Como las de los enanitos

Publicado por el Oct 8, 2008

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Emma Suárez: «Los espectadores van a llorar, y mucho, con el primer episodio de la serie»


 


Hay series que sólo por su actor (y antes de verlas) ya me producen rechazo o atracción. Ejemplo de rechazo: The ex list. Elisabeth Reaser, la Ava de Anatomía de Grey, no es que no me guste, es que me desagrada, así que me temo que voy a pasar bastante de la nueva serie de la CBS. Ejemplo de atracción: Cazadores de hombres. Por Emma Suárez, claro.


 Una vez vista, no tengo muy claro si me gusta. O si me va a gustar. Quizá no debería habérmela echado encima después de Generation Kill (otro mundo, otros medios, y se cita a Aznar camino de las Azores). No tengo intención de elaborar una crítica, sólo de soltar la primeras (y quizá equivocadas) impresiones. 


Me parece que CDH es una serie española. Y que parece una serie española. Como El comisario, como Hospital Central (aunque sea de los responsables de El síndrome de Ulises). Especialmente me parecen muy serie española (o muy Torrente) los exteriores en piscinas (tienen el mismo aire). A lo mejor le cojo cariño, pero la primera impresión de la serie es de escasez. También es verdad que el enfrentamiento al primer capítulo es raro. Quiero decir que, gracias a la promoción, ya sabíamos que la protagonista es una policía de una unidad especial que sufrió el asesinato de su hija y sus padres a manos de un delincuente albano-kosovar y que está obsesionada por pillarlo. La historia del asesinato se va contando a lo largo del episodio pero ya tenemos esa información (vale, los que la habíamos leído).


  El personaje cuya familia ha muerto trágicamente es un clásico. Ahí están Luka Kovac en Urgencias o Julia en Verano azul. Y sin que haya hijos de por medio, Grace en Saving Grace (su hermana) o Mac Taylor en CSI Nueva York  (su mujer). Impresiones. No me gusta la cabecera. La música (la incidental) me ha resultado especialmente molesta. Se me antoja pelín exagerada esa escena en la que Ana (Emma Suárez) se pone nerviosa porque escucha al compañero hablar con su hija. Me sobra la escena de la ducha, tan lugar común (y esa enorme alcachofa no se correspondía con la grifería). Me hace mucha gracia el BMW descapotable del poli nuevo. Y no entiendo por qué Alejo Sauras (amigo y confidente) aparece sólo al final del capítulo (se produce un corte brutal, parece otro episodio).


 Aun así me ha gustado lo suficiente como para reincidir la semana que viene y ver cómo evoluciona. También hay que agradecer a Antena 3 el único intermedio a las once y media, que permitió observar a Ana y Almudena de GH saqueando la comida de la Casa 10 (las madreñas de Mercedes Milá ya las había disfrutado al principio). Luego Ana y Almudena contaban en la Casa 1 lo que habían visto. Ana explicaba que tenían un montón de camas en círculo, “como las de los enanitos”.

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