Cuando la mala televisión apunta maneras

Publicado por el jun 9, 2008

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Cosas de Bea:


-El dentista con los alicates y la bata que llega a quitarle los brackets a ese hotel rural del quinto pino (si ya no los necesitaba, porque no es que se los pusieran de los transparentes, al menos inmediatamente, ¿para qué pelotones los llevaba?)


-El ventilador cuando finalmente nos ofrecen la imagen transformada (y pobre Ruth Núñez, cómo si no hubiéramos visto lo que da de sí en El pantano o en Compañeros). Esta cosa de proa de Titanic, de la que tanto se ha abusado en Eurovisión, es de traca.


-¿Quién paga todo este gasto? ¿A esos dos pollos estilistas que se traen al hotel Quinto Pino? ¿Y al dentista con los alicates?


-Álvaro escribe su diario en el mismo tamaño de Moleskine en el que Iker Jiménez escribe… Dios, ¿qué escribirá Iker? ¿Sobre las momias sicilianas? ¿Sobre apariciones de la Virgen en un Bollicao?


-Una vez transformada, a Bea le está permitido anunciar Natural Honey. Antes no, claro. Pues ni que hubiera mudado la piel como las serpientes.


 


Cosas de Mujeres, hombres y viceversa:


Introducción. Dos payas, a las que llaman tronistas,  buscan pareja (para mí que a lo que van es a salir en la tele durante tres meses, que es lo que dura el programa si dura lo que tiene que durar). Aquí una y aquí otra. A cada una le sueltan una panda que, mira que te digo, en su mayoría parece salida del módulo IV. Tatuajes, perillas, mechas, cejas depiladas, cinturones blancos (¿cómo es posible que tantos llevaran semejante complemento?). Qué paisanaje, ni para Gran Hermano, tú. Uno aseguraba dedicarse a la música. Claro, que vender en el top manta también es dedicarse a la música. De todos, eligen seis y luego se quedan con dos, que son con los que tendrán las citas.


 O sea, que lo del estreno es sólo la presentación, casi un atisbo, del nuevo despropósito de Telecinco. En el plató también está Emma García (despatarrada en la escalera con un micrófono de mano, quizá para que no la confundamos con la presentadora de pie de El juego de tu vida, que sigue haciendo) y dos ‘asesores de amor’ (uno es Paco Morales, ex Década, ex presentador de Karaoke, ex actor de El diluvio que viene). También hay espectadores. Y cómo no, está Alejandra (de profesión, sus actividades como público). La hemos visto hablando en otros programas e incluso abanderando un serrallo de gordas en Dolce Vita.


 Los tipos del módulo, para ser elegidos, dicen cosas como ‘Si la cara es el espejo del alma, el reflejo que veas en mí será señal de mi serenidad’. Otro decía ‘Me gusta de vivir el día a día’. Y este: ‘Soy Borja, de Madrid, y soy ladrón (pausa dramática). Ladrón que he venido a robarte el corazón.’ Y uno de dos hermanos: ‘Vengo a hacer tus días más cortos y tus noches más intensas’. Una de las chicas, la que hablaba raro, tenía esta prioridad a la hora de encontrar maromo: ‘Que me diga palabras que no he oído todavía’. Pero si estos son de los de El español en 1000 palabras. Dudo que alguna de las que ellos saben no la haya oído esta tía. 


El programa (un formato italiano de la tele de Berlusconi) es tan cutrón (como si fuera un espacio de sobremesa de una tele local) que tiene muchas posibilidades para convetirse en una auténtica y gran M pinchada en un palo. Promete. Pero quizá tendría más gracia si el presentador fuera Bertín Osborne.

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Me gusta la tele. ¿Es grave, doctor? Bitácora de filias, fobias, entusiasmos, decepciones o cualquier otra cosa vista en la pantalla o leída por ahí. Y tengan cuidado ahí afuera. Más sobre «Enciende y Vámonos»

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