Dos cartas de 1922 sobre Cataluña que parecen escritas hoy

Publicado por el Oct 10, 2017

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Le debo a un amigo de la infancia, Roberto Martínez-Anido, la recepción de dos cartas, publicadas en “LA LIBERTAD” los días 20 y 29 de octubre de 1922, que fueron escritas por el entonces diputado nacional Joan Caballé y Goyeneche a su hermano. Como verán, asombra comprobar que lo que afirmaba entonces Caballé y Goyeneche podría haber sido escrito en nuestros días. Razón por la cual creo que hay que acabar de una vez con el bulo de que la actual deriva nacionalista obedece a culpas de la política actual de los españolistas. El separatismo, como van a tener ocasión de leer, está larvado desde hace muchos años en una parte de la sociedad catalana y, de vez en cuando, surge un nuevo brote–y ahora estamos en uno de ellos-, como si se tratara de uno de los ojos del Guadiana.

Es verdad que ambas publicaciones reflejan solamente la opinión de su autor, pero no lo es menos que se trata de un político y diputado por Cataluña que vivía personalmente lo que le cuenta a su hermano. Por lo cual, tienen la virtud de que son impresiones obtenidas de primera mano.

En la primera carta, Caballé se refiere a una conferencia que dio Rovira i Virgili, de Esquerra Republica, en el Ateneo de Barcelona con el título “Els camins de la llibertat de Catalunya” el 14 de septiembre de 1992, de la cual me permito reproducir el siguiente pasaje en el que propone: “Hay que combatir a esos enemigos, creando un ambiente que les haga imposible la vida. Cuando noten que les asfixia el propio aire que respiran; que al pasar por las calles nadie les saluda ni les mira, se sentirán avergonzados de este ambiente tan hostil y dejarán de ser catalanes << españolizados >> que trabajan contra su propia tierra”. ¿No es esto mismo lo que llevan sufriendo muchos catalanes en los últimos tiempos por querer seguir siendo españoles?

De la segunda carta, me parecen especialmente interesantes los siguientes pasajes textuales:

“Creí yo de buena fe en la eficacia de un doble sistema que diera por resultado la << catalanización >> de España y la << castellanización >> de Cataluña por igual”.

“Bien comprenderás, pues, que es inútil cuanto haga España para evitar la separación violenta de Cataluña, que tengo, repito, por fatalmente descontada. La menor resistencia o dificultad opuesta por el Poder central –ejemplos los de las Notarías, Autonomía universitaria, Teléfonos, legado Pedro Vila, Concurso de ganados, etc., – es acogida en el fondo por los elementos nacionalistas con una gran fruición, pues se explota hábilmente y constituye un formidable avance en el camino de la independencia de Cataluña”.

“Se ha dicho que de todos los pueblos conquistadores quedó en Cataluña sedimento y señales de su civilización. Incluso de la dominación sarracena. Y he oído esta pregunta en Tarragona: << ¿Qué nos habrá dejado España de la suya cuando nos separemos de ella? >> << La barbarie de las corridas de toros >>, se ha contestado”.

“Paréceme que ya te habré demostrado, con estas dos cartas, que no sólo desconocen el problema de Cataluña en su actual fase aquellos prohombres más conspicuos de la política española, sino que en igual estado de incomprensión nos hallamos muchos catalanes, que quizás por tener la desgracia de vivir fuera de ella, la sentimos con intensidad que no sienten ni conocen los que viven en Cataluña. Claro que tampoco existiría esa gran corriente de hostilidad catalana contra España si se hubiesen establecido a su tiempo aquellas medidas que habrían determinado y asegurado la incorporación de Cataluña a España por modo absoluto y definitivo. Bien valía la pena para esa finalidad haber fijado una importante consignación anual en los presupuestos del Estado, destinada única y exclusivamente a fomentar el trato, la relación, el intercambio escolar y el matrimonio entre catalanes y castellanos”.

No sé como todavía hay políticos que, además de culpar al PP del desafío secesionista de la Generalitat, se andan con zarandajas “buenistas” de que hay que dialogar con los separatistas. En mi opinión, hay a los sediciosos hay que aplicarles la ley y para intentar extirpar el quiste del independentismo no me parece mal  la última medida de la que habla Caballé y Goyeneche en el pasaje final de su segunda carta.

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