El respeto

Publicado por el Feb 17, 2018

Compartir

Creo que no me equivoco demasiado si afirmo que, situados en la perspectiva de las personas, el respeto es una actitud bilateral que admite distintas intensidades. Digo que es bilateral porque hay el respetado y los que respetan y que tiene intensidades porque va desde la veneración hasta la deferencia. Para completar estas ideas aproximativas al indicado sentimiento se puede afirmar que está más en retirada que en progresión.

Desde el punto de vista del sujeto respetado, el respeto-veneración no puede imponerse, sino que se gana poco a poco y suele obedecer a la presencia en el sujeto respetado de unas cualidades que lo convierten en un ser excepcional. En el círculo privado de cada uno de nosotros, suelen existir personas dignas de veneración, pero las más de las veces no trascienden de su reducido ámbito. A nivel general, en cambio, hoy no abundan esas figuras que son capaces de concitar la general admiración de la ciudadanía. Las hay, pero no son muchas, en los mundos de amplia trascendencia pública, como son el deporte, las artes, las letras y la política, y son menos frecuentes, aunque no menos meritorias, en mundos más cerrados, como las ciencias y la tecnología.

Pero todos sabemos qué prototipo de persona suele concitar nuestra veneración. Alguien que no solo posee un talento excepcional que hace que se desempeñe al máximo nivel en lo suyo, sino también unas virtudes poco comunes y sinceras como son la humildad y la modestia.

En esta misma óptica individual, el respeto-deferencia tiene menor intensidad y es algo que merece todo el mundo mientras no demuestre lo contario. A mi modo de ver, la deferencia es un ingrediente implícito en la dignidad de la persona: todo ser humano por el solo hecho de serlo nace con un carnet en el que se le asignan diez puntos. A partir de ahí y según vaya siendo su actuación en la vida aumentarán o disminuirán sus puntos.

Si desde la perspectiva individual nos trasladamos al ámbito general de los que debemos respetar a los demás, sentiremos respeto-veneración cada vez que haya un sujeto que se lo merezca, mientras que deberemos mostrar respeto-deferencia, en principio, a todos nuestros congéneres. Pues bien, es éste respeto-deferencia que voy a calificar como sentimiento social porque debería ser observado por la generalidad de los ciudadanos frente a sus congéneres el que se está batiendo en retirada.

Las razones pueden ser múltiples, pero pienso que entre ellas está la tendencia a extender excesivamente el ámbito de nuestras libertades sin atender al límite que representan las libertades de todos los demás.

Un ejemplo de lo que digo es lo que acaba de suceder con el pregón del carnaval que se leyó en Santiago de Compostela. Al parecer, el pregonero, en una fiesta popular y mundana como es el carnaval, hizo alusiones injuriosas contra personajes de la religión católica.

El alcalde de la ciudad las disculpó basándose en la libertad de expresión y el recurso a la sátira. Se situó, pues, únicamente en la perspectiva del pregonero y defendió su libertad “ilimitada” de difundir, sin cortapisas y aunque fueran ofensivos, sus pensamientos sobre la religión católica. Y obvió por completo la perspectiva del respeto-consideración que merecen los que sintieron invadidos sus sentimientos religiosos por unas manifestaciones que eran absolutamente gratuitas e innecesarias para destacar los perfiles mundanos de la fiesta que se pregonaba.

Todos los conflictos entre libertadas enfrentadas no son fáciles de resolver porque hay que hacer una ponderación de los respectivos puntos de vista. Pero a la hora de pronunciarse sobre a qué libertad le damos primacía no me parece dudoso postergar la que ofende innecesariamente los sentimientos ajenos precisamente por tratarse de una libertad que invade la vertiente del respeto-consideración que merecen los que tienen esos sentimientos religiosos.

Compartir

ABC.es

Puentes de Palabras © DIARIO ABC, S.L. 2018

Todos, incluso los menos interesados por la política, tenemos una ideología, es decir, un conjunto de ideas sobre el modo en que deben gestionarse los asuntos públicos. El ideario de cada uno es como los aluviones de un río: Más sobre «Puentes de Palabras»

Categorías
Etiquetas