Carta a un estudiante de bachiller sobre la proyección laboral

Publicado por el 15/12/2015

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Por Víctor Valverde, Presidente de la Asociación Castellano-Leonesa de Ciencia Regional.

Querido amigo:

En no pocas ocasiones, como profesor que enseña economía en Facultades de Derecho y Económicas, amigos y compañeros con hijos en tu misma edad preuniversitaria, me han enfrentado a la siguiente pregunta:

“¿Qué se puede estudiar hoy que tenga auténtica proyección laboral sostenida en el futuro?”

La única respuesta honesta que puedo dar es: “no tengo ni idea”.

Es muy difícil hacer predicciones. De hecho, hay mentes muy cualificadas pensando ya en estas cuestiones, y lo que nos dicen es que muchas de las premisas que creíamos válidas para disfrutar de una carrera profesional de éxito hace 30 años, están comenzando a dejar de serlo hoy en día.

En esta materia, los consejos bienintencionados de los que ahora tenemos más de 50 años no son más que eso, consejos bienintencionados con ninguna garantía de ser acertados.

Hace 30 años no había ordenadores personales (estaban comenzando a aparecer en el mercado).

Hace 20 años no disponíamos de Internet, y ni China ni la India se habían constituido todavía en la fábrica de Occidente ni en la reserva de generación de nuevo talento a muy bajo coste.

Hace 10 años, cuando tú tenías 7 años, no había “smartphones”. Hace sólo 5 años no había redes sociales. ¿Puedes a tus 17 años imaginar tu día a día sin lo anterior? Probablemente no.

¿Y crees que puede alguien imaginar cómo va a ser el futuro, especialmente en el ámbito laboral, en este nuevo escenario, insospechado hace sólo 30 años? Muy difícil, cuando a todo lo anterior, que ya de por sí altera de modo profundo las coordenadas en las que nuestras sociedades han venido desarrollando la actividad productiva, debemos introducir nuevas variables como, por ejemplo, el acelerado desarrollo de los ordenadores y la inminente llegada de la inteligencia artificial: una variable que, de acuerdo con los últimos estudios científicos disponibles, va a poner en cuestión alrededor del 50% de las ocupaciones actualmente existentes en los países desarrollados.

Es posible que algunas parcelas de la realidad laboral no se vayan a ver muy alteradas, pero dichas parcelas pueden representar quizá  ¿un 20%-30% del mercado?. El resto del mercado laboral, en los próximos 10 años, va a comenzar – de hecho ha comenzado ya- a  sufrir profundas transformaciones.

Los problemas a los que os estáis enfrentando los jóvenes en el acceso al mercado laboral no se explican tan solo por el componente cíclico de la actividad económica. No puede ser solo la crisis la que explique lo que estamos observando. Todos sabemos que tiene que haber causas más profundas.

Los jóvenes se asombran de que habiendo seguido las recomendaciones de sus mayores, aumentando sus niveles de formación con respecto a las generaciones anteriores, el ansiado empleo no aparezca por ningún lado. De hecho, el resultado en términos agregados que estamos observando en el mundo occidental es: inflación educativa creciente y persistencia del desempleo.

Todos sospechamos que la revolución tecnológica está comenzando a generar importantes desajustes entre el resultado del actual sistema educativo y lo que está demandando la nueva realidad en la que vivimos. Estamos sufriendo las consecuencias del denominado “paro estructural” o “paro tecnológico”. Estamos sufriendo los desajustes típicos asociados a los cambios profundos en los modos de producir que acompañan a toda revolución tecnológica.

A mis alumnos les suelo decir que pueden optar por seguir desconcertados y quejosos ante un mundo en constante cambio, o tomar la decisión de subir en la ola que les lleve hacia un futuro ciertamente desconocido, pero donde todo está por construir, y convertirse en protagonistas del mismo. Es muy común el preferir no cambiar, darle la espalda a la realidad, y seguir en una extraña zona de confort -que no lo es en absoluto-: vivir los años de Universidad en el antiguo esquema, con los antiguos mensajes, avanzando al “tran-tran”, pensando que así se puede llegar a algún puerto. Pero no va a ser muy inteligente empeñarse en cerrar los ojos y los oídos a un mundo donde, en el ámbito laboral, muy poco va a ser como era.

Creo que, hoy más que nunca, el mejor consejo que podemos dar a un joven es el que siempre debimos dar:

–    Enfócate hacia aquello que realmente te importe; hacia aquello que íntimamente pienses que puede dar sentido real a tu vida, con independencia de cuál creas que pueda ser su perspectiva laboral (existen estadísticas de los sectores en los que hoy hay mayor posibilidad de colocación, pero nadie tiene la menor idea de qué sectores profesionales serán los de “éxito” en el futuro a medio – largo plazo).

–    Prepárate a fondo y del mejor modo posible: sé excelente en tus años de preparación y formación, da lo mejor de ti (en esta vida los resultados obtenidos por los individuos suelen explicarse en un 5% por la “inspiración”, y en un 95% por la “transpiración”).

–    Mientras lo haces, que tu mirada no deje de contemplar al mundo, analizando con mente inquieta cómo está cambiando; implícate con el entorno comenzando ya en los años de vida universitaria; rodéate de compañeros inquietos y desarrolla proyectos con ellos durante tus años de Universidad; sé proactivo, y no te limites a los libros -son fantásticos  compañeros, de los mejores posibles, pero no han de ser los únicos-.

–    Y ten muy presente, desde el primer día que entres en la Universidad, que nadie tiene la obligación de darte un empleo cuando finalices tus estudios. Elimina de tu cabeza la absurda idea de que hay alguien en el mundo que tiene la obligación de ofrecértelo. No es así. Si te lo ofrecen, estupendo. Pero quizá tengas que ser tú quien lo cree. Quizá tengas que afrontar esa responsabilidad, para contigo mismo y para con terceros; y no es  tarea sencilla (desconfía de quien te diga lo contrario), pero aun así, no la descartes: algunos lo están haciendo (y con éxito).

Hay un mundo allá afuera esperando todo lo que tienes que ofrecer.  Mucha suerte, disfruta el camino, y sé feliz.

Un abrazo

Víctor Valverde.

PD: te señalo tres lecturas que pueden serte útiles:

Conferencia de Consejos Sociales. “Inserción laboral de los egresados universitarios. La perspectiva de la afiliación a la Seguridad Social. Primer Informe”.

http://ccsu.es/sites/default/files/insercion_laboral_de_los_egresados_universitarios._la_persperctiva_de_la_afiliacion_a_la_seguridad_social.pdf 2014

Carl Benedikt Frey, Michael A. Osborne. “The future of employment: How susceptible are jobs to computerization?”. http://www.oxfordmartin.ox.ac.uk/downloads/academic/The_Future_of_Employment.pdf , 2013.

Lynda Gratton. “Prepárate, el futuro del trabajo ya está aquí”. Ed. Galaxia Gutenberg, 2012.

 

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