Corazón de lápida

Publicado por el jul 17, 2007

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Lo más destacable de Factor X es que Nuria Roca ha conseguido llegar al último programa haciendo el ridículo baile del principio sin soltar una sola risa.  Es que el numerito con las del plumero tiene tela. Como bailarina gasta menos Factor X que Fernando Romay. Y luego está la coreografía, esa en la que parece Kevin Spacey en aquel episodio de La Ley de Los Ángeles en el que era un millonario chiflado que iba al despacho rodeado de tías (luego se haría un videoclip casi igual –¿Brian Ferry?- y más tarde Máximo Pradera lo imitaría con las Praderetes en el programa que le duró dos cabezadas).


 


 Me alegro de que se haya acabado el concurso, sobre todo por Angy (que no ganó, lo hizo María). Es que sufría mucho por sus pintas. Quien la obligara a ponerse esos trajes se podía meter el estilismo por el orto. Pero si no hay más que verla (con ese pelo y esos piercings de Drácula). Y le cascaban los vestiditos. Aunque fueran metálicos, tal que una de las Supremes, como el de la gala final. Vamos, si normalmente parecía Huckleberry Finn cuando va a ver a la tía Polly vestido de niña y lo ponen a coser. O la Shane de The L word (Katherine Moening) cuando va a casa de la familia de su novia, Carmen, en la tercera temporada (que ahora estrena Canal +). Chanante.


 


 Otra cosa. No me explico el follón que se montó con si se iba Christian Gálvez o no de Telecinco. El chico está bien, pero vaya, tampoco es para tanto. Ahora, es él quien ha salido ganando. Las comparaciones son ociosas, pero qué le vamos a hacer. Lo de Silvia Jato en las mañanas de La Primera fue… Iba a decir patético. Bueno, peor, es como si me soltaran a mí a hablar. Claro, que menos afortunado era el compañero, Iñaki, una importación de España Directo (que yo no sé si se habrán creído que, en general,  es una cantera de algo exportable; me quedo con Sara, eso sí, que es estupenda, pero se le da poco campo). Los que han salido perdiendo, de momento, con el cambio, son los concursantes de Pasapalabra, por lo menos en la rueda final porque Silvia Jato hablaba a una velocidad endiablada vocalizando perfectamente y a Christian le falta rodaje en ese arte (hasta tuvo que repetir algunas palabras).


 


 Claro que lo de Identity… Un ¿Quién es quién? con comentario de texto. Las explicaciones de la rubia vestida de leoparda eran para sacar el revólver como Indiana Jones con el del látigo (o como el del primer programa de Money Money). Y qué vergüenza plantarse ahí siendo alguien para que todos esos ignorantes no sepan quién eres. Vamos es que les ponen a Alberto Tomba, les dicen que hay un esquiador y no lo reconocen. Y los tres expertos (tanto como los concursantes, vaya) de traca. Uno, experto en belleza, otra en Recursos Humanos y otro en negociación. ¿Y por eso van a saber quién vive en una cueva? Sobrenatural. Lástima de serie, que no vio ni Blas. Es una divertida mezcla entre Embrujadas (pero no necesitan libro de las sombras, el novio de Rory y su hermano lo saben todo), BuffyEntre fantasmas, El fugitivo y Marco (con padre en lugar de madre).


 


Y hablando de muertos, no le arriendo la ganancia, como diría mi abuela, al que se lleva la televisión de plasma de 50 pulgadas de Corazón de Verano. Lagarto, lagarto. Cuando ponen el nombre del ganador lo hacen sobre la pantalla de plasma apagada, toda negra, rectangular. Toco madera. Que parece que ponen tu nombre en una lápida de nicho. Por nadie pase.

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Me gusta la tele. ¿Es grave, doctor? Bitácora de filias, fobias, entusiasmos, decepciones o cualquier otra cosa vista en la pantalla o leída por ahí. Y tengan cuidado ahí afuera. Más sobre «Enciende y Vámonos»

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