Pasar de la historia a la HISTORIA

Publicado por el Jun 17, 2018

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Cualquier presidente de una Comunidad Autónoma está en la historia, sobre todo si, como Alberto Núñez Feijóo, ha ganado tres elecciones por mayoría absoluta que es el misterioso hándicap con el que el PP suele competir en todos las elecciones, sean municipales, autonómicas o generales. Pasar a la HISTORIA, en cambio, solo está al alcance de algunos privilegiados, cuyo talento, capacidad de liderazgo y hasta un poco de osadía, por lo general –aunque a veces influyen otras circunstancias- los convierten en los sujetos a los que la generalidad de la ciudadanía les encomienda la gestión de los intereses generales.

Aunque todavía no se ha abierto el plazo para presentación de candidaturas para dirigir el PP, ya han empezado las especulaciones sobre ti tal o cual candidato va a dar o no el paso para ponerse al frente del partido. Y aunque se están barajando varios nombres, hay algunos cuya resonancia obedece más a sus recientes cargos en el partido o en el gobierno que a un clamor procedente de las bases del partido.

Por lo que trasciende en los medios, Alberto Núñez Feijóo es la persona preferida por la militancia de base. Pero no solo por los militantes, lógicamente. Hay muchos otros que ven en el presidente gallego una brillante trayectoria al frente de su comunidad, unas dotes de comunicación idóneas para los momentos actuales, una edad adecuada –entre la sensata madurez y la cercanía de la edad que está inmersa en la modernidad- y sobre todo una capacidad de liderazgo nacida de su conocimiento de nuestra realidad política general, que lo convierten en un candidato por el que suspiran los que no se dan por vencidos a pesar de los numerosos y puntuales episodios de corrupción en los que se ha visto envuelto el partido.

Yo, que me precio de tener una buena relación personal con el presidente gallego, por el que siento una gran admiración política, nacida de mi particular y exigente observación del modo en que ha venido ejerciendo la presidencia de Galicia, soy de los que manifiesto mi ferviente deseo de que dé el paso adelante que le piden los demás –no es, como algún otro, de los que se ofrecen- y que no orille la oportunidad de entrar en la Historia.

Es obvio que convertirse en candidato del PP no asegura, sin más, la presidencia del Gobierno y, por ende, la entrada en la Historia de España. Pero si eso es cierto también lo es que ponerse al frente de un partido ganador, que si logra ofrecer a los ciudadanos un mensaje verdaderamente regenerador, hará que se recupere la posición de partido preferido por la ciudadanía. Y, de ser ese el caso, es posible que la aritmética parlamentaria acabe por investirlo presidente.

En todo caso, una muestra más de su cordura es que se esté pensando si da o no el paso al frente. Ponerse al frente de un partido político supone un sacrificio que supone echarse a los hombros un pesada carga personal. Pero no a todos los llama la Historia. Y cuando es esto lo que sucede, cuando la fuerza invisible del destino te lleva imparablemente a darlo todos por los demás, no se puede decir que no y contentarse con un puesto al que ya le han dedicado casi tres legislaturas. ¡Alberto, ojalá que aceptes! No sería sincero si no añadiese que pienso que es por el bien de España, aunque estoy seguro de que habrá muchos que no compartan mis palabras.

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