeover, suprimiendo toda la paja sensiblera de la familia y evitando lo mucho que sufre la paciente estando sola cuatro meses. El programa de Antena 3 se pasa las casi tres horas con unas cortinillas en las que las chicas dan vueltas como peonzas en sujetador y bragas color canne. Pero luego casi no vemos el resultado completo, just the jeta (a Sandra se la vio fugazmente). Tampoco se hincan con las operaciones (si acaso se ve cómo tocan la zambomba con la liposucción). O sea, que nada parecido a las operaciones burras de TNT ni a lo que vemos en Nip/Tuck (o en Bodies, oye, que el otro día le  sacaron a una el útero cuando le querían sacar la placenta). Ni tampoco recuerda a En buenas manos. Todo muy suave, para el prime time estadounidense.


 Con lo que sí se hincan es con el sensacionalismo de los sentimientos (pese a lo dicho). Teresa recrimina a las hermanas que se reían de Chelo; a la hermana de Sandra (una vez operada) le suelta: “¿Qué? ¿Ahora haces comparaciones?” (le faltó llamarla tía fea); pretende y consigue que la gente llore; dice a la familia que las pacientes han llorado mucho… En cuanto a la gente que se opera, pues no me caben en la cabeza. Pero no que se operen  (que ni me parece bien ni mal) sino que, por ejemplo, Chelo viva en Mallorca y sus padres en Murcia e hiciera más de dos años que no los veía, sin que en ningún momento se diga que se llevan mal (los llevan los del programa para darle la sorpresa de que es candidata al cambio radical).


 En definitiva, que lo único que merece la pena ver es el antes y el después, pero lo otro es una gran **** pinchada en un palo. Y encima no hay un Tomate o un Ana Rosa en Antena 3 que ponga esos resúmenes (claro, que tal y como va la escaleta de sus informativos, cualquiera sabe). Ay, sí, que está Cantizano, glubs. Eso sí, hubo un momento grandioso cuando el estilista Shai (ponte nombre) lleva de compras a Sandra. Y sale la tía a la calle con una banda/venda sujetándole la cara. Que, vamos, que no se parecía a Linda Evangelista en el reportaje de Steven Meisel (el que se dijo que recreaba las operaciones de Sharon Stone). Parecía Miguel Rellán haciendo del muerto Fiz de Cotovelo en El bosque animado.

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