Consignas de los sediciosos para las elecciones catalanas

Publicado por el Dec 5, 2017

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Es un lugar común afirmar que vivimos en la «sociedad de la información». Pero si, en lugar de la perspectiva social nos situamos en la individual, no está tan claro que estemos ante la figura correlativa del «hombre informado». Puede ser verdad que, desde el punto de vista cuantitativo, haya hoy más personas que nunca que tienen acceso a la información. Y puede serlo también que un ser medianamente informado de hoy posee mayores posibilidades de acceso a los conocimientos que la persona que hubiera tenido más información en cualquiera de las épocas precedentes. Pero eso no permite calificar al hombre moderno como “hombre informado”.

Y es que suponiendo que el hombre de hoy fuera experto en seleccionar información, en depurarla, en procesarla y en condensarla para transmitirla, todavía quedaría la otra parte de la operación de comunicación que es ver cuál es la predisposición de los ciudadanos a recibirla. Operación ésta que será exitosa si, lejos de atiborrar al destinatario con muchos mensajes y relativamente extensos, se hace todo lo contrario: se la dan resumidos y convertidos en comprensibles.

Pues bien, en ocasiones, es tal la reducción que sufre el mensaje, que llega a convertirse en una especie de consigna: una «opinión condensada», que se debe acatar sin más. Con este modo de proceder, va desapareciendo paulatinamente la sana costumbre de reflexionar. El éxito es, entonces, de quien primero difunde la «consigna». Porque para contrarrestarla es necesario un mensaje explicativo, que por tal razón ha de ser más extenso. Lo cual dificulta que se logre dicho objetivo, debido al escaso interés que suscita en el hombre actual todo aquello que no se le dé muy resumido.

Lo que antecede viene a cuento porque en la campaña electoral al Parlament de Cataluña que acaba de empezar los partidos independentistas van a repetir una y otra vez y hasta la saciedad, más que una verdadera rendición de cuentas de su gestión, una retahíla de consignas: que tienen un mandato del pueblo catalán para declarar la independencia; que ellos son los demócratas y los constitucionalistas los opresores; que hay “gente buena” en la cárcel solo por votar; que la campaña es desigual porque hay unos candidatos huidos y otros en la cárcel y que estos últimos, esa gente buena, son “presos políticos”.

Antes esta burda manipulación, los constitucionalistas harían mal si no las combatieran con sus “contra-consignas”, y con la convicción de que, mientras las de los sediciosos son falsas, las suyas son verdaderas. Y es que nunca la mayoría del pueblo catalán dio mandato alguno a nadie para que declarara la independencia; los que subvierten el orden constitucional de una de las democracias más avanzadas del mundo, como es la española, son los “golpistas” y los fascistas; en nuestra avanzada democracia solo van a la cárcel los que han llevado a cabo actos con indicios de criminalidad; el que haya candidatos huidos y encarcelados es responsabilidad exclusiva de los que los incluyeron en las listas; y, finalmente, si en nuestra democracia hay algunos políticos presos es porque están acusados de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos, delitos todos que figuran en nuestro Código pernal, pero no hay ni un solo que esté preso solo por sus ideas políticos.

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