Impulso de proyectos urbanos frente al envejecimiento

Publicado por el 23/03/2016

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Por Fernando Rubiera Morollón y Vanesa Rodríguez Alvarez, Universidad de Oviedo

La combinación del aumento en la esperanza de vida con la reducción de las tasas de natalidad ha conducido a Europa a un alarmante nivel de envejecimiento. Siguiendo las proyecciones de Eurostat (2014) en 2050 se prevé que en la UE28 los mayores de 65 años supongan cerca de un tercio del total de la población, más de 10 puntos porcentuales por encima del porcentaje actual. Estas cifras muestran la relevancia de un proceso imparable que requiere la atención política ya sea para tratar de ralentizarlo o para desarrollar mecanismos que palien sus efectos.

Adicionalmente, el envejecimiento de Europa no está ni homogénea ni aleatoriamente repartido. Las regiones periféricas con mayores problemas de desarrollo presentan índices mucho más elevados. La concentración espacial del envejecimiento en las zonas menos desarrolladas, menos urbanizadas o más alejadas le da al fenómeno una dimensión espacial que amplifica su relevancia. Envejecimiento y desigualdades regionales se unen llamando aún más la atención respecto a la necesidad de aplicar no sólo políticas demográficas sino también políticas de cohesión económica y social.

Para enfrentar este nuevo reto de muchas regiones españolas y europeas podemos aprender de las buenas prácticas y políticas concretas que se han puesto en marcha en Europa a lo  largo de la última década. La Comisión de Desarrollo Regional del Parlamento Europeo en su informe sobre el Cambio Demográfico y sus Consecuencias para la Futura Política de Cohesión de la UE 2010/2157(INI) resume las acciones posibles en cuatro grandes áreas de intervención o líneas políticas principales: (i) acciones y políticas relativas al desarrollo urbano e infraestructuras; (ii) políticas para mejorar la calidad de vida de las personas de avanzada edad; (iii) políticas demográficas para atraer a familias y jóvenes y (iv) políticas económicas para impulsar el atractivo de las regiones más afectadas por el envejecimiento.

Fijémonos, por el momento y en esta entrada, en las experiencias relativas a las infraestructuras y acciones de desarrollo urbano frente al envejecimiento (eje de acción (i)).

En este sentido ciudades como Ochtrup, Remptendorf, Krugzell o Bad Berneck en Alemania, Reeth en Gran Bretaña o Ostana en Italia han puesto en marcha proyectos para recuperar el dinamismo social, comercial y cultural de lugares fuertemente envejecidos de modo que se recupere la actividad económica. La utilización de edificios restaurados es clave para que el paisaje urbano se mantenga y se evite el deterioro físico de edificaciones de valor turístico y con buena ubicación dentro de la localidad. Se han impulsado tiendas con productos de la zona, teatros/cines locales, edificios para albergar oficinas bancarias u otro tipo de empresas que se abandonan las localidades más envejecidas. El modelo de impulso de los proyectos es fundamentalmente privado, mediante cooperativas o asociaciones vecinales, pero con un fuerte apoyo de presupuesto público.

En otros casos ha puesto en marcha proyectos similares pero especialmente vinculados a las demandas sanitarias específicas de entornos envejecidos tratando de impulsar un sector emergente en toda Europa: la sanidad para personas mayores. Templin, Lübbenau, Beilrode, Hersfeld-Rothenburg en Alemania, Laponia en Finlandia o Miechowski, Chrzanowski, Olkuski y Proszowicki en Polonia son ejemplos de estas experiencias. Se han recuperado edificios para prestar servicios sanitarios principalmente preventivos (centros de día, centros de terapias específicas o consultorios médicos especializados en enfermedades de tercera edad). Se está experimentando con modelos de movilidad de profesionales, telemedicina o apoyo público para garantizar la viabilidad de los proyectos.

En este capítulo de infraestructuras y modelos de desarrollo urbano pensados como apoyo al envejecimiento de ciertas localidades tienen especial relevancia las experiencias vinculadas a garantizar la accesibilidad y transporte público de las zonas más despobladas y envejecidas. Las buenas prácticas existentes van en la dirección de la flexibilización de rutas, horarios y prestación de servicios así como la compatibilización de diferentes tipos de transporte. Destaca la experiencia de Gransee en Alemania, que a través de una asociación se implantó el “bus ciudadano” que mantiene vivas redes de transporte que conectan los lugares más envejecidos y despoblados con el proveedor regional de transporte público. Los usuarios pueden utilizar los mismos billetes para el transporte público y para el “bus ciudadano” sin pagar un extra. Está financiado por el Estado Federal de Brandeburgo. Parecida ha sido la experiencia de Klaus, Steyrling y Kniewas (Alta Austria, Austria) donde se asegura la movilidad de los ciudadanos en las zonas rurales mediante autobús con rutas flexibles a demanda de los usuarios que se integra con las rutas oficiales de transporte público ya existente. Esta medida se financia a través de cuotas de los beneficiados, eventos, donaciones, billetes vendidos y subvenciones. En Mildstedt (Schleswig-Holstein, Alemania) la escuela y las autoridades locales adquirieron el autobús del transporte escolar (que iba a desaparecer). Un trabajador de la escuela conduce el autobús que une tres aldeas del municipio, y éste no está únicamente destinado al transporte escolar, sino que los ciudadanos que deseen utilizar el bus deben avisar al conductor para que los incluya en su ruta.

A lo largio de la geografía de Europa, sobre todo en regiones del norte, se encuentras otras iniciativas interesante. En Bad Zwesten, Borken, Jesberg, Neuental y Wabern (Hesse, Alemania) se optó por unificar parte de sus administraciones y servicios adaptando la infraestructura de transporte, la gestión inmobiliaria común de edificios vacíos, las oficinas para el ciudadano, el cuidado infantil, etc. Debido a la disminución de los bomberos voluntarios y ante la alternativa de profesionalizar estas brigadas en Saale-Orla (Thüringen, Alemania) se optó por la colaboración de bomberos voluntarios de varios municipios con bomberos profesionales. Para reducir los costes en el suministro del agua en Dörentrup (Renania del Norte-Westfalia, Alemania) se optimizaron procedimientos (por ejemplo de limpieza) buscando integración de municipios y economías de escala mediante la cooperación entre comunidades.

Son algunos ejemplos de modos de afrontar una realidad que empieza a exigir la reacción política en muchos puntos de la geografía europea y española.

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