La lógica (¿?) de los independentista y la de ETA

Publicado por el Dec 16, 2017

Compartir

Es posible que ya nos hayamos olvidado, pero cuando hace unos años oíamos a algún etarra asesino hablar de su lucha armada decía cosas que, además de parecernos absolutamente inadmisibles, nos exasperaban. Hablaban, por ejemplo, de “bajas” –lenguaje típico de la guerra- para referirse a las víctimas de sus atroces atentados; de “daños colaterales” cuando fallecía alguien que no había sido objetivo prioritario; y asesinaban, básicamente, a los militares y miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado porque para ellos era una consecuencia inevitable de su guerra contra España.

Lo que antecede revela que ETA tenía su “lógica”, que era completamente diferente a la nuestra, porque partía de unas premisas que desde nuestra óptica eran disparatadas, pero que no lo eran desde la suya, ya que estaban en guerra contra España.

Pues bien, algo parecido sucede ahora con los sediciosos catalanes. La lógica de los que somos constitucionalistas es cumplir la Constitución y las leyes. Y desde este punto de partida tenemos muy claro que la declaración de independencia unilateral de Cataluña infringe, cuando menos, tres principios ordenadores de nuestro sistema constitucional: el de la indisoluble unidad de España, el de que la soberanía nacional reside en el conjunto del pueblo español y el de que un gobierno o un parlamento autonómicos carecen manifiestamente de competencia para independizarse de España.

Todo esto lo saben perfectamente los independentistas, pero les da absolutamente igual porque se guían por una lógica (¿?) que no es la constitucional, sino la suya propia. Y este supuesta lógica de los sediciosos, como en su día fue la de ETA, parte de una premisa inaceptable para la generalidad de la ciudadanía. En efecto, sienta como premisa que existe un Ente Nacional, llamado Cataluña, que tiene personalidad jurídica propia al margen de lo que establezcan la Constitución y el Estatut, que está fundamentado en una supuesta voluntad de la ciudadanía, que no importa que no sea mayoritaria, porque esa supuesta Nación tiene sus raíces, no como suele suceder con los pueblos heroicos en una victoria, sino como corresponde a un pueblo cobarde (Josep Pla dixit) en una derrota militar que tuvo lugar en 1714 cuando los partidarios del Archiduque Carlos de Austria perdieron la guerra de sucesión contra Felipe V que fue quien reinó en España.

Con esto quiero destacar que como quiera que saben que está absolutamente cegada la vía jurídico-constitucional y democrática a la independencia, lo que les importa de verdad a los secesionistas no es la voluntad mayoritaria de los catalanes, sino la confluencia emocional de algunos de ellos en el alumbramiento abortivo de unidad de destino en lo universal que es la República Independiente de Cataluña.

Por eso, no debemos olvidar que así como la banda terrorista ETA fue absolutamente impermeable a la racionalidad constitucional, de la misma manera los que perpetraron y defienden el incruento pero consumado golpe de Estado jurídico del 1 de octubre son totalmente inmunes a nuestra racionalidad. Lo cual se debe, no a que desconozcan la legalidad, sino a que parten, como hacía ETA, de otra premisa: la banda terrorista ETA de que estaba en guerra con España y los sediciosos de que están cumpliendo un mandato del pueblo (¿?) de Cataluña de que deben separase unilateralmente de España.

Así las cosas, al partir el Estado español y los sediciosos de premisas tan diferentes, la solución no está en el diálogo (como también se proponía con ETA), sino en vencer a los independentistas con todas las armas del Estado de Derecho (como también sucedió con ETA).

Compartir

ABC.es

Puentes de Palabras © DIARIO ABC, S.L. 2017

Todos, incluso los menos interesados por la política, tenemos una ideología, es decir, un conjunto de ideas sobre el modo en que deben gestionarse los asuntos públicos. El ideario de cada uno es como los aluviones de un río: Más sobre «Puentes de Palabras»

Categorías
Etiquetas