Los presupuestos catalanistas de Sánchez era esperado, lo de Iglesias es inexplicable

Publicado por el Jan 13, 2019

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El Consejo de Ministros del pasado viernes aprobó la propuesta de Presupuestos Generales del Estado para 2019 (Roberto Blanco Valdés habla hoy en La Voz de Galicia con gran acierto de Presupuestos “particulares” para los catalanes en vez de “Generales del Estado”) y ahora se inicia un largo –y teatralmente espinoso- camino para conseguir que sean aprobados por el Parlamento. Las cuentas públicas, aunque las elaboró el PSOE, son apoyadas, desde el principio, por Pablo Iglesias, pues de lo contrario no se entendería su papel de negociador con los secesionistas catalanes, a los que incluso visitó en la cárcel para conseguir su aprobación.

Tras hacerse público el proyecto de presupuestos, las reacciones de los medios fueron coincidentes: todos vieron ayer los presupuestos como un guiño de Pedro Sánchez a los sediciosos apara conseguir sus votos. Así, por citar solo a algunos, ABC titulaba “Sánchez diseña unas cuentas públicas para “seducir” a un independentismo dividido”; El País afirmaba “Sánchez sube al 18% la inversión en Cataluña y busca a ERC y PDeCat”,y La Voz de Galicia decía “Pedro Sánchez premia el secesionismo”.

Lo de Pedro Sánchez se entiende: está instalado en la Moncloa y desea permanecer, como sea, en el Gobierno disfrutando al máximo de sus prebendas hasta el final de la legislatura. Por si no se habían enterado hoy ya les ha dicho a Pablo Casado y Albert Rivera que si quieren elecciones anticipadas que “esperen sentados”.

Lo que no se entiende bien es el apoyo de Pablo Iglesias a tales presupuestos. En efecto, si comparamos la situación económica de nuestras 17 Comunidades Autónomas, se comprueba que hay unas que son mucho más ricas que otras. En un reciente estudio de Bankinter, publicado el 21 de septiembre de 2017, se indicaba, en lo que ahora me interesa, que, según el Instituto Nacional de Estadística, el PIB per cápita de España en 2016 fue de 26.970 €, y que mientras el PIB per cápita en Cataluña era 28.590 € (un19,3% superior a la media española) el de Extremadura, el más bajo, era de 16.369 € (un 31,7% inferior a la media). El reciente episodio de las vicisitudes de un viaje por tren a Madrid ha destapado las enormes carencias de esta Comunidad Autónoma.

Si traducimos los datos que anteceden a lenguaje marxista, resulta que en España existe la clase de las “autonomías capitalistas” frente a otra la de las “completamente desposeídas”. Así las cosas, cabría esperar de los defensores de las autonomías desposeídas -misión que correspondería según su credo a los marxistas- una apuesta por la solidaridad interterritorial que fuese equilibrando las enormes diferencias que separan a unas Comunidades Autónomas de otras. Y, sin embargo, Unidos Podemos, la formación que dice defender a los desposeídos no solo defiende unos presupuestos en los que se sube la inversión en Cataluña un 18%, que habrá que detraer de las demás Comunidades, sino que tiene a uno de sus líderes actuando de “evangelista-negociador” de esta escandalosa insolidaridad.

¿Se imaginan ustedes a Pablo Iglesias negociando con otras fuerzas parlamentarias que se apruebe en el Parlamento un trato para la persona más rica de España económicamente más favorable que el del resto de los españoles? ¿Se admitiría por la izquierda radical dar un trato económico privilegiado a los ricos perjudicando a los más pobres? Pues esto que se ve tan claramente cuando hablamos de las personas individuales es lo mismo que lo que defiende Pablo Iglesias que se haga con Cataluña, y ello sin tener en cuenta que sus representantes políticos han sido desleales, sediciosos y golpistas. ¡Todo un marxista defendiendo que se haga más rica todavía a una de las comunidades más acaudaladas a costa de detraer recursos a las más pobres!

La única explicación que encuentro para esta grave incoherencia de Pablo Iglesias es que le conviene por encima de todo que Sánchez siga en el poder. Pero si es así, que no nos diga que apoya los presupuestos porque benefician a los más necesitados (los extremeños lo son) , sino porque prefiere sentarse a la mesa del que reparte las dádivas y alimentarse con sus migajas (en el caso, hacer más ricas a las Comunidades Autónomas que más tienen) que pasar hambre política defendiendo a los desposeídos (las Comunidades más pobres) .

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