La alternativa democrática vivida hace que no cuele el miedo al lobo de la derecha

Publicado por el Nov 19, 2018

Compartir

Entre la población española habrá quienes han vivido cierto número de años en la autocracia y el resto en la democracia y otros cuya existencia solo se ha desarrollado en democracia. Pero tanto unos como los otros llevan más de cuarenta años de democracia. Durante dicho período se alternaron gobiernos de centro-derecha (UCD y PP) y gobiernos socialdemócratas (PSOE) y los ciudadanos convivimos democráticamente en el Estado social y democrático de Derecho que instituyó la Constitución caracterizado sobre todo por la vigencia efectiva de unos derechos y libertades fundamentales, plenamente democráticos, que ninguno de los gobiernos de España  restringió o puso en riesgo limitarlos más allá de lo admitido por la Constitución.

Y es que con las naturales imperfecciones de toda obra humana, La Constitución de 1978 y la interpretación y desarrollo que han hecho de sus normas el Tribunal Constitucional y los Tribunales ordinarios, nos llevan permitiendo compatibilizar nuestras libertades, como nunca habíamos hecho antes, en un clima de respeto general a la ley como expresión de la voluntad popular.

Es cierto que habrá algunos que no compartan esta afirmación. Entre ellos, estarán lógicamente los que no votaron a favor de la Constitución por defender otro modelo de organización del Estado alejado de los principios democráticos (las organizaciones que defienden la autocracia y el totalitarismo). Y con el paso del tiempo se alinean también en esta tendencia los que habiendo votado entusiásticamente la Carta Magna de 1978 han decidido en nuestros días violentar sus principios, sobre todo aquellos que proclaman la indisoluble unidad de la Nación española y que hacen residir la soberanía nacional en el conjunto del pueblo español.

Pero en estos 42 años de alternativa democrática todos hemos adquirido experiencia personal de cómo gestionaron nuestros intereses generales tanto los partidos de centro derecha como los partidos socialdemócratas más o menos inclinados hacia los postulados de la izquierda. Por eso, me parece infantil y hasta una falta de respeto a la conciencia democrática de nuestra ciudadanía amenazar a la sociedad española diciendo que “viene el lobo” de la derecha.

Y esto es justamente lo que viene haciendo el PSOE desde que ha vuelto al Gobierno de España mediante una moción de censura. Como si fueran tuertos del ojo democrático, los socialistas no miran, por sus compromisos en la investidura, las crispaciones que producen a diario los independentistas que están atacando un día sí y otro también nuestra convivencia democrática “dentro de la Constitución y las leyes” como dice el Preámbulo de la Ley de Leyes. Para ese lado los “deudores” del poder instalados en el Gobierno de la Nación española se han convertido en esos “peores ciegos” que no quieren ver.

Y para disimular, y por si cuela, intentan justificar su indigna e inadmisible conducta culpando de todo –como no y como siempre- a la derecha. En efecto, el pasado 27 de octubre en Cáceres en la Conferencia Municipal que ha organizado el PSOE de Extremadura, el secretario de Organización del PSOE y ministro de Fomento, José Luis Ábalos aseguró que el discurso nacionalista de unos, y el «pseudonacionalista» de otros  (PP y Ciudadanos) que «se meten» con andaluces, vascos o catalanes, solo lleva al «enfrentamiento» y a la «crispación» que, a su juicio, es lo que el PP «ofrece como proyecto del país».

¿De verdad que no les da vergüenza hacer estas declaraciones? ¿Creen sinceramente que alguien que haya vivido en España durante los últimos 40 años y que haya visto cómo se ha comportado el PSOE en el poder y en la oposición se puede tomar en serio lo de la crispación de la derecha y la arcadia feliz de cuando gobierna ya sea el PSOE como el PSOEMOS? Ustedes mismos.

Compartir

ABC.es

Puentes de Palabras © DIARIO ABC, S.L. 2018

Todos, incluso los menos interesados por la política, tenemos una ideología, es decir, un conjunto de ideas sobre el modo en que deben gestionarse los asuntos públicos. El ideario de cada uno es como los aluviones de un río: Más sobre «Puentes de Palabras»

Categorías
Etiquetas