Las de Pablo Casado son declaraciones de un posible líder

Publicado por el Jul 29, 2018

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En el diario ABC de hoy, se publica la primera entrevista que concede el nuevo presidente del PP, Pablo Casado, en la que, por primera vez, desde hace mucho tiempo, percibo una sucesión de ideas políticas que si reciben  la conveniente amplificación mediática, no son tergiversadas por sus adversarios y llegan con nitidez a la ciudadanía, pueden otorgar al nuevo líder del PP un buen resultado en las próximas –y creo que no muy lejanas- elecciones generales.

Sobre las siete de la mañana, cuando estaba en el último duermevela de hoy, al hacer el habitual resumen de la prensa escrita, oí en la radio que la primera plana del ABC era para Pablo Casado, el cual afirmaba “El PP está preparado para volver al gobierno cuanto antes”. Pues bien, no sería sincero si no confesase que al escuchar tales palabras pensé que esa declaración era una “falabaratería” más con las que nos obsequian a diario nuestros políticos.

Pero leí detenidamente la entrevista, y a medida que me iba enterando de las respuestas que daba Pablo Casado a las preguntas de los entrevistadores, me llamaban progresivamente la atención la claridad y firmeza de lo que señalaba. Por poner un ejemplo, puso en valor el dato indiscutible de que el PP es el partido que ha ganado las elecciones y que tiene 53 escaños más que el partido en el gobierno. Pero –y esta es otra idea que me sorprendió- no aludió sin más a ese hecho numérico, sino que lo puso en valor con futuras propuestas parlamentarias, que enmarcó en la idea de adoptar medidas de reforzamiento del Estado.

Así, el nuevo presidente del PP asegura que va a presentar en el Congreso las siguientes medidas. Primera, modificar el Código Penal para que se incluya de nuevo el delito de “sedición impropia” (eliminado por los socialistas) que habría evitado el bloqueo por miles de personas durante horas el pasado 21 de septiembre de 2017 de la comitiva judicial y de la Guardia Civil en la Consejería de Economía de la Generalitat. Segunda, restablecer el delito de convocatoria ilegal de referéndum (suprimido también por los socialistas) que habría evitado las convocatorias de los referéndums catalanes del 9 de noviembre de 2014 y de 1 de octubre de 2017.  Tercera, prohibir los indultos por graves delitos de sedición o de rebelión contra la Constitución y contra el Estado. Cuarta, la ampliación del recurso previo de inconstitucionalidad, que también suprimieron los socialistas. Y quinta y última, que los partidos políticos para ser legalizados no puedan incluir en sus programas la persecución de objetivos ilegales, tal y como sucede en las Constituciones de Francia, Portugal y Alemania.

Como puede verse, son todas ellas medidas que, de no haberse suprimido en su momento o de haberse instaurado a tiempo, no solo habrían evitado gran parte de los problemas que estamos sufriendo actualmente, sino que herían de España una Nación más fuerte para defenderse de todo los que quieren romper su unidad.

Y es que, como declara textualmente Pablo Casado, “la España de los balcones no era de izquierdas o derechas, era un movimiento transversal. La señora que se iba a la tienda de al lado de su casa y embridaba una bandera de España en su balcón no estaba celebrando la victoria de un tenista, estaba dando un mandato claro a sus políticos de que defendieran su nación. Y ese mandato hay que saber liderarlo. Lo que propongo en el PP es que lideremos esa España silenciosa, harta, que lo que está pidiendo es que rompamos la placa de hielo del pesimismo y del apaciguamiento y de la resignación”.

Hoy estamos todavía en la fase de las declaraciones y me parecen convincentes. Pero para creer definitivamente en el verdadero liderazgo de Pablo Casado falta por saber a cuántas de estas ideas estará dispuesto a renunciar si se lo exigen a cambio de formar gobierno tras las próximas elecciones generales. Si es capaz de negarse a formar gobierno porque prescinde del apoyo de una minoría (que será nacionalista) que le exige a cambio que renuncie a una buena parte de esas ideas, entonces diré sin ambages que tenemos un líder político con perfume de estadista.

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