Sánchez sostuvo en la moción de censura: quien plagia una tesis tiene que dimitir

Publicado por el Sep 13, 2018

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Por desgracia, corren malos tiempos para la Universidad, pues, lejos de comentarse los logros de sus profesores en el ámbito de la investigación, están saliendo a la luz noticias sobre chanchullos protagonizados por políticos que revelan que en su seno hay también un mundo de favores y de falta de exigencia, que son impropios de algo tan serio como es el saber universal que se imparte en aquella institución.

Hasta hace bien poco, la Universidad, la gran olvidada de la democracia, pasaba los días sumergida en la callada labor de los profesores (investigar y enseñar) y de los alumnos (aprender y examinarse) y malviviendo de los escasos recursos que le llegaban del Estado. Por eso, apenas se hablaba de ella, y de todos es sabido que en el mundo mediático en el que vivimos no existe aquello de lo que no se habla.

Pero han bastado ciertos acontecimientos relacionados con una reciente actividad de las universidades, como es el impartir masters, y que en ellos se hayan visto implicados, en mayor o menor medida políticos de renombre, para que alguna Universidad esté de plena actualidad.

Hasta ahora la Universidad, como institución, había sufrido la falta de respeto de todos aquellos políticos que sin el más mínimo escrúpulo inflaron sus currículums, atribuyéndose con un vergonzoso descaro méritos de todo tipo que no tenían. El escándalo  que se armó por tan irresponsable y rechazable conducta hizo que buena parte de los implicados “limpiaran” sus hojas de vida.

Pero hoy las cosas han llegado a un punto absolutamente inadmisible. Pedro Sánchez ha sido descubierto en la desfachatez y el descaro de haber plagiado su tesis doctoral. Ese repugnante hecho revela, en primer lugar, la catadura moral del autor de la tesis que, aprovechándose indebidamente del esfuerzo ajeno, parasita sin reparo alguno las ideas de otros tratando de hacerlas parecer como propias. Revela también la falta de rigor del autor de la tesis porque, en lugar de hacer avanzar la ciencia con sus investigaciones, atajó por el camino más corto presentando como original, inédito y propio, un trabajo de investigación que carecía del hecho generador de la propiedad intelectual –al más noble de todas las propiedades del hombre- que es un acto de creación.

No espero de Pedro Sánchez que supiera entonces, ni creo que se haya enterado aún, el demérito y la desvergüenza que supone plagiar una tesis. Aun no sabiendo todo lo que supone un plagio, en una de sus intervenciones en la pasada moción de censura contra Rajoy calificó como acto de corrupción el hecho de plagiar una tesis y aplaudió, como acto debido consiguiente, la dimisión inmediata del plagiador (véase el pasaje de su último discurso entre el minuto 8,15 y 8,30).

Pues bien, si a un Presidente del Gobierno lo mínimo que puede pedírsele es que sea consecuente con sus propias palabras ¿a qué espera el señor Sánchez para dimitir, pedir perdón a la ciudadanía por ese “latrocinio” del pensamiento ajeno y marcharse a su casa? La habitual maquinaria propagandística del PSOE ya ha salido al paso de la noticia y la vicepresidente del Gobierno y la portavoz en el Congreso no han tardado en acusar al PP y a Ciudadanos por hacer saltar la noticia del plagio a los medios, la cual habría tenido por finalidad apagar los ecos de la aprobación por el Congreso de los Diputaos del Decreto que contempla el desenterramiento de los restos cadavéricos de Franco.

Esta intervención de las portavoces, que vuelven a ser más propias de un infante que de un ser adulto, revela, de una parte, que ellas y los suyos recurren habitualmente a la estrategia de difundir una noticia para tapar los ecos de otra. Es un ejemplo paradigmático del refrán español “cree el ladrón que todos son de su condición”. Y de otra que toman al pueblo español por tonto: ¿creen sinceramente que puede haber alguien que se distraiga del hecho capital de nuestra historia moderna, como es desenterrar a Franco, con un hecho como el de que Sánchez plagiara su tesis doctoral? Y aunque así fuese, ¿no ha sido el propio Sánchez el que al haber plagiado ha generado la noticia?

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