Los políticos manipuladores de currículums

Publicado por el Apr 18, 2018

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La tercera acepción de “manipular”, según el diccionario de la RAE, es “intervenir con medios hábiles y, a veces arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares”. A raíz del incidente con el master de Cristina Cifuentes, estamos asistiendo pasmados, al menos eso es lo que me sucede a mí, a un rosario de rectificaciones en los currículums de numerosos políticos, pero no para añadir algún mérito que se habían olvidado de reseñar, sino justamente para todo lo contrario: eliminar algún título que habían incluido indebidamente.

El número de políticos que “agrandaron” indebida e intencionadamente es tan elevado que no puedo menos que manifestar que entre la clase política hay mucho mentiroso. Y esto no es algo que afecte a un solo partido, sino que se ha dado en prácticamente todos. Aunque incompleta, hay una amplia lista en el siguiente enlace: http://www.lavanguardia.com/politica/20180414/442525909203/otros-politicos-falsearon-curriculum-como-acabaron.html. Falta, por ejemplo, la manipulación de la actual alcaldesa de Córdoba.

Lo curioso de esta vergonzosa manipulación de títulos académicos es que la generalidad de los afectados la consideran un error de escasa importancia y por supuesto de autoría desconocida. Con esto quiero decir que los implicados, en lugar de admitir la importancia del error (la manipulación no se atreven a negarla), intentan pasar de pintillas por encima de su acción como si se tratara de una inexactitud irrelevante y hasta sugieren que ha sido otro el que ha tenido interés en inflar su currículum.

Bien miradas las cosas, la actuación de estos manipuladores es de todo punto indisculpable y deberían dimitir todos ellos por lejanas que hubieran sido las adulteraciones y aunque ya hubieran sido rectificadas, ahora o hace tiempo. La razón de ello es que, salvo raras excepciones, el currículum se lo hace cada uno –y no suele ser encargado a un tercero- porque es el que sabe los estudios que cursó y si los acabó o no. Por eso, no es creíble que esas falsificaciones de los datos curriculares sean involuntarias o simples errores supuestamente cometidos por terceros. Antes al contrario, las manipulaciones las hacen los implicados y son intencionadas, y buena prueba de ello es que los datos indebidamente incluidos siempre mejoran el currículum del afectado.

Los políticos manipuladores de currículums falsificaron, pues, sus hojas de méritos incluyendo intencionadamente títulos que no tenían y los dejaron estar, cosa que les beneficiaba, hasta que corrieron prestos a rectificarlos al ver la polvareda que levantaba el asunto de Cristina Cifuentes.

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